23. En el horno… (3)

Domingo 29 de Marzo de 2009

Bajé entonces, quince minutos antes de la hora acordada, gratamente sorprendida. Nos saludamos en la puerta con un beso intenso, habían pasado apenas unas horas desde nuestra despedida, y ese aire de familiariedad seguía presente. Ésta vez no se había puesto las zapatillas verdes. Tenía puestas unas rojas, con cordones blancos, que hacían juego con su remera roja (colorada, diría él), y los anteojos oscuros de los que nunca parecía separarse. Apenas salí del edificio empezamos a caminar, juntos, hacia el lado del parque. Me siguió sin preguntar mucho y después de caminar unos metros preguntó:

-¿Qué hacemos?

-Hay un solcito hermoso, ¿qué te parece si vamos al parque?

Me animé a decirle. No sé porqué me cuesta tanto proponer algunas cosas, serán resabios de mi antigua timidez, una guerra que nunca gané por completo. El parque estaba a escasas dos cuadras de mi casa, es un parque hermoso, con muchos árboles y esculturas al que voy siempre que puedo. Me encanta la tranquilidad de estar tirada en el pasto, tomando solcito, leyendo, o simplemente disfrutando del sonido de los árboles y los pajaritos en pleno centro de la ciudad.

Sorprendido, aceptó y seguimos caminando hasta llegar al centro del parque. Elegimos un espacio al solcito, cerca de una escultura. Saqué mi pareo de la cartera y lo estiré sobre el pasto, para poder sentarnos cómodamente.

-¿Siempre llevás eso en la cartera o ya tenías todo planeado? -preguntó.

-No, lo llevo en la cartera cuando está lindo el día, por las dudas -mentí, más por vergüenza que otra cosa. Sí, soy una tarada, ya lo sé…

Finalmente nos recostamos en el pasto, muy cerca uno del otro y empezamos a hablar. Y hablamos y hablamos… de museos, de pinturas, de esculturas, de viajes, de fotos, de literatura… Mientras el solcito de a poco se iba yendo y nosotros estábamos cada vez más enganchados con la conversación, y cada vez más cerca uno del otro, acomodándonos uno en los huequitos del cuerpo del otro. Por supuesto que en el medio de la charla seguíamos besándonos, cada vez con más ganas, reconociéndonos las bocas. Seguimos charlando un rato más hasta que vinieron a echarnos. Ese parque cierra a las 19.00 hs y siempre hay un guardaparque mala onda que se encarga de recordartelo un buen rato antes. Salimos de ahí y fuimos caminando hasta un barcito que está a unas cuadras, con mesas afuera. Nos sentamos y pedimos: Un café negro -sin leche, tengo que aclarar, porque las camareras se empecinan en traerme cafés cortados… puajjjj… yo no tomo leche!- y una pepsi light para él, con mucho hielo. Seguimos la charla un rato más, tomados de las manos. Él no paraba de decirme lo hermosa que estaba hasta hacerme sonrojar:

-No sabés lo linda que te queda ésta luz.

Decía, y yo que nunca sé que mierda contestar. Empecé a sentirme un poco inquieta con la fijeza de su mirada y sus constantes halagos, pero la verdad es que a mí también me gustaba. Sobre todo me gustaba lo cómoda que me sentía con él, cómo si nos conociéramos de mucho tiempo antes. Un rato más tarde, cuando ya era noche cerrada, seguimos camino hacia mi casa…

Ir a Post siguiente: 24. En el horno… (4).

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26 comentarios en “23. En el horno… (3)

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Qué lindo es ir a sentarse en el pasto. Los días de sol son los ideales, porque si vas con lluvia te mojas el culo.

    ¿Dice coloradas? Pero mirá que bien, también usa correctamente el idioma por lo que leo.

    Besos.

    The T.

  3. Nas!!

    No sé ni que escribir, todo va demasiado perfecto, me dejas sin nada que criticar xDD

    No me gusta dejar comentarios tan cortitos, porque me quedo con la sensación de que pues no tuvo ni caso dejar comenario, pero tampoco quiero pasar a leer y ya. Al menos te mando saludos y suerte en lo que sea que estés haciendo ^^

    Nos estaremos leyendo, hasta entonces….

  4. DES: Me encanto el post y me gusto mucho leer el de zapatillas verdes…..lo que mas me gusto fue comprobar que el lo vivio de la misma forma que vos,cada uno lo expreso a su manera, pero el sentimiento que emana de los dos relatos es exactamente el mismo…AMOR!!!!
    Espero que sigan disfrutando de todo esto y sigan escribiendo.
    YO LOS SIGO LEYENDO……..BESOS

  5. que lindoo!!!! no apto para diabéticos jaja

    me encanta la gente original, las zapas verdes, rojas, pepsi light, todo suma para hacerlo una persona cada vez mas deseable!!!

    Besos, Estefi

  6. Des, me encanto la idea de estas dos versiones!
    Ahora me surgio una duda, “(Des)” ya te quedo desactualizado no ? Es como que a lo largo de las historias que venias contando, se nota que te has encontrado o reencontrado con vos misma, desde lo profesional y desde el amor, no?
    Besos

      1. Ninguna sugerencia, a mi tambien me gusta el titulo, solo comentaba de chusma que soy que ahora creia entender que al saber que queres de tu vida, de alguna manera ya no estas perdida.
        Besos

  7. As always un placer leer (los) ahora!
    Interesante leer las dos versiones de la historia y aunque un poco edulcorado, es cierto, intriga saber que se viene…

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