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El Loco.

A mi amiga A. le divierte que le tire las cartas.

Yo no creo demasiado en eso, pero una vez, hace muchos años, compré un mazo y un par de libros, un poco por curiosidad, un poco vaya uno a saber porqué. Pero la cosa es que los compré. Y de tanto en tanto, cuando ando muy desorientada, desempolvo el mazo y los libros, hago una pregunta y tiro un par de cartas.

Las respuestas nunca son demasiado claras, pero me dejan pensando… y eso es lo que vale.

La cosa es que el domingo pasado mi amiga vino con la cabeza medio revuelta, y me pidió que le tire las cartas. Brindamos, hizo su pregunta, tiramos un par de cartas, leímos, debatimos y pensamos juntas. Y en cuanto terminamos dijo:

-ahora preguntá vos…

Y yo que me venía haciendo la tonta porque no quería saber nada… Me puse a pensar, y pensar… pero la pregunta que anda rondando mi cabeza es siempre la misma… ¿para qué eludirla?

Ok, veamos… ¿Voy a conocer alguien realmente interesante en el próximo año?

dije, mientras mezclaba el mazo, pensando en mi pregunta. Corte, y repartí, como siempre, tres cartas. Una en el centro, otra a su izquierda, la tercera a la derecha.

La tercera. El futuro o la respuesta a la pregunta…

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Uh… El Loco… ¿Otro loquito más??

dije preocupada, mientras leíamos los significados de las primeras dos cartas, interesantes, pero medio intrascendentes…

Finalmente llegó el turno de la tercera, leímos…

"...la actitud del Loco, que sigue el camino del instinto..." 

"la pureza... las pasiones se han elevado a un nivel superior..."  

"sus experiencias... no las abandona, no las olvida; simplemente ellas no lo controlan" 

"él nos insta a seguir avanzando a pesar de nuestros temores."

"se relaciona en primer lugar con las Varas: acción, impaciencia ilusionada, movimiento sin pensamiento, pero se relaciona también con las Copas, con la insistencia de éstas en la imaginación y el instinto. El loco en realidad combina estos dos palos -fuego y agua- el camino de la transformación."

"En las lecturas, el Loco nos habla de coraje y optimismo, nos insta a tener fe en nosotros mismos y en la vida. En los momentos difíciles, cuando la gente que nos rodea nos presiona para que seamos prácticos, el Loco nos recuerda que quien mejor puede decirnos qué hacer es nuestro propio ser interior. 

Con frecuencia el loco puede simbolizar comienzos, momentos en que uno se aventura valientemente, de un salto, en una nueva fase en la vida, en particular cuando ese salto se da a partir de un sentimiento profundo, no de una planificación cuidadosa."*

Y me quedé pensando en esas palabras, con una sonrisa, casi como un buen augurio para éste año que comienza. Nuevos comienzos, espontaneidad, librarse de las preocupaciones y los miedos, ilusiones, arriesgarse a hacer locuras, seguir los instintos…

¿Qué más puedo desear?

Va mi deseo, entonces, para todos ustedes: Que en éste nuevo año que está por comenzar, nos animemos a seguir nuestros instintos, a preocuparnos menos, a disfrutar más, a arriesgarnos, a ilusionarnos, que tengamos nuevos comienzos, que nos animemos a hacer lo inesperado, a sorprendernos y que nos sorprendan, a vivir con alegría, a querer y que nos quieran, a recuperar la inocencia…

A ser un poco más… ¡Locos!

¡Feliz 2017!

_________________________

*Los setenta y ocho grados de sabiduría del Tarot, Los Arcanos Mayores. Rachel Pollack, ed. Urano.

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54. Mixed emotions. (2)

Ir a Post siguiente: 55. Mixed emotions. (3).

Domingo 05 de Abril de 2009.

Llegué del parque con las ideas y las sensaciones aún más mezcladas. O tal vez no tanto. Mi amiga Caro siempre tan fóbica y a la defensiva contra cualquier atisbo de enamoramiento, me había permitido darme cuenta un poco que yo ya no quería eso para mí. Me había ocupado de discutirle ideas que bien habrían podido ser las mías, poco tiempo atrás. Me empezaba a dar cuenta que ya no quería estar tan a la defensiva. Me daban ganas de jugarme un poco por lo que (creía que) me podía estar pasando. Además él me hacía sentir cuidada. Bah… casi siempre, porque el temita del blog… Bueno, no era fácil. Y no iba a ser fácil tampoco. Decía… llegué del parque, y aunque le había dicho que lo llamaba al llegar, no lo hice. Necesitaba aquietar un poco mis pensamientos y acomodar las ideas. Estirar un poco esos momentos para mí. ¿Estaba preparada para resignar todo eso? ¿Mi soledad, mis libertades, mis tiempos? Entre duda y duda, un sonido metálico insistente me despertó de mi letargo.

