35. El del Barquito (3)

Si, era ahí. Me estaba llevando a su barquito. Yo con unos tacos altísimos trataba de bajar por el pastito para entrar en el barquito, él me ayudaba mientras cargaba una botella de cerveza que sacó del baúl de su auto. ¿Tenía todo preparado? Parece que sí. Pero no me importaba mucho, estaba por terminar el año y yo no quería que el enfermito de mi ex fuera el único hombre que hubiera pasado por mi cuerpito ese año. Además la aventura parecía divertida. Subimos al barquito. Era chiquito adentro, el piso alfombrado, unos sillones a los lados, una mesa, una puertita que daba al baño, y otra que no me enteré nunca a donde daba. Sirvió la cerveza, con poca luz y empezamos a los besos. Cuando la cosa se puso más hot nos tiramos los dos en uno de los silloncitos, pero era muy angosto, incómodo. Terminamos tirados en el piso, ya con poca ropa. Hacía calor. Un costado de mi cabeza insistía pensando ¿Qué carajo hago acá? y ¿Quién carajo es éste? Y el otro se divertía mucho con la situación y tenía ganas de experimentar. ¿Adivinen a cuál le hice caso? Empezó a tocarme y tal como sus besos, era muy intenso. Al principio me gustó, me calentó, pero al rato empezó a parecerme demasiado directo, demasiado fuerte para ese primer momento. Le saqué la mano de ahí entonces sugiriendo que se pusiera un preservativo, y así lo hizo…

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