82. El Tano

Esa misma semana, recibo un llamado en mi celular, número desconocido. Atiendo y escucho una voz ronca que me saluda, que me suena ligeramente familiar:

-¿Cómo andás bombón?

Me pregunta, como si yo supiera con quién hablo. Contesto entonces

-Quién habla?

-¿Ya te olvidaste de mí, linda? Soy El Tano, nos conocimos el otro día en el boliche…

-Ah… como estas? No tenía tu número..

-Todo bien, vos?

Estuvimos hablando un rato. Me contó que es separado, que tenía una hijita de tres años que era la luz de sus ojos. Que trabajaba mucho pero ahora estaba de vacaciones. Y siguió la conversación:

-¿Querés cambiarte y te paso a buscar para cenar?

-¿Hoy?? Es jueves…

-Sí, porqué no? Vamos a comer algo nomás…

La verdad, parecía una locura total. Pero los viernes no trabajaba y además no me iba a quedar en casa esperando que apareciera el otro pendejo…

-Ok, dame un rato que me cambio y vamos.

-Dale, te paso a buscar a las 21.00.

Le dí la dirección de mi casa, me metí a la ducha, me cambié, me maquillé. Al rato me llega un mensaje suyo:

Estoy en la puerta.

Bajo y estaba esperandome dentro de su auto. Todavía había luz de día. Me subo y arranca. Me dice:

-¿Tenés pensado algún lugar o te llevo donde me parezca?

-¿Qué se te ocurre? -Le contesto

-Hay un lugar que me gusta en Lanús.

-¿En Lanús?? -Pregunto

-Si, no te hagas drama, después te traigo de vuelta…

-Ok…

Le contesto, pensando -espero que no sea un serial killer que va a tirar mis huesitos en el riachuelo…- Empezamos a hablar de su hijita, y de su separación. Venía escuchando una radio pedorra tipo FM Hit, y cada tanto en medio de una canción subía el volumen al máximo y empezaba a cantar a los gritos, golpeando el volante con las manos. Habrá pensado que me parecía divertido, pero la verdad, estaba empezando a asustarme. Estaba yendo hacia Lanús en el auto, bastante lindo por cierto, de un desconocido de 34 años que me hablaba de su hijita, y en vez de parecer un padre responsable, me recordaba a un adolescente en plena época maníaca. Pero bueno, ya estás acá, pensé para mis adentros. Me dejé llevar al restaurante que como me enteré por el camino, era una parrilla de su hermano. Él y su padre manejaban un rastaurante especializado en pastas y el hermano una parrilla, bastante populares ambos, de zona sur. Aunque la idea de ir a un lugar donde todos lo conocían no me resultaba muy tentadora…

Ir a Post siguiente: 83. El Tano (2).

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8 comentarios en “82. El Tano

  1. De un extremo a otro..!!soltero sin compromisos a hombre con hija..de pendex a mayorcito..de ir a pata a ir en auto..de no tener credito a ir a cenar..de insistencia a euforia..Esta variedad..solo para no aburrirte..! Jaja..!
    Pd el comentario anterior si te llego se me mando el enter solo en la notebook..no lo publiques..besos..! te quiero amigaaa…!

  2. Srta (des)encontrada: Casi un honor sentí cuando ví mi ciudad nombrada en su relato.
    Desconfiaria de quien escucha una FM pedorra mas si canta sus temas pedorros a viva voz.

    Espero que tan mal no la haya pasado.

    Beso en la palma de su mano derecha.

    Pable

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