46. To sleep or not to sleep? (3)

Sábado 4 de Abril de 2009

No apto para… diabéticos.

Agarró un marcador verde de trazo grueso, lo destapó y empezó a dibujarme el cuerpo. Lineas curvas como una planta enredadera en mi pecho, otras en mis piernas, y luego se tomó el tiempo de escribir un pequeño poema en mi abdomen desnudo, que terminaba casi llegando a mi pubis. Me hacía cosquillas pero era un sensación interesante. Era la primera vez que alguien me dedicaba un poema, y más aún de aquella manera. Lo leímos juntos. Estaba bueno, lindas palabras, sin excesivo romanticismo. Bien. Lástima que fuera tan perecedero, no hay forma de recuperar aquellas palabras. La hubo, en realidad. Sacamos algunas fotos, pero tiempo después, en un ataque de locura repentino las borré. Una pena. Una vez que él hubo terminado con mi cuerpo empecé yo con el suyo. Las letras no se me dan a mí tan fácil como a él, no al menos la poesía, ni siquiera la metáfora, lo mío es más literal. Pero siempre me gustó el dibujo, así que lo ilustré. Tomé otros colores, además del verde, azul y rojo. Unos trazos verdes por aquí, flores rojas y azules entrelazadas aquí y allá. Un ojo. Siempre me llamaron la atención los ojos, y siempre me gustó dibujarlos. Un ojo verde, con brillo en sus pupilas, y pestañas largas y curvas. Seguí ilustrando aquí y allá. Dejando mi marca en su cuerpo, mi nombre por acá, otra flor por allá, algunas figuras irregulares más allá. Nos miramos y nos reímos. Era bastante ridículo lo que estábamos  haciendo, pero no por eso menos divertido. Parecíamos dos nenes, entusiasmados. Apropiándonos del cuerpo del otro de toda manera posible. Una vez que terminamos con la sesión de dibujo y fotografía nos miramos.

-¿Y ahora?

Dijimos entre risas.

-Vamos a darnos una ducha, así nos sacamos todo ésto.

Le dije, mientras iba hasta el baño. Abrí la ducha y nos metimos juntos. Nos bañamos mutuamente, frotándonos con la esponja para sacar los restos de tinta que todavía nos cubrían. Pero no salía del todo. Nos reímos en la ducha, y nos besamos, y tal vez algo más…

Una vez que terminamos de ducharnos y secarnos nos percatamos que ya se había hecho de noche, otra vez. Empezábamos a tener hambre y en mi casa ya no había nada de comer.

-Te invito a comer ¿Querés?

Dijo. Y no pude más que contestarle que sí. Nos vestimos y salimos a caminar por el barrio. Era una noche hermosa, cálida, con una luna perfecta. Empezamos a caminar por el bulevard Charcas hasta que encontramos una pizzería…

Ir a Post siguiente: 47.To sleep or not to sleep? (4).

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20 comentarios en “46. To sleep or not to sleep? (3)

  1. totalmente soñado!!!

    me agarro mucha nostalgiaa con lo del bulevar charcas, vivi 6 años por ahi, y ahora que estoy lejos de esa ciudad a veces extraño los paseos por el barrio!!!

    Besoss!

  2. Soy nuevo por aquí, y creo que ya me he convertido en fanática tuya y de zapatillas verdes, me encanta leerlos!
    También estoy de acuerdo en eso de food-after-sex 🙂

  3. Si quieren pintura de chocolate existe! compren la de VZ, viene en tarritos para poder dibujar con los dedos…. O dulce de leche, por qué no?

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