106. El Rey Leon (2)

Entramos al salón principal del boliche, donde había conocido al Rey Leon la noche anterior. Lo busqué por todos lados, pero no lo vi. Nos quedamos bailando por ahí un rato, pero seguía sin aparecer, y como era temprano, la música que pasaban era medio horrible, pura música electrónica. Salimos al patio central y entramos a otro salón, que tenía un restoran, y después de cenar se armaba para bailar. Había poca gente ahí, pero la música era más divertida. Nos quedamos bailando ahí. Y ahí lo ví, tomando algo con sus amigos a unos pocos pasos. Lo ví, me vió, pero no dijo nada, ni se acercó. Yo tampoco lo hice, solo le sostenía la mirada y seguía bailando. Bailé con algún pesado que andaba cargoseando por ahí, mientras él me miraba, fijamente. Yo no entendía mucho qué pasaba, pero sabía que estaba ahí, mirando, así que esperé. Al rato vino a saludarme y me dio un beso en la mejilla. -Qué raro…- pensé. Pero bailamos juntos un rato, mientras sus amigos daban vueltas por ahí. Mientras bailaba me dijo al oído:

-Nos vemos más tarde en la pista, mis amigos van para allá.

Y se fue. Me quedé medio perpleja, pero no me quedaba otra que seguirle el juego. Nos quedamos bailando un rato por ahí, y luego le pedí a La Colo y La Morocha que me acompañaran de nuevo a la pista central. Ahí estaba él, bailando cerca del lugar de la noche anterior. Nos quedamos bailando cerquita, y de vuelta, miraba, pero no se acercaba. Yo ya no entendía nada. Un rato más tarde sus amigos se fueron a comprar algo para tomar y él se acercó, y me dijo:

-Perdoname, pero estoy con mi cuñado acá, vino hoy… en cuanto pueda zafar te busco.

Y volvió a irse. Y ahí entendí todo. No quedaba otra que esperar. Que mierda esto de la clandestinidad, pero no pensaba perderme esos ojazos verdísimos por ese detallito, en fin. Un rato más tarde me agarró de la mano y me llevó para afuera.

-Ya se fue a dormir, por suerte.

Dijo, y me encajó un beso que me dejó sin aliento.

-¿Dónde vamos?

Preguntó. Yo esa noche me había puesto un par de preservativos en la cartera, para evitar el problemita de la noche anterior. Pero no tenía ni la menor idea de cómo resolver el problemita del lugar.

-Ni idea, ¿qué se te ocurre?

Le pregunté.

-Vos seguime…

Dijo, y volvió a llevarme hacia el camping, pero esta vez con las llaves de la camioneta en la mano. Subimos al auto, arrancó, puso algo de música y empezó a manejar. Dió un par de vueltas hasta que llegó al estacionamiento del boliche, que estaba bastante vacío, y muy oscuro. Todavía no amanecía y la camioneta tenía vidrios polarizados…

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11 comentarios en “106. El Rey Leon (2)

  1. Qué intriga respecto al lugar de vacaciones. ¿Dónde era? ¿En Claromecó? ¿No había un telo cercano que dieron tantas vueltas por el lugar?

    Bueh, si finalmente lo hiciste en la camioneta, chapeau, yo todavía tengo eso en la lista de mis fantasías…

  2. Nas!!

    Que problema con el cuñado caray! xD Pero bueno, parece que por fin se acerca la parte “no apta para menores” que todos esperábamos ansiosos…. ¿por qué sera? xDD El morbo caray, el morbo… pero qué se le va a hacer, así somos xD

    En fin, me han dado ganas de encontrarme con un ojiverde que me quite el aliento, pero con la suerte que tengo es altamente improbable, al menos disfrutaré con tu relato.

    Esperemos que no resulte un fiasco como algunos casos anteriores que prometían mucho pero…no digo más que estoy al borde del desvarío xD

    Mejor, Nos estamos leyendo, hasta entonces…

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