91. Ciega a Citas… (5)

Jueves 14 de febrero de 2008

Llegó el jueves, día de los enamorados. Me pasé toda la tarde pensando, muy ansiosa si le hacía una cena o no. No estaba muy convencida, o más bien… no me animaba a hacerlo. Sentía que me estaba exponiendo demasiado y ni siquiera sabía si valía la pena. Si bien hasta ahora se venía haciendo el interesante, justamente, con su supuesto desinterés, tal vez fuera solo eso, una pura estrategia. Pero eso ya se vería. A media tarde recibí un mensaje de texto de él:

¿Nos vemos hoy?

Le contesté:

Claro, a qué hora te parece?

Y al poco rato llegó su respuesta

A eso de las nueve paso por tu casa, pasame la dire…

Se la pasé, y seguí dudando o no si ameritaba cocinarle. Finalmente me decidí y compré una buena botella de vino tinto, un Malbec como me gusta, pero sin cena. Simplemente no me animé y tampoco habíamos quedado en nada. Esa semana estaba empezando mis vacaciones, asi que me pasé la tarde tomando solcito en la pile del gimnasio, aunque sin poder desenchufar mucho la cabeza. Volví a casa, la ordené un poco por las dudas, me duché, me puse linda, me seque el pelo, me maquillé,  me perfumé, y lo esperé. Al ratito sonó el timbre: era él. Agarré un saquito y la cartera, las llaves y bajé, bastante ansiosa. Abrí la puerta y lo saludé, me miró, observando con atención mi saco y la cartera en mi hombro y preguntó:

-¿Cómo, no me ibas a invitar a tu casa?

Un poco desconcertada, porque creí que no había sido muy explícita en la invitación, pero sin demasiadas ganas de retroceder, le respondí:

-La verdad, no tuve tiempo de cocinar, pero tengo una botella de vino si querés…

Y se ve que quería porque mientras terminaba de decirle esto ya estaba entrando conmigo. Subimos los cinco pisos en el ascensor, hablando trivialidades, y llegamos a casa. Le abrí la puerta mientras iba a la cocina a buscar la botella de vino, dos vasos y un destapador.

-¿Querés poner algo de música mientras? Fijate los CDs que están en mi cuarto…

Le dije. Apoyé la botella y los vasos sobre la mesa y me asomé a mi cuarto a ver en qué andaba. Lo encontré sentado sobre mi cama eligiendo algo para escuchar, y antes que me diera tiempo a decir -hola- me acercó a él y me dió un beso impresionante y a los cinco segundos ya estabamos tirados en la cama…

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10 comentarios en “91. Ciega a Citas… (5)

  1. Uf! Cómo estamos Des! Me encanta! Ya vas salteándote pasos, jajaja. Conseguiste el mismo objetivo sin haber preparado cena y casi sin abrir el vino.

    ¿Este tipo es el cacho de carne? ¿No es que en la primera cita te hablaba de filosofía y cine? Bueh, quizás es un cacho de carne intelectual, jajaja.

    Besos

  2. Intuyo que la cosa se va a poner buena…. tanto como con el gallego??? Espero, sigo esperando… jajaja…. Besos

  3. Ya me imagino el porque de lo del cacho de carne mmmmmmm….(espero que no sea asado al horno, jaja).
    La jugada de intelectual siempre nos envuelve, para mi tambien es irresistible.

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