17. El encuentro, parte 4

Me corrijo: veníamos caminando y él se detuvo, me agarró de la mano y me hizo girar, media vuelta, hasta que quedamos frente a frente, mirándonos a los ojos, y ahí me besó…

Debería decir que ese beso me tomó por sorpresa. Si bien podía esperármelo de alguna manera, después de la calidez con la que me había agarrado de la mano en la mesa, de sus piropos y sus miradas cada vez más intensas, lo que todavía no tenía tan claro era qué me pasaba a mí. Me generaba sensaciones encontradas. Hacía solo un rato lo había querido matar, o simplemente irme, pero también había habido momentos en los que me hacía morir de risa, o me resultaba muy atractivo. De a ratos sentía que esa historia iba a ser difícil, pero en otros se sentía tan natural… Lo que era claro era que no me resultaba indiferente, y había en el aire un olorcito a algo, de alguna manera, distinto. Por otro lado durante la charla había surgido el tema de Brasil, y él me había contado -aunque aclarando que tal vez podría cambiar sus planes – que se volvía a Brasil el primero de Abril (ese mismo martes) y que ya tenía sacado el pasaje.

Pero volviendo al beso …me besó y yo le correspondí. No me iba a achicar ahora, y además me moría de la curiosidad. Me besó, lo besé …y me gustó. Fue un beso dulce al principio, suave, cariñoso. Yo le pasé el brazo por atrás de la espalda, él abrazó mi cintura y suavemente me acercó a su cuerpo, mientras seguíamos besándonos bajo la luz de un farol, a metros de la esquina. Y así seguimos un buen rato, no sabría decir cuánto, a veces uno pierde la noción del tiempo. Se sentía bien. El beso se fue haciendo más intenso y cada vez me gustaba más. Empezaba a quitarme la respiración. Un rato más tarde me separé de él y volvimos a mirarnos a los ojos, ahora de una manera diferente, más cercana. Seguimos caminando tomados de la mano sin rumbo por las callecitas de palermo deteniéndonos de tanto en tanto en alguna esquina, a seguir besándonos como dos adolescentes, hasta que de golpe, a media cuadra de donde estábamos, veo un auto blanco, muy familiar…

Ir a Post siguiente: 18. El encuentro, parte 5.

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10 comentarios en “17. El encuentro, parte 4

  1. Nas!!

    No, por dios no!! no ÉSE auto blanco!! dime por favor que no es de quien yo creo que es… no puede ser posible T_T

    Bueno, quizá me estoy precipitando….

    En cuanto al beso, al parecer hubo química desde el principio, así que el asunto prometía bastante. Habrá que ver después. Saludos desde acá hasta allá xD

    Nos estamos leyendo, hasta entonces…

  2. No !!! el loquito!!!!! que inoportuno !!!!! pero esta vez no estabas sola, tal vez, eso lo haya alejado…
    besos!
    Ro

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