20. Fin de año (3)

Nos dimos un par de besos, y me pidió mi celular. No sé si será por el alcohol, o porque me agarró distraída, pero se lo di. ¿Para qué? ¿Si el flaco no me gustaba? ¿Si los besos no habían sido emocionantes? ¿Si ni yo sabía si quería empezar algo con alguien? Hacía apenas un poquito más de un mes que había cortado con el enfermito, no era tiempo todavía de pensar en nada con nadie, solo divertirme un poco. Se lo di, sin pensar demasiado, y me fui. Me fuí con mis compañeros a desayunar, y después a mi casa a cambiarme porque tenía que irme a laburar. Y empecé a acostumbrarme a eso de ir a trabajar sin dormir, o casi. Como dicen las abuelas: Calavera no chilla. Vaya uno a saber qué carajo quiere decir eso…

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