14. El encuentro, parte 1

Sábado 28 de Marzo de 2009

A la 17.30 me venía a buscar, tenía poco más de una horita para prepararme. Me dí una ducha calentita, me sequé el pelo, me puse los lentes de contacto (no daba salir con anteojos la primera salida) y me maquillé, poco, no daba para salir pintada como una puerta a las cinco de la tarde. ¿Qué ponerme? Era una duda que venía rondando mi cabeza hace un rato. Quería gustarle, pero no estar demasiado provocativa. Además era temprano, no daba para salir con un escote infartante a esa hora… Finalmente me decidí por una mini de jean (hacía calor para pantalones, y mostrar un poco las piernas nunca viene mal…), una musculosa turquesa, con un escote medido y unas sandalias negras de taco alto. Me perfumé y me peiné y ya estaba lista, quince minutos antes de la hora que habíamos acordado. La curiosidad me mataba y estaba muy ansiosa por ese encuentro. ¿Cómo íbamos a saludarnos? ¿Cómo grandes amigos? ¿Como conocidos? ¿Como desconocidos? Pero había que esperar. Una rato más tarde, uno o dos minutos antes de la hora que habíamos acordado, sonó el timbre. Atendí. Del otro lado una voz áspera me dijo:

-Soy el viajero…

-Ya bajo!

Contesté y con las piernas ligeramente temblorosas por la emoción, agarré mi cartera y un saquito de verano por si refrescaba y bajé. En el ascensor las dudas, las esperanzas y la ansiedad se revolvían en mi cabeza, sin que ninguna llegara a dominar por completo a las otras. Y ahí estaba él, esperándome en la puerta del edificio. Un tanto más bajito de lo que lo había imaginado (o mis tacos eran demasiado altos…) con una camisa rayada, de mangas largas (lo único que encontré limpio -dijo él) un pantalón negro y zapatillas verdes (sí, verdes). Nos saludamos. Mi primer impulso fue darle un abrazo, como el de dos grandes amigos que se encuentran después de un tiempo. Pero lo pensé un poco y me pareció raro. Así que lo saludé con un beso en la mejilla, cariñoso, tal vez unos segundos más largo de lo necesario. Para ser sincera, a primera vista, no me pareció hermoso. Pero había algo interesante en su imagen, y además me moría de ganas de conocerlo un poco más. Tenía puestos sus anteojos negros, se los sacó únicamente para saludarme y luego se los volvió a poner.

-Soy fotofóbico -dijo- siempre los uso.

De tez blanca, con pelo negro, apenas canoso. Con unos rulos rebeldes en la parte alta de la cabeza y una barba un tanto crecida. Se veían un par de kilitos de más, y unas ojeras totalmente atribuibles al cansancio del vuelo. Sus ojos no se veían demasiado debajo de los anteojos oscuros, pero se veía una sonrisa hermosa, apenas esbozada. Caminamos juntos unas cuadras, hasta que llegamos a un bar que tenía mesitas afuera. Nos sentamos y pedimos: él una pepsi light con mucho hielo, yo un café, sin leche…

Ir a Post siguiente: 15. El encuentro, parte 2.

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13 comentarios en “14. El encuentro, parte 1

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  2. Nas!!

    Joooo! es como si hubiera estado ahí viéndolos…xDD Lo pude imaginar todo con mucha claridad… ¿zapatillas verdes? ¿en que habrá estado pensando cuando se las puso? jajajaja

    En fin, todos esperamos ansiosos por la continuación, no te tardes mucho por favor, tengo los nervios a flor de piel, esto es mejor que una película xD

    Nos estamos leyendo, hasta entonces…

    Ja Ne!!!

  3. felicitaciones a tu chico por las zapaz verdes, lo banco! el primer regalo que le hice a mi novio fueron zapatillas verdes, las adora y quedan con mucha onda!

    se viene la mejor parte……

    Besos!

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