112. El Regreso… (3)

Algún fin de semana de mediados de marzo de 2008.

Seguíamos bailando y charlando con El Lento, pero no pasaba nada. Me cansé de esperarlo y me fui a bailar con mis amigas, pero él andaba por ahí, con los suyos. Cada tanto pasaba y me hacía algún comentario y volvía a irse. Un buen rato más tarde volvió y seguimos hablando un rato. Nos fuimos a sentar juntos a un silloncito. Hablamos de la vida de cada uno, de lo que es vivir solo, hasta me mostró fotos de su gato, y yo de la mía. Ya estaba empezando a hartarme de tanto blablabla. Me le quedé mirando fijamente, entre los ojos, y nada. Me acerqué un poco… y nada. No había caso, definitivamente era un Lento. Y cuando estaba a punto de levantarme e irme, me agarró de la mano y me dió un beso. Al fin! Era un beso suavecito, casi tímido, se podría decir. Estuvimos besándonos un rato hasta que le dije que me tenía que ir, al otro día como siempre (bah, en un rato…) me tenía que ir a trabajar. Se ofreció a acompañarme y se lo agradecí. Después de lo que había pasado la semana anterior casi que me daba un poco de miedo volver sola a casa. Durante el camino le conté un poco la historia del enfermito. Tuve que hacerlo cuando sin darme cuenta de lo que decía, le estaba hablando del terror que me daba encontrarme con un auto blanco en la puerta de mi casa. Y así, charlando y caminando, llegamos hasta la esquina de mi casa. Era una noche fresca, todavía no amanecía. Cuando cruzamos la calle y nos aproximamos a la puerta sentí que de golpe empezaba a faltarme el aire. Ahí, a dos pasitos adelante mío, el maldito auto blanco. Sentí que se me aflojaban las rodillas y la angustia se apoderaba de mí. Me agarré de el como pude y a las puteadas, como podía, llegué hasta la puerta de mi casa. Casi sin poder hablar me senté en los escaloncitos de la puerta y le hice señas para que se sentara al lado mío.

-Es ése EL AUTO…

Le dije, señalando a la esquina en cuanto pude articular palabra. Todavía con las rodillas temblando, no estaba en condiciones de subir a mi casa. Nos quedamos ahí, hablando. Me pidió que le contara un poco más de la historia, de cómo habíamos llegado a esto pero no se si se habrá entendido algo, no estaba muy lúcida en ese momento. Lo que si creo que se entendió fue que estaba angustiada, que en ese momento odiaba a mi ex más que a nada en la tierra, pero que no podía hablar de otra cosa. Pobre El Lerdo, no le dí mucha bola, solo lo necesitaba ahí para acompañarme en ese mal momento. Se quedó un rato más dándome charla.

-¿Será que se mudó por acá? ¿Estará saliendo con alguna vecina? ¿O sólo se viene hasta acá para molestarme?

Me preguntaba yo, en voz alta.

-¿Él vive lejos? -me preguntó.

-Hasta donde yo sé, vive con su mamá en la otra punta de la capital, pero no sé que puede haber pasado en estos meses, supuestamente se iba a quedar en España, pero yo ya no le creo nada. -contesté.

-Vos decime el nombre y apellido completo de él y yo te averiguo… -dijo él.

– … ¿Qué??

-Que me des los datos de él y te averiguo… -repitió.

-¿Qué querés averiguar???

Le pregunté, cada vez más angustiada. Yo salgo de un loquito y caigo en otro, pensaba…

-No sé, lo busco a ver que sale, si trabaja, si se mudó, si vendió el auto… -contestó él como si nada.

-Nooooo… te agradezco, prefiero que lo dejemos así. Gracias por acompañarme. Me voy a dormir…

Le contesté. ¿Que quería decir “yo averiguo”? ¿A que tipo de información tenía acceso este flaco? La verdad no lo conocía, y por más que odiara al enfermito no le iba a dar sus datos a alguien que no conocía…

-Ok, ¿me das tu mail? -me preguntó.

Se lo dí y me fui a dormir, o a intentarlo al menos…

Ir a Post siguiente: 113. El Regreso… (4).