Era el timbre. Sigue leyendo 54. Mixed emotions. (2)

53. Mixed emotions.

Del Otro Lado: Y la tarde siguiente. Vigésimosexto.

Ir a Post siguiente: 54. Mixed emotions. (2).

Domingo 05 de Abril de 2009.

Necesitaba pensar, entender, entenderme. Necesitaba aire. Mi amiga Caro me tocó el timbre y bajé con el mate y el termo. Compramos unas medialunas y fuimos a tomar mates al parque. No nos veíamos desde antes que empezara toda esta historia. Le conté todo. Le conté los cafés y las charlas. Las caminatas. Los mensajes, y los marcadores verdes y los cepillos de dientes. Le conté que se quedó en casa y me había podido dormir. Le conté que me crucé con un auto blanco y su abrazo me calmó la angustia. Le conté de mis ganas y de mis miedos. De sus “tequieros” y sus “teamos” y de los tres puntos suspensivos, y de las preguntas de vivir en Rio o en Londres. Y del blog. Sigue leyendo 53. Mixed emotions.

40. ¿Tengo novio?

Jueves 2 de Abril de 2009. (Feriado)

La noche anterior se había ido tarde, y yo me había dormido casi instantáneamente. Había descansado bien, y me desperté a eso de las once. por suerte era feriado y no había que ir a trabajar. Me estaba preparando para desayunar cuando sonó mi celular: era un mensaje de texto.

11.25

Hola, te despertaste? Yo dormí como hace mucho que no lo hacía.

Beso

Era él, obviamente. Miré por la ventana mientras calentaba el café. Era un día horrible. Nublado, de esos de otoño en que empieza a refrescar. Contesté

Hola… Sí, me desperté. Como estás?

Apenas unos instantes después recibo su respuesta

Bien, mandando CVs, pero extrañando tu boca. Quizás un poco mucho, apenas.

Qué lindo… Este día horrible da para extrañar…

Contesté haciéndome la tonta, como ya era habitual. Pero insistió.

Este día está para películas viejas y cucharita.

Para ser sincera la propuesta empezaba a resultarme tentadora. Pero ya me había comprometido con mis amigas y ésto de verlo tan seguido todavía me asustaba un poco. Una cosa es “decir” que somos novios y otra es empezar a comportarnos como tal, a solo cuatro o cinco días de conocernos. Como sea, le respondí.

Definitivamente.. pero quedé con amigas para hoy

Era cierto. Me había comprometido con J. Para ir a ver una película del BAFICI y no quería dejar de hacerlo.

Te extrañaré entonces y buscaré tu voz algunas veces

Dijo. Quedamos en hablar más tarde y me fui a encontrarme con mis amigas como había quedado. Estuve fuera de casa casi todo el día, viendo películas y tomando café con amigas, contándoles todo, como hacemos siempre entre nosotras. Cruzamos algún mensaje más durante el día, pero yo prefería no verlo aún. Quedamos en vernos al día siguiente a la tarde. Necesitaba todavía un tiempo para mí. Para ordenar mis ideas y pensar. Y disfrutar de mi soledad. ¿Tengo novio? pensaba. ¿Puede ser que todo ésto sea en serio? ¿Estoy preparada para enfrentar nuevamente una relación seria? Eran algunas de las preguntas que se cruzaban por mi cabeza esa noche. Entretanto, mi celular volvió a sonar. Un nuevo mensaje de texto:

22.26

Intento que no se note, pero extraño demasiado tus besos, tus ojos y tu peso en la espalda

Y más que asustarme, sus cataratas de mensajitos con palabras dulces y  montones de llamados telefónicos, solo me hacían sonreir como una idiota frente a la pantallita del celular.

Sip… definitivamente, tengo novio.

Scary.

.

Ir a Post siguiente: 41. Tengo Novio.

