Archivo de la categoría: 2009

68. En problemas

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Del Otro lado: Ser o no ser… Trigésimotercero.

Era inevitable.
En algún momento tenía que pasar y yo lo sabía. Venía esperando que mágicamente no sucediera, pero tampoco podía hacer nada para controlarlo. Y pasó. De a poquito, como la gota que va horadando la piedra lentamente. Empezó unos días, antes o después de aquella charla, ya no recuerdo bien las fechas exactas. Era un día hermoso, sábado tal vez, y habíamos decidido ir a tomar solcito al parque. Y ahí estábamos, tirados en el pastito, acariciándonos mientras leíamos cada uno concentrado en su libro cuando de golpe… suena mi celular. Era un mensaje de texto. Lo leo.

Hola bombón! ¿Cómo estás tanto tiempo?

Pedro

Tragué saliva.

-¿Quién era? Sigue leyendo 68. En problemas

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67. Y más dudas… (3)

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Del Otro Lado: Luces y sombras. Trigésimosegundo

Fue una noche larga, pero inevitable.

-Te escucho, ¿Qué pasa? -dijo.

-Pasan muchas cosas -empecé- pasa que venimos de estilos de vida muy distintos, que tenemos formas muy distintas de manejarnos con el dinero y si vamos a empezar algo serio juntos tendríamos que ponernos de acuerdo en algunos puntos ¿No te parece?

-¿Y cómo sería eso?

-Y no sé… por empezar tendríamos que ubicarnos en la situación que tenemos. Ser más realistas. Sé que has tenido y has gastado mucho. Sé que recién venis de Europa y te impresionó mucho, pero la verdad, a veces te escucho hablar y me parece que no tenés los pies sobre la tierra.

-¿Qué? Sigue leyendo 67. Y más dudas… (3)

66. Y más dudas… (2)

Del Otro Lado: Luces y sombras. Trigésimosegundo.

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Mayo de 2009

Zapatillas Verdes venía de gastarse lo que no tenía en Europa. Estaba en Buenos Aires sin trabajo y sin un peso, viviendo en la casa de su mamá. Mi peor miedo era que terminara siendo otro enfermito más. ¿Cómo saberlo? Aunque mi sensación era que esta vez era diferente. Creía que había aprendido un par de cosas y que iba a saber reconocerlo si así era. Pero ¿Y si me equivocaba? ¿Si me estaba engañanado a mi misma? ¿Si solo era que tenía tantas ganas de enamorarme que…

El decía que siempre había trabajado. Que había tenido trabajo importantes, con buenos sueldos. Que estaba acostumbrado a ganar bien y a gastar. Cosa que se notaba por otra parte. Sigue leyendo 66. Y más dudas… (2)

65. Y más dudas…

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Del Otro Lado: Sombras a un costado II. Trigésimoprimero.

Mayo de 2009

A pesar de quejas y preguntas complicadas, la mayor parte del tiempo que compartíamos la pasábamos genial. Nos divertíamos en la cocina, a los dos nos gustaba cocinar y disfrutábamos preparando desde los platos más simples hasta algunos un poco más complejos. Y obviamente después nos deleitábamos saboreandolos juntos. Nos salían bastante bien. El sexo era cada vez mejor, nos íbamos conociendo más y ya empezábamos a entendernos sin hablar. Había momentos muy intensos y otros de relax absoluto, con crema, masajes y velitas. De tanto en tanto una sombra de duda se paseaba por mi dormitorio, o mi cocina y yo en vez de tratar de espantarla me metía a pelear mano a mano con ella. Pero no siempre funcionaba.

A esta altura ya dormíamos juntos casi todas las noches, y cuándo no estábamos juntos nos extrañábamos. Pero él no era el único que tenía dudas. Sigue leyendo 65. Y más dudas…

64. Libro de Quejas

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Del Otro Lado: La vez, la última. Trigésimo.

Primeros días de Mayo de 2009

Después de un año y medio de no estar en pareja, había cosas que ya había olvidado, o prefería no recordar. Los reclamos por ejemplo. La relación estaba recién empezando y los dos sentíamos la necesidad de estar en contacto todo el tiempo. Además Zapatillas Verdes estaba sin trabajo y no tenía mucho que hacer, y yo trabajaba poco. Hablábamos mucho por teléfono y nos mandábamos muchos mensajitos de texto. O más bien él me mandaba montones de mensajitos hermosos, que me hacían sonreir en donde estuviera, diciéndome cuánto me quería y lo mucho que me extrañaba. Yo casi siempre se los contestaba. Casi siempre. A veces estaba ocupada, o no escuchaba el teléfono en el tren, o simplemente no sabía que responder, y no contestaba. Yo considero que no todos los mensajes ameritan una respuesta. Pero él no estaba de acuerdo, y cuando nos veíamos más tarde venía el inevitable reclamo. Sigue leyendo 64. Libro de Quejas

63. (No todo es) Color de Rosa

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del Otro Lado: Sombras a un costado. Vigésimonoveno.

