103. Ella baila sola (2)

Bajé a bailar con él, y hablamos un rato mientras bailábamos. Seguía mirándome fijo con sus ojos verdísimos, y una sonrisa picarona. Me contó que tenía 33 años y que trabajaba en una empresa grande. Le pregunté si estaba ahí de vacaciones y me dijo que no, que había venido a la carrera, era fanático de las motos. Le pregunté entonces a dónde se había ido de vacaciones y me dijo:

-Estuve en Cariló unos días.

En pocos segundos mi cabeza empezó a trabajar. Cariló es un lugar muy familiar, tenés 33 años, dudo que te hayas ido con tus papás… entonces… lo que seguía era casi obvio.

-En familia, ¿no?

-Sí…

-Dudo que la familia sean papá y mamá, estás casado?

-…

-Estas casado… ok.

-Bueno, casado no… pero…

-Ok, se entiende. De última es problema tuyo, a mí no me importa…

Seguimos bailando y charlando de otros temas. Me contó que había tenido un accidente con su moto, y tenía la pierna lastimada, le costaba un poco bailar. Pero seguía haciendolo. Estaba parando con unos amigos en un camping cercano al boliche. Un rato más tarde me invitó a tomar algo. Le dije que sí, pero que fuéramos a la barra de afuera, que era más tranqui. Adentro hacía mucho calor. Nos sentamos a tomar algo afuera, mirando la luna. Él pidió una cerveza, yo un agua mineral. Y seguimos charlando. Teníamos mucha afinidad en algunas cosas. Hablamos de los signos, de características de personalidad, que teníamos muy en común. Y no se cómo terminamos hablando de gatos. Siempre me gustaron los gatos y ya dije que tengo uno tatuado en el homóplato derecho, se lo mostré y se rió.

-No te lo puedo creer, yo tengo una pantera tatuada en el mismo lugar, me encantan los felinos…

Dijo, y empezó a hablar de la personalidad de los felinos, casi me muero porque sentí que me leía el pensamiento

-Me encantan, son super inteligentes, muy independientes, sensuales…

Decía que se sentía identificado con la personalidad de los felinos, las mismas boludeces que yo a veces digo, los gatos y yo nos entendemos.

-De hecho, las iniciales de mi nombre son  R E Y, como el rey león

Dijo, y nos reimos bastante, su nombre no me gustaba mucho, así que a partir de ese momento le dije “gatito” o “rey leon” medio en broma. Cada vez me gustaba más, y odiaba más el hecho de que fuera casado, pero esa noche estaba solo, y yo no engañaba a nadie. A todo esto “el cacho de carne” nunca había contestado mi mensaje, asi que… libertad total.  Nos dimos unos cuantos besos y me seguía mirando con sus ojos verdísimos hasta que me dijo:

-¿Vamos?

El problema era a dónde. Yo estaba en una habitación de hotel con dos amigas, él en un camping con otros tres. Y encima tenía que levantarse tempranito para ir a la carrera. Pero me agarró de la manito y me dijo:

-Seguime…

Y no pude negarme…

Ir a Post siguiente: 104. Ella baila sola (3).

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8 comentarios en “103. Ella baila sola (2)

  1. Nas!!

    Nadie puede negarse a unos ojos azules, una buena sonrisa y una personalidad atractiva, definitivamente no te culpo xD

    Me pregunto a dónde te llevó…

    En fin, dejandome desvariar un poco; yo acabo de soñar con un pequeño gatito, dios, como tengo ganas de tener uno… pero eso no viene al caso xD

    Nos estamos leyendo, hasta entonces…

  2. ¡Yo también amo a los gatos! (los que dicen miau) Qué linda pinta esta historia. Y bueno, siempre un buen obstáculo (como estar casado) le agrega picante a la historia.

    Se viene un post no apto para menores… Esa!

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