29. En el horno (5)

Seguimos abrazandonos y acariciándonos un rato más, hasta que se hizo lo suficientemente tarde. Me dijo

-Es tarde, mejor me voy.

Nos vestimos y bajé a abrirle. Nos besamos mucho en la entrada del edificio y volví a subir. Eran cerca de las 2 de la mañana y no habíamos cenado, pero no tenía hambre. Lo que sí tenía eran un millón de emociones encontradas. Me gustaba, definitivamente me gustaba. Pero también me asustaba que todo fuera tan rápido. Ni siquiera sabía si se iba a quedar a vivir en Buenos Aires o se volvía a Río. Tampoco sabía si quería que se quedara por mí, cuánta responsabilidad… Todo era muy intenso. Me fui a la cama y no podía parar de pensar (en él). Di unas cuantas vueltas, me levanté y me senté frente a la computadora. Abrí el facebook y veo que había puesto en un su estado:

El Viajero: Tarde, muy tarde para reproches.
El 29 de marzo a las 2:02 ·

¿Qué querría decir? Me quedé pensando… Pero finalmente me fui a dormir. Por esa época estaba casi sin trabajo y las clases todavía no empezaban en la facultad así que podía dormir hasta tarde. Al día siguiente me levanté, desayuné y salí, a hacer mis cosas. Cuando volví a casa, a eso de las cuatro de la tarde, me vuelvo a meter en facebook. La curiosidad me mataba. Leo en su estado:

El Viajero ¿Te dije que me encantás?
El 30 de marzo a las 13:24

¿Me está mandando mensajes por facebook? Me pregunté. ¿Será posible que eso esté dedicado a mi? Para ser sincera, sí, me lo había dicho varias veces durante la noche anterior. Pero… ¿Cómo contestarle? Si le contestaba comentando lo que puso iba a ser tan obvio para todos sus contactos que me lo estaba diciendo a mí, y no quería quemarlo así de una. Así que le contesté, en mí estado. Facebook me preguntó ¿Qué estás pensando?, como siempre lo hace. Y yo le contesté:

Des encontrada: ¿Quién, yo? =)
El 30 de marzo a las 16:02 ·

Unos minutos más tarde, recibo su respuesta. Leí

El Viajero Absolutamente!!!!!
El 30 de marzo a las 16:06 ·

Sí, me estaba hablando a mí. Era hora que empezara a hacerme cargo entonces. Un rato más tarde sonó mi teléfono: era él. Hablamos un rato, nos reimos. No había mucho que contar, hacía sólo unas horas que no estábamos juntos. Quedamos en encontrarnos esa misma noche. Yo no estaba tan segura de querer verlo otra vez tan rápido. Una parte de mí si quería, y le encantaba todo el jueguito de seducción y los mensajitos que me hacía llegar siempre de una manera distinta. Pero la otra parte me decía:

-¿Otra vez? Se vieron el sábado y el domingo ¿Se van a ver de nuevo el lunes? ¿No será mucho? ¿Y cuando vas a tener algo de tiempo para vos? Además es el mismo loquito que anoche te propuso “noviazgo casi sin conocerte…

Empezaba a darme un poco de miedo la posibilidad de algo concreto con éste hombre casi desconocido, y ademas… todo era tan rápido. ¿Era momento de despedirme finalmente de mi tan querida soltería? En este año y medio había aprendido a encariñarme con ella. A apreciar lo bueno que es tener tiempo para mí, para disfrutar a solas o con mis amigas de hacer lo que quisiera, sin límites ni horarios. ¿Estaba dispuesta a dejar todo eso por él?

Ir a Post siguiente: 30. Dudas y más dudas…

21. En el horno…

Subió La Rubia y un rato más tarde llegó mi amiga J. a la que había prometido acompañar al cumpleaños y no pude menos que contarles todo lo que recién había pasado. J tenía alguna idea de la historia porque ya le había contado de los mensajitos por facebook. Les dije:

-Chicas, estoy en el horno

Les conté que me había dejado desconcertada y a la vez me había hecho pensar que podía haber algo más allá del sexo. Si bien no estaba del todo convencida si me gustaba o no, había algo que me atraía mucho y no podía dejar de pensar en él. Lo que más me complicaba era pensar que tal vez se fuera de vuelta a Brasil ese mismo lunes. En fin, mejor no pensar tanto -dije, cómo si eso me fuera posible. Tomamos algo y salimos. Antes de ir al cumpleaños pasamos a buscar a una amiga de J que estaba en la casa de un yanqui loco, que nos invitó con una copa de vino. Tomamos algo, nos reímos un rato y seguimos camino para el barcito donde se festejaba el cumpleaños. Era un bar chiquito y hacía calor. La mayoría de la gente estaba tomando algo en la vereda, adentro había un pista pequeña y música para bailar. Pedimos un trago y lo tomamos afuera, hasta que la rubia y yo escuchamos que la música de adentro empezaba a ponerse buena. J se quedó con su amiga en la vereda y nosotras entramos a bailar. Bailamos un rato solas hasta que se acercó un grupito de dos o tres chicos. Bailamos con ellos un rato y charlamos. Yo les daba charla para divertirme y para ver si había alguno que le gustara a la rubia. Eran muy chicos para mí, nunca me gustaron los pendejos. Y además no dejaba de pensar en El Viajero. Pero a La Rubia no le gustaba ninguno, y yo tenía muchas ganas de bailar, así que me puse a bailar con uno de ellos que se movía bien. Ya no recuerdo su nombre pero era dominicano, negro y bastante bonito, aunque un poco petiso. Tendría unos veintipico. Me contó que se volvía a su país al día siguiente y que ésta era su última noche en Buenos Aires; y me preguntó si quería terminarla con él. Pero yo no dejaba de pensar en El Viajero y la verdad, no me daban ganas. Le contesté:

-Acabo de conocer a alguien, que posiblemente sea mi futuro novio. Y la verdad no dejo de pensar en él… así que no, gracias.

Ir a Post siguiente: 22. En el horno… (2).

20. Un vaso de agua (2)

Me quedé muda. No sabía qué contestar.  Mis ideas estaban más desencontradas que nunca. Había un costado de mi cabeza que gritaba

-¿Qué??? ¿Me vas a dejar así? ¿Para qué mierda subiste??

Pero estaba también el otro costado, el que me decía

-relajate, si vos también tenías dudas, si vos tampoco querías que sea solo una noche más… ¿que problema hay en esperar? Y además te está diciendo que le gustás mucho, que te quiere ver mañana… esperá…

Pero mientras por  mi cabeza pasaban todas estas ideas, y tal vez algunas más, mi boca estaba cerrada. No era momento de decir nada, o tal vez solo de escuchar…

-…

-No es que no me gustes, te aclaro, me encantás y tengo muchas ganas, pero siento que no es el momento…

-ok…

-Vas a pensar que soy gay… -dijo después de un rato de silencio

-No, no… está bien…

Le contesté, después de pensar un rato, mientras nos quedamos abrazados, acariciandonos desnudos en la cama. Todo seguía siendo muy raro. Era a la vez un momento muy íntimo, pero seguíamos siendo solo dos desconocidos. Decidí hacerle caso a mi intuición, la que me había inspirado las dudas al invitarlo a subir, y la misma que me indicaba que no estaba mal esperar, que el hecho de que alguien te diga que quiere algo más que sexo con vos es una novedad interesante. Seguimos abrazados un rato más, acariciandonos y besándonos, hasta que se hizo casi la hora en la que mi amiga me iba a tocar el timbre. Entonces nos vestimos, y seguimos hablando un rato más en el living. Por algún motivo nos costaba mucho separarnos, y si no hubiera sido porque me había comprometido con mi amiga, hubiera preferido quedarme con él. Pero no podía colgar a mi amiga de esa manera, así que no me quedaba otra que echarlo, sutilmente.

-Pero… ¿es verdad lo del cumpleaños? ¿O lo inventaste para tener una excusa por si estaba todo mal?

-¡Es verdad! -Le dije -Mi amiga va a tocar el timbre en cualquier momento!

-Bueno, me voy… Pero solo si me prometés que me vas a atender el teléfono mañana. Quiero volver a verte.

-¿Mañana?

-Si, mañana te llamo. Prometeme que me vas a atender.

-Ok, te lo prometo.

Y sonó el portero eléctrico. Era mi amiga. Lo acompañé hasta la puerta y nos despedimos mientras hacía pasar a La Rubia.

