79. Nadie pasa de esta esquina (4)

Advertencia: no apto para menores…

Salimos entonces del boliche, cruzamos la calle y paró un taxi, no quería caminar las diez cuadras que nos separaban de mi casa. En cuanto llegamos empezamos a los besos en la cocina. Ahí nomás empezó a sacarme la ropa, y yo a él. Seguimos besándonos intensamente mientras él me levantaba y me sentaba sobre la mesada, que estaba bastante fría, por cierto. Y ahí mismo se agachó y empezó a chupármela, con bastante dedicación durante unos minutos. Luego se puso un preservativo y mientras me miraba fijamente a los ojos me la metió. Por la ventana abierta de mi cocina, todavía podía verse la luna, y seguramente podían escucharse mis gritos de placer. Mis vecinos deben odiarme un poco. Un rato más tarde y ya un poco más transpirados ambos me bajó de la mesada de la cocina y me puso de frente contra la pared, mientras él seguía cogiéndome con fuerza por detrás. De alguna manera, creo que terminé agachada contra el marco de la ventana, hasta que él con su último aliento terminaba lo que había empezado. Nos quedamos abrazados en la cocina, mirando la luna. ¿Ya conté que me puedo quedar horas mirando la luna? Me encanta. En el fondo debo ser una romántica. Tomamos agua y recién en ese momento pasamos a mi cuarto. Nos acostamos en la cama abrazados acariciándonos, empezaba a amanecer. Con esa luz rara del alba lo miré. Tenía varios tatuajes y un cuerpo hermoso, flaquito y muy musculoso, lindos abdominales. Empecé a acariciárselos y poco a poco mis manos fueron deslizándose para abajo. Su cuerpo respondía. Luego mi boca acompañó a mis manos durante un rato y todo volvió a empezar. Era realmente muy fogoso y yo me dejé llevar. Se tomó su tiempo para ensayar unas cuantas posiciones diferentes, todas con la misma incansable intensidad. Para cuando terminamos, ambos agotados y totalmente transpirados, ya era de día. Se levantó a buscar agua a la cocina y a la vuelta abrió la ventana que esta al lado de mi cama y ahí se quedó, apoyado sobre el marco de la ventana, fumándose un cigarrillo. Lo acompañé mientras fumaba y hablamos de música. Me sorprendió con algunos de sus comentarios, le gustaba la música clásica! ¡No era tan brutito como parecía! Pero ya se hacía la hora de ir a trabajar, así que lo acompañé hasta la puerta, y antes de irse me pidió mi teléfono. Se lo dí. No era mala idea repetir un encuentro de esos. Nos despedimos en la puerta de mi casa, volví a subir, solamente para darme una ducha y partir para el trabajo, otra vez sin dormir, pero con una sonrisa…

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13 comentarios en “79. Nadie pasa de esta esquina (4)

  1. Hola, quería felicitarte por tus relatos, sobre todos los hot! jaja. Tengo una consulta, yo soy bastante inexperta en el tema, pero cuando te dan de atrás no te duele?? Saludos!!

    1. Pame: Bievenida y gracias…
      No sé que tan inexperta serás pero te cuento que para que “te den de atrás” no hace falta que sea sexo anal…
      De hecho fue por la vía “tradicional” por así decirlo.
      Igual si queres charlarlo está mi mail donde estan mis datos, creo que es demasiada información para responderte todo por acá.

      Besos!

      D

    1. jajajaa…. no se me ocurrió, y la verdad, para lo que me cruzo en los ascensores no vale la pena! Puras viejas!
      Aunque a decir verdad hace un tiempo que mi vecino de al lado me saluda con más simpatía cuando nos cruzamos… que vergüenza!!

      jajajaa

      Besos!

      D

  2. Siempre tuve objeciones con el uso del adverbio de cantidad “bastante” pues a mi entender modifica pellorativamente el verbo. “…empezó a chuparmelá con bastante dedicación…”. Dice la Real Academia Española:

    bastante.
    (Del ant. part. act. de bastar).
    1. adj. Que basta.
    2. adv. c. Ni mucho ni poco, ni más ni menos de lo regular, ordinario o preciso; sin sobra ni falta.
    3. adv. c. No poco.

    Como adverbio actuó indicando que no se la chupó ni mucho ni poco, ni más ni menos de lo regular, sin sobra ni falta, no poco. Si hubiese sido yo el sujeto (tácito) de la oración completa, hubiese preferido “empezó a chuparmelá dedicadamente”; Aunque si hubiese sido yo, así hubiese sido.

    Cosas del correcto uso de la lengua; castellana.

    1. Gracias profe! Tiene ud. razón, tendré en cuenta sus sabios consejos para la próxima. Aunque me quedo con la 3era acepción que ud cita:
      3. adv. c. No poco.
      Y tal vez ud tenga más dedicación que el susodicho, aunque para ser sincera, hay detalles que ya no recuerdo!

      Gracias!!!

      D

      1. Por lo que he visto ud también hace del uso de la lengua un arte singular: poniéndola en la boca de otros para darles voz; acompañando a su mano con el ritmo justo para hacernos acabar cada oración en el punto exacto.

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