89. Ciega a Citas… (3)

Tan idiota me sentí esa noche que no pude parar de pensar, una y otra vez, en todas las idioteces que había dicho. No podía evitarlo. esa noche me costó mucho dormir. Al otro día no podía dejar de pensar lo que había pasado. A media mañana agarré mi celular y escribí:

Anoche me porté como una idiota y hablé de más.

Te pido disculpas.

Des.

Y lo envié sin pensarlo demasiado. Y un buen rato más tarde, cuando ya pensaba que nunca me iba a contestar recibí su respuesta:

No te hagas problema. Nos vemos otro día.

Besos.

Fue una respuesta bastante ambigua, y con poquísima onda, pero al menos fue una respuesta. Peor hubiera sido el silencio total.

“Nos vemos otro día” había dicho… ¿Qué querría decir con esto? ¿Te llamo? ¿Llamame? ¿No me rompas más las pelotas?? Qué dificil es entenderlos a veces. Decidí esperar e hice el esfuerzo de no mandarle ningún otro mensaje, aunque la verdad, estaba tan avergonzada por lo que había pasado que no me costó tanto. Sentía que si no me daba más bola me lo merecía por pelotuda. No dió señales de vida en todo el fin de semana. Ese martes como todos, tuve sesión con C. (mi analista). Le conté lo sucedido, y lo tarada que me sentía y su respuesta me desconcertó:

-Llamalo e invitalo a cenar a tu casa. Si te parece que vale la pena comprá una botella de vino y cocinale. Que conozca otra parte de vos.

Yo sentía que mi idiotez no tenía vuelta atrás, pero tal vez tenía razón… contesté:

-Tenés razón, lo voy a llamar, pero cocinarle ¿no te parece demasiado?

-No seas cagona… -me contestó.

Pero lo soy. Esa tarde lo estuve pensando, una y otra vez hasta que lo llamé…

Ir a Post siguiente: 90. Ciega a Citas… (4).

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6 comentarios en “89. Ciega a Citas… (3)

  1. Que difícil se les hace entender la literalidad. Lo más probable era que el caballero en algún momento te iba a llamar, pero ahora, has jugado la carta de la impaciencia.

  2. Hola (Des)encontrada!

    Mi primera vez en tu blog. Empecé por el principio y no pude parar de leer tu historia, atrapante. Quizás porque siento cosas en común. Yo también fui hiper-tímido hasta que en algún momento me destapé y empecé a vivir la vida loca (me río por lo de loca…).

    Llegué hasta tu post 45. Voy a ver si puedo seguir leyendo el resto de la historia que parece terriblemente jugosa…

    Ah, llegué a tu blog a través de RaRo, somos amigos.

    Besos!

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