Ahh! ¿El vaso de agua? Sí, tomamos un vaso de agua antes que se fuera…

Ir a Post siguiente: 21. En el horno…

08. Will you be my Valentine?

Estaba bailando con mis amigas, tratando de olvidar el hecho de que mi celular nunca sonó, ni siquiera un mísero mensajito. De golpe, contra el marco de puerta, y con cara de aburrido, veo un bombón de apenas un metro de altura. Le hago señas para que se acerque, y viene, me toma de la mano, y le pregunto si quiere bailar. Me dice que si y levanta los bracitos para que le haga upa. Lo levanto. Mientras bailamos un rato, le pregunto:

-¿Cómo te llamás?

-Valentín -me contesta con vocecita tímida.

-¿Y cuántos añitos tenés?

Levanta tres deditos de la mano derecha y me los muestra, con carita de sueño.

-¿Querés ir con tu mamá?

-No…

Me contesta e instantáneamente apoya su cabecita sobre mi hombro y me abraza, como si nos conociéramos de toda la vida. Fue el abrazo más puro y tierno que me dieron en mucho tiempo. Y en ese preciso momento entendí todo. Me sentí una tarada total, esperando una muestra de interés de un flaco que claramente no podía darme nada. Que nunca iba a valorar nada simplemente porque no le interesaba. Solo quería coger conmigo. Y nada más. Y a veces ni siquiera eso. ¿Qué mierda hacía yo, esperando, rogando que apareciera, para darme lo que le sobraba? Basta. Basta de esperar lo que no hay, yo me merezco más que eso -pensé. ¿Que mierda hago esperando a un idiota que no tiene nada para darme? Lo que yo quiero es otra cosa. Quiero alguien que pueda abrazarme con la pureza y la sinceridad de un niño. Alguien que me quiera. ¿Porqué no? Si yo me lo merezco… Pensé, mientras se me escapaba una lagrimita, y seguía disfrutando de ese abrazo. Obviamente, no volví a mirar mi celular en toda la noche. No valía la pena, ni pensaba volver a verlo, yo me merecía algo más. Me quedé con valentín, hablamos, bailamos, tomamos coca y comimos torta. Más tarde conocí a Pitu, la mamá de Valentín. Era una amiga de La Morocha. Hablamos un rato de su hijo:

-¿Cómo me ves de nuera? Tenemos solo 26 añitos de diferencia….

Le pregunté riéndome, y ella se rió también. Antes de irse, Valentín me preguntó mi nombre, me dió un besote y un abrazo de esos que derriten el alma. A los pocos días, La Morocha me llamó para contarme, que fue a la casa de Pitu para mostrarle las fotos y videos del cumpleaños, y que Valentín cada vez que me veía en una foto decía:

-Esa es Des, mi NOVIA…

Ir a Post siguiente: 09. Mensajes Viajeros (3).

07. Reflexiones…

En el post anterior mencioné como al pasar que para ese momento muchas cosas habían cambiado para mí. Que ya estaba cansada de la joda y las aventuritas de una noche. Pero me parece que no termina de quedar claro porqué y hay muchas cosas que todavía no conté. Voy a intentar explicarlo un poco, si es que se puede. Hubo muchos sucesos en la historia de ese año y medio que relato acá que me hicieron detenerme y pensar un poco. Primero, la historia del “Cacho de Carne” que me hizo pensar que a veces hablar de más no está tan bueno, y también que ir tanto al frente es una buena forma de evitar (conciente o inconcientemente) empezar una relación con alguien, conocer y dejarse conocer. Una especie de auto complot. Después, la historia con “El Rey León“, me hizo entender que no tengo ganas de estar en el último lugar en la vida de alguien. Que no tengo ganas de ser la que espera que el otro disponga de un mínimo ratito para mí. Así no me dan ganas. Pero hay otras cosas que todavía no conté y me gustaría desarrollar un poquito más. Una historia que me marcó mucho y me hizo cambiar mi forma de pensar fue la que pasó a fines de Junio de 2008. Era el cumpleaños de La Morocha, y yo venía viéndome con un flaco cada tanto, en una relación “sin compromiso”. Al menos así lo planteaba él, porque a decir verdad, no cumplía ni el más mínimo de los compromisos, ni siquiera el llamarme cuando me decía -Te llamo-. Sin embargo, cuando se dignaba a aparecer, y después que a mí se me pasara el enojo, se tomaba el atrevimiento de quedarse a dormir en mi casa. Esta situación estaba empezando a hartarme. Primero porque si hay algo que odio es que me dejen plantada. Y quedarme esperando que alguien me llame cuando en realidad nunca tuvo la más mínima intención de hacerlo ya me parece una tomada de pelo. Y encima… ¿dormir en mi casa como si fuera un hotel? Esto ya era demasiado. Para peor cuando él se quedaba a dormir no había forma de que yo pegara un ojo, y ya estaba cansando de ir a trabajar sin dormir. Ese sábado que La Morocha festejaba su cumpleaños, por supuesto había quedado en llamarme. Ya me había colgado la noche anterior, y ese mismo sábado me avisó, por mensaje de texto:

Tengo ensayo, termino tarde. Te llamo cuando salgo a ver si te paso a buscar por el cumpleaños.

