Volver… (IV)

Agosto de 2013.

Llegó la mañana del sábado y él se fue para la casa de Franco. Temprano. Para ayudarlo a prender el fuego.

Y las dudas seguían acumulándose en mi cabeza. Algo me sonaba raro. De golpe empecé a atar cabos. Recordé que justo la semana anterior se había ido el viernes a la tarde con la excusa de una Reunión del Partido y había vuelto de madrugada. Y sin ir más lejos… la semana anterior… ¡también! Yo nunca había desconfiado… nunca había sido celosa. Ni siquiera aquel día cuando viajando en el tren a la mañana y por casualidad antes de mandarle un mensaje me apareció que su ultima conexión había sido a las tres de la mañana. A las tres de la mañana en un día de semana, cuando yo dormía hace un rato largo ¿Con quién carajo hablaba? ¿Y para qué se fue tan temprano? ¿Si las veces que fuimos a asados en la casa de Franco nunca comimos antes de las cuatro?

Mi cabeza empezaba a dar vueltas…

En cuanto el nene se durmió la siesta y tuve la casa tranquila y toda para mí… se me dió por buscar.

Yo nunca había buscado. Nunca le había revisado nada. Solo confiaba.

Pero ese día busqué. Metódicamente. Abrí su placard y revisé bolsillos, miré papeles. Revisé su cajón de la mesa de luz. Miré sus archivos en la computadora… Hasta que encontré su Bolso. Ese con el que iba y venía y en el que juntaba papelitos.

Lo abrí.

Saqué papelito por papelito.

Leí atentamente sin perder detalle.

Algo estaba buscando, aún no sabía qué, pero buscaba. Encontré su anotador. Él que se las daba de “escritor” andaba por todos lados con un anotador en su bolso donde apuntaba ideas, escenas, diálogos. Lo abrí y empecé a leer. Leí hojas y hojas de ideas sueltas, garabateadas con letra ilegible en trenes y subtes. Hasta ahí nada sospechoso…

Seguí pasando hojas hasta que encontré una diferente…

Mi corazón empezó a latir más fuerte y la cabeza me daba vueltas mientras leía una hoja escrita con letra prolijísima y fechada hacía un mes atrás. Era un poema, y por la fecha, claramente no era para mí. Lo leí y lo releí unas cuántas veces, tratando de entender lo que estaba pasando. Había cosas medio en clave, como de la complicidad de dos que se conocen y que yo no entendía, palabras raras, bien a su estilo. Y terminaba en un hermoso

Te amo

Soy tuyo

y vos sos mía….

que se me quedó atragantado…

6 comentarios en “Volver… (IV)

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