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86. Los levantes de Anna O. (2)

En los días que siguieron volví a hablar con Ishido una o dos veces más. Las conversaciones siempre eran del mismo tenor, y estaba empezando a incomodarme. Más cuando uno de esos día empezó a indagar a dónde iba a bailar. Obviamente no quise darle información, pero se puso insistente. Todo parecía cada vez más sospechoso. No pensé que fuera mi ex, no lo creía capaz de tanta locura. Pero algo me olía mal y sin saber qué ni porqué un día lo bloqueé y no volví a saber más de él (por un tiempo). Mientras tanto, una tarde de febrero había empezado a hablar con otro que parecía interesante. 32 años, vivía solo en belgrano, era publicista y escribía. Le gustaba el cine y la literatura.  Parecía simpático e inteligente.. si es que eso se puede saber por msn. Me pasó un foto y no estaba nada mal… alto, flaco, canoso, con una linda sonrisa. Al poco tiempo de empezar a hablar me dice:

Él

Bueno, arreglamos para ir a tomar algo?

Yo

¿Ya?

Él

Uhhh.. no serás de esas que se la pasan horas y horas hablando y al final no concretan nunca la salida, no?

¿Cómo te diste cuenta? Pensé. Pero no. No me iba a dejar apurar tanto, al fin y al cabo me venía animando a tantas cosas que no me iba a achicar en esta… Le contesto:

Yo

No, para nada. Tenés razón, cara a cara es mejor. Solo quería conocerte un poco a ver si valía la pena…

Él

Ok. ¿Cuándo y dónde?

Yo

Eh… no sé… vos que decís?

Él

Qué te parece mañana?

Yo

¿Mañana? ¿Estás apurado??

Él

Uh, estás segura que no sos una histérica? Mirá que me aburro rápido, eh…

Ya me estaba apurando de nuevo, con lo poco que me gusta que me desafien…

Yo

Ok, ok. Mañana se me complica. Pero dejémoslo para el jueves, si te parece…

Él

Ok. El jueves a la noche puedo…

Me pidió mi celular y después de pensarlo un ratito se lo dí. Me cuesta darle un teléfono a un completo desconocido, me da terror que sea otro loquito… pero bueno, íbamos a encontrarnos, así que se lo dí. Quedamos para el jueves a las 21.00 y al toque se desconectó… Y no volví a saber de él hasta el mismo jueves…

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85. Los levantes de Anna O.

(Si no te acordás quién es Anna O. fijate acá.)

Mientras todo esto pasaba, Anna O. Seguía de tanto en tanto conociendo gente por internet. Un poco por aburrimiento, otro poco por esperanzas de conocer alguien que realmente valiera la pena. Aunque con poca fe, y ni siquiera sabía si tenía ganas de algo serio, pero aún así… nunca se sabe. Había agregado unos cuantos contactos en el messenger, de esos que pasaron el primer filtro: solteros, sin hijos, preferiblemente con estudios universitarios, que vivieran en capital (cero ganas de viajar!) y de ser posible que vivieran solos (no quería otro nene de mamá!). Y me entretenía los fines de semana en el trabajo y por las noches en casa, hablando con gente más o menos desconocida. En principio, sin animarme demasiado a conocerlos en persona, como pasó con El Periodista. Un día de estos apareció un nuevo contacto en mi msn. “Ishido” era su nombre, supuse que le habría dado mis datos por esa página, aunque nunca lo comprobé. Tuve dos o tres charlas con este sujeto, en las que ambos nos contamos un poco nuestra situación. Los dos estábamos separados recientemente, así que la conversación arrancó por ahí.

Ishido

-¿Cómo la vas llevando?

Anna O.

-Super bien, la verdad es que no me arrepiento para nada, las cosas venían mal hace un tiempo largo y no me la bancaba más! Además me estoy divirtiendo como nunca en mi vida…

Ishido

-¿Mucha joda?

Anna O.

-Y… bastante. La verdad es que siempre me gustó bailar, y mi ex me tenía taaan cortita que ahora estoy recuperando el tiempo perdido…

¿Y vos?

Ishido

-Yo la verdad que no. La extraño un montón y me encantaría volver con ella, pero por ahora no me da bola… Además no me parece bien lo que estás haciendo…

Anna O.

-¿Qué?? ¿Porqué?

Ishido

-No sé, no te conozco mucho, pero me parece que siempre es mejor estar en pareja, tranqui que andar revoleando la chancleta por ahí…

Anna O.

-Me parece que sos medio prejuicioso…

Y la charla siguió más o menos en el mismo tono. Siempre me sentí medio juzgada, como si él creyera que lo que yo hacía estaba “mal” desde un punto de vista moral, un poquito excesivo. Y él siempre contándome lo mucho que extrañaba a su ex y pidiéndome consejo de cómo volver con ella… ¿Y entonces que carajo hacés hablando conmigo? pensaba para mis adentros, pero por algún motivo insistía. No ponía fotos y la cosa empezaba a tornarse sospechosa…

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11. Vida de soltera (3)

Estar sola tiene sus ventajas y sus desventajas. Una de las desventajas es que de golpe, parece que al día le sobran muchas horas, ni hablar del fin de semana. En general me mantenía ocupada, ejercía como docente en la facu, trabajaba en el call, y un día a la semana, en mis francos, atendía pacientes en un consultorio. Pero aún así, llegaba a la noche a mi casa y no sabía mucho que hacer. Un poco por aburrimiento y otro poco por no tener ganas de ponerme a pensar, me senté en la pc y me anoté en una de esas páginas para conocer gente. En una de esas conocí al enfermito hacía ya tres años, y no estaba claro si era una buena idea, tal vez todos eran enfermitos como él, pero estaba taaan aburrida. Así que no lo pensé más y me anoté. En otra, no en la misma que lo conocí a él. Y por las dudas, pensé, no voy a poner mis datos, no sea cosa que me busque para joder, no sería la primera vez que haga una locura de esas. Tenía que pensar un seudónimo, y no se me ocurría ninguno, lo único que se me vino a la cabeza cuando pensaba en seudónimos, era la forma que Freud nombraba a sus pacientes en sus textos. Siempre elegía nombres que empezaran con una letra anterior a la del nombre real, por ejemplo, la más famosa de sus histéricas: Anna O, se llamaba en realidad Bertha Papenheim. Pensé y pensé en inventar un nombre con las iniciales anteriores o posteriores al de mi nombre real. Pero no se me ocurría nada… Y bueno entonces, mi seudónimo finalmente fue ese: Anna O. No puse mi fecha de nacimiento real, ni mi profesión, ni ningún otro dato que pudiera hacer que el enfermito me encontrara. Había que poner una foto también… de ninguna manera pensaba poner la mía (nunca lo había hecho en realidad, cuando lo conocí a él tenía como foto un gatito dibujado, como el que tengo acá, porque me daba mucha vergüenza poner mis fotos) ni podía poner la misma de antes. Busque en la web una foto de Anna O y esa quedó…

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