Así que me fui al cumpleaños de mi amiga, enojadísima y sabiendo de alguna manera que el flaco no iba a aparecer en toda la noche. Aunque de rato en rato miraba mi celular para ver si había alguna novedad. Obviamente sin resultado alguno. Entonces, comí y bailé y tomé con mis amigas, tratando de olvidarme del celular, del idiota en cuestión y de mi propio malhumor. Estaba enojada conmigo misma por darle más importancia de la que tenía a semejante tarado. Hasta que lo conocí a Valentín…

Ir a Post siguiente: 08. Will you be my Valentine?

124. Y después… (2)

Sábado 3 de mayo de 2008

Entonces empezamos a hablar, y a reirnos, y me invitó a tomar una cerveza. Yo ya había tomado bastante, pero acepté. Me contó que estaba ahí de casualidad, que odiaba los boliches y la música que pasaban, pero era el cumpleaños de un amigo y lo habían llevado. Mientras decía todo esto yo seguía bailando. Contó también que venía de tocar con su banda, tocaban heavy metal o algo así. Tenía 31 años y era ingeniero. Trabajaba ejerciendo su profesión en una empresa grande, que producía instrumentos tecnológicos y vivía con sus padres.

-¿Con tus padres? ¿Porqué?

-No sé, estoy cómodo ahí…

Nunca voy a entender porqué una persona de más de veintipico, que ya se recibió y gana más o menos bien sigue viviendo con sus padres. Me suena a algo tan infantil… Pero bueno, quién soy yo para juzgar a nadie. Además no lo conocía demasiado. No dije mucho más sobre el tema.  Seguimos charlando un rato más y nos dimos un par de besos, que fueron bastante interesantes, para mi sorpresa. Intensos. Pero esa noche yo estaba medio engripada, y encima indispuesta y al día siguiente como siempre, tenía que ir a trabajar. No daba para mucho más en esa situación. Estaba lejos de mi casa, en la otra punta de la capital, cansada y medio enfermita, y la verdad no sabía como volverme a casa. Pensaba bajar a la calle y tomarme un taxi. Pero él se adelantó y me dijo:

-Me voy a ir yendo, estoy con el auto querés que te alcance a tu casa?

No sabía qué contestar. No sería la primera vez que me subo al auto de un desconocido, pero ésta noche estaba segura que no quería nada más. No en estas condiciones al menos. No sabía que decir. Finalmente le dije:

-Me encantaría, pero no pienses que va a pasar algo más. Esta noche no al menos…

Y nos fuimos juntos. Subí a su auto y encaramos para el lado de mi casa, que quedaba de camino para la suya. En cuanto subimos puso música, heavy metal por supuesto. Música de la cual no entiendo absolutamente nada ni me gusta demasiado, pero bueno, a él le gustaba. Después cambió de música y puso algo de rock más clásico, eso me gustaba más. Siempre me gustó bailar rock. Hablamos un poco de eso, de ir alguna vez juntos a una clase de rock, no estaba mal. Él se reía mucho de todo, encontraba todo gracioso. Yo no entendía mucho de que se reía, hasta que finalmente entendí que era un poco así. Una de esas personas que se toman todo en broma, que no se hacen problemas por nada. Sonaba raro para un ingeniero, en general uno tiene la idea de que son gente seria y estructurada, pero esos son prejuicios. Llegamos a la puerta de mi casa y estacionó enfrente, pero no me bajé. Seguimos dándonos besos, cada vez más intensos, y ya estaba maldiciéndome a mí misma por la puntería de mis ciclos. ¿Justo esa noche tenía que ser? En fin, pero esas son cosas que no se pueden controlar. Por lo menos me iba a servir para no apurarme a hacer las cosas sin pensar y después arrepentirme…

Ir a Post siguiente: 125. Y después… (3).