Los días siguieron pasando y las cosas entre el señor de las Zapatillas Verdes y yo iban cada vez mejor.  Bueno… o casi. Yo todavía tenía algunos recaudos y un poco de miedo, y él… bueno él tenía sus momentos. Estaba todavía sin trabajo, viviendo de algunos dólares que todavía quedaban por ahí. Yo trabajaba poco, pero trabajaba, a veces todo el día, a veces sólo unas horas, dependiendo del día. Él buscaba trabajo, mandaba currículums a todos lados y tenía poco que hacer. Leía y escribía y me mandaba mensajitos de texto de tanto en tanto. Hablábamos mucho. Nos veíamos bastante: casi todos los días. Y dormía en mi casa cada vez más seguido. Sigue leyendo 63. (No todo es) Color de Rosa

62. Un deseo de Año Nuevo

del Otro Lado: Sombras a un costado. Vigésimonoveno.

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31 de Diciembre de 2008 (hace un poquito más de un año!)

Después de mucho desearlo, y gracias a la tan odiada crisis financiera pude por fin renunciar a mi esclavizante y horrible trabajo en el call center de un banco a cambio de una suma que no me salvaba la vida, pero por lo menos me permitía vivir unos cuantos meses tranquila. El año terminaba mejor de lo que había comenzado. No tan divertido, pero con más posibilidades. Animarme a largar lo seguro y jugármela a intentar vivir de mi profesión no había sido una decisión fácil. Me había costado muchas ansiedades y lágrimas, que no tenían un hombro amigo donde caer. Si, hubiera sido mucho más fácil decidirlo si no hubiera estado solita. Si mantener mi casa hubiera sido un proyecto de a dos. Pero últimamente los tipos que conocía parecían no valer la pena. No para más de un polvo o dos, por lo menos. Asi que seguía solita. Nada de volver a engancharme con un tarado, era mi lema del último año y por ahora venía funcionando.

La cena de año nuevo fue de lo más bizarra esa noche. Sigue leyendo 62. Un deseo de Año Nuevo

61. Declaración de Insania (2).

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-Contame.

Pidió intrigado. Y aún sabiendo que era totalmente delirante, no pude evitar decirlo.

-Hace un tiempo que vengo pensando en darle un retoque a mi tatuaje. Me encanta pero ya hace diez años desde que me lo hice y está un poco borroneado.

-Si…
Sigue leyendo 61. Declaración de Insania (2).

60. Declaración de Insania

Art. 141.– “Se declaran incapaces por demencia las personas que por causa de enfermedades mentales no tengan aptitud para dirigir su persona o administrar sus bienes”.

152 bis. Podrá inhabilitarse judicialmente:

2º A los disminuidos en sus facultades cuando sin llegar al supuesto previsto en el art 141 de este código, el juez estima que del ejercicio de su plena capacidad pueda resultar presumiblemente daño a su persona o patrimonio;

(Código Civil)

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Las cosas siguieron más o menos así. Mensajitos en clave, besos, caricias y locura. Dormíamos juntos cada vez más seguido, nos extrañábamos cuando no estábamos juntos. A mí todavía me costaba un poquito más que a él relajarme del todo, todavía quedaban algunos miedos por ahí. Pero igual lo disfrutaba. Un día de esos estábamos caminando juntos por la avenida Santa Fé, comprando no se qué pelotudez, cuando en mitad del camino me frena, me toma del hombro y me dice, mirándome fijamente con sus ojitos verdosos: Sigue leyendo 60. Declaración de Insania

59. En Clave (2)

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Antes de hacerlo lo pensé y lo pensé. No me animaba. Tenía miedo de qué iban a pensar los demás. -Nena, vos estás loca- me diría mi amiga Caro. Pero al final me animé y lo cambié. Me metí en mi perfil, en información personal y cambié mi “situación sentimental”. Pero la cosa no era tan fácil como creía. Facebook no solo te pregunta si “estás en una relación” sino que además, una vez que le decís que sí, tiene la caradurez de preguntarte si querés poner  “con quién”. Epa. ¿No era suficiente con cambiar el estado civil? ¿Encima tengo que poner con quién? ¿Y si él no quería? ¿No tendría que preguntarle? Sigue leyendo 59. En Clave (2)