63. Friday Night

Ese mismo viernes volvimos a salir. Nos juntamos en mi casa La Colo, La Morocha, Caro y yo. Tomamos un vino, o dos y enfilamos hacia el boliche, que ya se nos estaba haciendo habitual. Esta vez no vino La Arquitecta, que andaba por ahí haciendo de las suyas con algún caballero. Apenas entramos nos cruzamos con el médico, amigo de Damián (el pendejo) que nos preguntó por la arquitecta, le contamos que no venía y seguimos charlando un rato. Estaba ahí con su grupo de amigos, Damián incluído. Bailamos. Damián estaba bailando atrás mío, casi espalda con espalda. Cada vez más cerca, su espalda de la mía, y así sin mirarnos, ni tocarnos, ya se sentía que había mucha piel. En un momento me agarra la mano y me saca a bailar. Me sorprendió: bailaba muy bien, y me sabía llevar. Me gusta mucho bailar y me seducen mucho los hombres que saben cómo hacerlo. Y mientras bailábamos me clavaba sus ojos azules en los míos, fijamente. Hablamos un poco, me contó que era ingeniero, que tenía veintipocos y no recuerdo que otras cosas, pero no era de hablar mucho. Me estaba gustando y me empezaba a poner incómoda el hecho de pensar que tan solo una semana atrás había estado con La Arquitecta, que si bien no eran novios ni ella era mi íntima amiga… bueno, era raro. Le pregunté por ella y me respondió con evasivas. Algo así como: ella no está acá… Bueno, en conclusión, con bastante alcohol corriendo por mis venas, y este morocho moviéndose cada vez más cerca de mi cuerpo con sus ojos azules clavados en los míos, mis planteos éticos empezaban a flaquear. Así fue como terminamos a los besos, en el medio de la pista. Para peor los besos estaban de lo más interesantes, había mucha química entre nosotros. Me estaba gustando cada vez más el jueguito. Pero se hacía tarde y era hora que irme, en pocas horas tenía que entrar a trabajar. Le dije que me iba y me acompañó hasta la puerta, me pidió mi teléfono, e insistió en que nos fueramos juntos. Debo confesar que me moría de ganas, pero por uno u otro motivo le dije que no. Quería dormir unas horas antes de ir a trabajar y pensé que sería mejor vernos en la semana, más tranquilos. Insistió un rato más hasta que me fui. Quedamos en vernos esa semana, que él me llamaba. Me fui hasta mi casa caminando sola, pensando que todavía podía dormir una horita o dos antes de ir a trabajar. ¿Uds creen que me pude dormir…?

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11 comentarios en “63. Friday Night

  1. Ni a palos pudiste dormir, en fin, en breve nos enteraremos lo sucedido
    Me encanto lo de “veintipocos”, una palabra que podria convivir perfectamente en mi pitu-castellano castellano-pitu, esta libre la licencia? me gustaria incorporarla al lexico.
    Este relato esta casi para llevar a las tablas, se vienen las “confesiones de mujeres de treintipocos?” material veo que hay, actrices no van a faltar.
    besotes desencontrada, cada dia mas interesante.

  2. Srta (des)encontrada: Su blog es adictivo. Lamentablemente hoy no tengo tiempo como para leerlo todo, pero no faltará oportunidad.

    Prometo pasar mas seguido.

    Abrazo
    Pable

  3. Finalmente logré terminarlo, tras un par de días de horas de ocio.
    Se deja llevar mucho la lectura, me agrada.

    Podriamos decir que la esta pasando de mil maravillas bajo el estandarte de “¿Por qué no?”. Más que bien.

    Le dejo unos cuantos besos señorita.

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