53. Mixed emotions.

Del Otro Lado: Y la tarde siguiente. Vigésimosexto.

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Domingo 05 de Abril de 2009.

Necesitaba pensar, entender, entenderme. Necesitaba aire. Mi amiga Caro me tocó el timbre y bajé con el mate y el termo. Compramos unas medialunas y fuimos a tomar mates al parque. No nos veíamos desde antes que empezara toda esta historia. Le conté todo. Le conté los cafés y las charlas. Las caminatas. Los mensajes, y los marcadores verdes y los cepillos de dientes. Le conté que se quedó en casa y me había podido dormir. Le conté que me crucé con un auto blanco y su abrazo me calmó la angustia. Le conté de mis ganas y de mis miedos. De sus “tequieros” y sus “teamos” y de los tres puntos suspensivos, y de las preguntas de vivir en Rio o en Londres. Y del blog. Caro me miraba boquiabierta. ¿Todo eso en poco más de una semana, nena? Yo me muero!  -dijo, y mientras lo decía mi celular empezó a sonar estruendosamente. Entró un mensaje de texto, y al poco tiempo otro y otro. Cinco en total. Caro me miraba cada vez más anonadada. Eran de él. Habíamos hablado hace menos de una hora pero todavía tenía cosas para decirme. En realidad era solo un mensaje largo, pero como teníamos distintas compañias de telefonía celular, sus mensajes me llegaba cortados en partes. Qué molesto. Los leí mientras Caro me miraba como se mira a un extraterrestre recién bajado de su nave.

-Nena, es un pesado! -dijo -Yo en tu lugar salgo corriendo!

-No, no es un pesado…

Dije, sonriendome mientras terminaba de leer sus mensajes.

-Es raro, nos está pasando algo muy intenso. Me asusta un poco, pero no pienso salir corriendo. Necesito entender qué es lo que pasa. Tengo una sensación muy ambigua. Esta mañana estaba dispuesta a llamarlo y decirle que lo extrañaba y que quería verlo, pero después lo del Blog…

-¿Y qué esperabas? Era obvio que lo iba a leer. No le tendrías que haber dicho nada!

-Sí, lo sé. Pero sabés como soy. No puedo callar la puta boca. Cuando me dí cuenta ya lo había dicho…

-Ay, nena… Bueno, si él lo quiso leer que se la banque…

-Mmm… no sé si va a ser tan fácil, Caro. ¿Y ahora qué hago? ¿Tengo que dejar de escribir? ¿Lo va a seguir leyendo siempre? No tengo forma de impedírselo.

Seguimos hablando un rato más. Yo había leído sus mensajes pero no los había contestado. No sabía qué contestar. Un rato más tarde vuelve a sonar mi teléfono. Esta vez era una llamada entrante, por supuesto, de él. Caro estaba cada vez más desorbitada. Con una sensación extraña, atendí. Estaba medio cortada, se sentía raro hablar con él delante de mi amiga.

-Necesitamos hablar -dijo.

-Estoy en el parque con Caro, ahora no.

-Voy para allá, necesito verte, hablar cara a cara.

-No. Ahora no! Estoy con mi amiga. En un rato voy para casa y te llamo.

Dije y corté. Era raro. No sabía si estaba enojada o no. O más bien, estaba un poco enojada, pero a la vez sabía bien clarito que no quería mandarlo a la mierda. Que estaba empezando a sentir un montón de cosas que no sentía hace mucho y no quería perdermelo. Pero a la vez necesitaba confirmar que las cosas no iban a seguir así. Que la mentira no iba a ser una constante en esta relación. Necesitaba poder confiar en él…

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16 comentarios en “53. Mixed emotions.

  1. Por lo que veo tanto vos como ZV se estaban rompiendo la cabeza, porque eso de hablar mandarte mensajes e irte a ver todo junto… es una señal.

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