50. El beneficio de la duda (2)

Domingo 5 de Abril de 2009

Un buen rato más tarde, recibo un mensaje de texto. Era él respondiendo el mío. Decía:

Yo no dejo de pensar en vos. Definitivamente hay algo que me subyuga, que me enciende el alma. Te necesito cerca y cuando no estás se me nota.

Besos

Sin pensarlo demasiado le contesté

Yo tampoco dejo de pensar en vos…

Escribí timidamente, estaba tratando de soltarme un poco, de liberarme de esos miedos que me seguían atormentando. Su respuesta no se hizo esperar.

Tené cuidado con los “…” Me puedo equivocar y pensar que me querés.

Su mensaje me hizo sonreir. Claro. Tres puntos suspensivos, como tres toques en el hombro, eran ya a esta altura como un código para nosotros. Eran su forma de decirme “te quiero” o “te amo” sin asustarme demasiado, sin esperar una respuesta. Y ahora me estaba invitando a jugar. A jugar al juego de los mensajes ocultos, las metáforas y los dobles sentidos. Un juego para el que siempre tuve cierta facilidad. Contesté entonces:

Ja Ja Ja.. Qué lindo. Y tal vez.. no te equivocarías mucho.

Decir las cosas y no decirlas al mismo tiempo. Ese era el juego. No pude con mi genio. Lo escribí, pero usando un “tal vez” y un condicional. Y dos puntos en vez de tres. Era una lucha entre mi intelecto y mis emociones, y venían cabeza a cabeza. Me respondió con uno o dos mensajes más, uno más dulce que el otro. Si no fuera por lo mucho que lo extrañaba, y por los suspiros que me arrancaba cada vez que sonaba mi celular, tal vez me habrían parecido un tanto empalagosos, pero no: me encantaron. Entonces me senté frente a la computadora y me puse a escribirle un mensaje por facebook. Necesitaba contarle lo que me estaba pasando, pero no podía hacerlo en forma directa, no me animaba. Siempre se me ocurre algún recurso para decir las cosas sin hacerme cargo del todo. Escribí:

Para: El Viajero

Asunto: Vos me dijiste que me ibas a cuidar…

Mensaje: Decime, entonces, qué hago?

Te cuento: hay un loquito que conocí por ahí, que me manda mensajes y me escribe cosas lindas, y me mira a los ojos con una intensidad que me hace temblar un poquito. Y a mí me da un poco de miedo. Me está asustando pensar que me puedo enamorar perdidamente de él…

Si, leyeron bien. Escribí todo eso y con tres puntos suspensivos al final. Y antes de tener tiempo de arrepentirme presioné “enviar”. Y me quedé frente a la compu como una idiota, con el corazón en la mano y esperando una respuesta.

Pero definitivamente no me esperaba la que recibí un rato más tarde…

.

del Otro lado: El blog de Des. Vigesimocuarto.

Ir a Post siguiente: 51. A confesión de parte…

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16 comentarios en “50. El beneficio de la duda (2)

  1. sos una genia contando!!!!!! le metés terrible onda y suspenso
    lo bueno de esta historia es que ya sabemos que tiene un final feliz porque se sabe q vos y zapatillas están juntos!!! y sin embargo no deja de tener suspenso

  2. ay….Des…(si, si, con muchos puntos), tus relatos son los que lo generan…mucha dulzura..Admiro tu forma de relatar, de transimitir lo que alguna vez vivi…y tus palabras hacen recordarlo. La sensación de poder “tocar” la belleza; saludos!!

    1. Mantenida, Si puedo mañana lo sigo.
      Y los puntos suspensivos son lo más… según como los usen. ¿No odias a la gente que los mete dos o tres veces por oración?
      Jajajaa

      Todo con moderación y en su lugar (re obse la mina)

      Besos!

      D

  3. La utilización de los puntos para decir (sin decir) te quiero es vuestro exclusivamente 😉 , no se preocupe. Con respecto a su inquietud, no es algo que yo tampoco tenga resuelto, es mi gran dilema humano, la capacidad de sentir y no poder verbalizar..y creer “que nada alcanza” cuando de definir sentimientos se trata…perdón lo extenso.. soy plenamente humana y lenguajeapasionada,

  4. aaaa, me encanta!
    quiero leer como sigue!
    es increible la capacidad que tenes de escribir y el suspenso con el que nos dejas!
    es tan linda la sensación de enamorarse.. y da tanto miedo!
    no entiendo por que muchas veces a uno le da miedo ser feliz.. supongo que es por que tenemos miedo a que nos lastimen..
    es increible la emoción que sentimos cuando nos llega un mensaje de él! Y como sonreímos con caras de enamoradas cuando leemos lo que nos escribe…
    me alegro mucho por vos, en serio 🙂
    saludos, otra vez!

    1. Natasha

      Ya lo sigo! Y si, da miedito porque es como estar parada en el borde del precipicio. O te tirás y volás como un pajarito… o te estrolas contra el piso. Y cuanto más alto el precipicio, más duele el golpazo…

      Gracias por alegrarte… pero esperá a ver lo que sigue…

      Besos!

      D

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