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13 comentarios en “112. El Regreso… (3)

  1. Nas!!

    Iré por puntos porque sino luego me revuelvo xD:

    1 – Difícil creer que existan hombres taan lentos, una cosa es ser tímido y otra muy diferente tener una penosa regresión a la pubertad que ya esta fuera de lugar…

    2 – No-puede-ser! Ese enfermito esta..estaba(cómo me confundo con los tiempos, ésto de que haya pasado hace un año es todo un rollo jajaja), llegando a límites inesperados. La solución: Hubieras hecho tus maletas y mudado al Tibet xDDD

    Ya en serio, creo que el consejo de tu amiga empezaba a ser una buena opción, no porque fuera peligroso, sino por tu tranquilidad. Aunque no te estuviera haciendo daño físico, sí lo estaba haciendo emocionalmente.

    3 – Con respecto a lo de que soy de México, no te preocupes, llevo un rato leyendo blogs de por allá y ya me acostumbre a sus palabras y expresiones distintas ^^ Y me encanta descubrir nuevas y jugar a encontrarles significado xDD

    4 – Con lo del blog del enfermito lo decía en broma, y ya se me pasó el exceso de aburrimiento jejeje, capaz que te creo problemas con mi curiosidad morbosa y no me lo perdonaría, mejor lo dejamos ahí xDD

    Bueno, ya me extendí demasiado, como siempre

    Nos estamos leyendo, hasta entonces…

    1. Kyara:
      1 – A mí también me cuesta creer que existan hombres tan lentos. Pero los hay!! Solo que ya no les tengo paciencia… jajajaa
      2 – Yo también lo pensé!!! Pero la verdad me daba bronca mudarme por su culpa. Me gusta mi departemento, que se mude él!!!
      3 – Ok, cualquier cosa avisa!
      4 – Igual no vale la pena leerlo!!!

      jajajaa

      besos!

      D

  2. Quizas la pubertad este la sabiduría y lo que llamas regresión sea un amplitud de conciencia, cada uno tiene lo que se merece, siempre que sea con respeto. lo de la pena esta en la mirada del otro, en la velocidad esta el olvido siempre cuando quiero ir rápido es porque quiero huir de algo.
    un besos D

    1. Quizá, es una opinión del todo válida, y como tal, la reflexionaré como se debe y como se merece. Siempre estoy dispuesta a conciderar otros puntos de vista.

      Nos estamos leyendo, hasta entonces…

  3. Mi Dios! El Lento resultó ser informante de la SIDE!

    Puedo entender tu actitud Des, tu miedo, pero yo en una situación parecida, si llegué a conocer tan bien a un ex, o no, yo me acercaría al auto y si lo veo lo putearía de arriba-abajo, y le diría cosas que lo hieran como “sí boludo! me pudrí de vos, y ahora vivo la vida loca, sos un salame de cuarta que pierde el tiempo espiando a alguien! pedazo de retrasado mental! psícopata!”. En fin, y muchos epítetos más.

    1. Maes: Yo también tenia ganas de putearlo!!! pero 2 cosas:

      1. No estaba en el auto. Y

      2. Podría haberlo hecho por teléfono, mail o sms, más de una vez saqué el celu del bolsillo… Pero no quería que se sienta tan importante!!!

      Igual tus insultos hacia él me encantan!!

      Jajajaaa

      besos

      D

  4. Srta (des)encontrada: El Lerdo iba a averiguar por internet, o a lo sumo x medio de Veraz (“lo busco a ver que sale, si trabaja, si se mudó, si vendió el auto”)
    Particularmente, la historia con El Enfermito ya me tiene harto.

    Beso de viernes, en el talon.

    Pable

  5. Jajaja! Me río porque me estoy acordando de que me agarró la paranoia a mi también. Hablamos de muchas posibilidades: de que te vengas a dormir a casa si veías el auto, de cambiar la cerradura del edificio y dar aviso a los vecinos… pero la mejor creo que había sido la de ponerle algunos miguelitos bajo las ruedas… no sé si nos sacó el susto pero por lo menos nos reímos un rato.
    Con respecto al Lento, pobre Lento querida! lo que pasa es que él no sabía que querías descargar tu ansiedad…y con´él! Yo lo banco al Lento…
    mmmmm… estoy pensando si lo digo por experiencia propia o no….mmmmm…..

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