Archivo de la etiqueta: C. (mi analista)

61. Declaración de Insania (2).

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-Contame.

Pidió intrigado. Y aún sabiendo que era totalmente delirante, no pude evitar decirlo.

-Hace un tiempo que vengo pensando en darle un retoque a mi tatuaje. Me encanta pero ya hace diez años desde que me lo hice y está un poco borroneado.

-Si…
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34. Dudas y más dudas… (5)

Martes 31 de Marzo de 2009

Llegué al consultorio de mi analista con la cabeza dando más vueltas que después de una resaca, y no había tomado nada. Me acosté en el diván y empecé a hablar…

-La verdad, no entiendo nada… no sé que carajo me pasa. Salí con él tres días seguidos y todo parecía maravilloso pero…

-¿Quién?

-El viajero… ¿no te había hablado de él?

-Creo que no…

-Te lo resumo. Nos conocimos por internet, en facebook. Empezamos a mandarnos mensajitos. El vivía en Brasil. Después se fue de viaje a Europa y nos seguimos mandando mensajitos. Yo ni había visto una foto, pero ni se porqué le empecé a hablar de “luna de miel”. No sé, cada día estoy más loca, C.

-Jajaja…

-Y bueno, seguimos intercambiando mensajes hasta que volvió de viaje y nos vimos. Fue raro. A primera vista no me mató pero había algo. No sé que… Pero es como que somos parecidos, como si nos entendieramos casi sin hablar. Tenemos un ritmo parecido, no se. Además es tan protector. Se la pasa diciéndome “yo te voy a cuidar, vos relajate”. Y bueno, el primer día fue raro, estuvimos mil horas juntos y yo me tenía que ir a un cumpleaños, pero igual subió a casa. y cuando estábamos por hacerlo me paró y me dijo: mejor no, no quiero que sea solo eso… Al día siguiente me llamó y volvimos a vernos. Y después de hacerlo me dice que quiere que “seamos novios”. Ya me estaba empezando a asustar, la cosa venía en serio. Pero al tercer día, me habló de irnos a vivir a Buzios, o a Londres. Y después directamente me zampa un “te quiero”. Así de una, como un baldazo de agua fría. Y yo no sabía que mierda contestarle…

-¿Y qué le dijiste?

-Nada, C. Me hice la pelotuda. Encima vino a casa y se puso a cocinarme. Pero despues en la cena no me pude callar. Me venía sintiendo incómoda, cada vez más incómoda. Y le dije: es que vos me decís cosas lindas y yo en vez de ponerme contenta me siento incómoda, no sé que contestar. Y se enojó. Y se fue. Y yo lo dejé ir. No podía hacer otra cosa, pero me siento una pelotuda!

-…

-Ay esos silencios…      La cosa es que no sé que hacer. No sé si salir rajando, si seguir probando si…

-Sí sabés…

-Sí, pero me asusta…

-No seas cagona. -dijo C. y dió por terminada la sesión.

Salí a la calle con la cabeza dando más vueltas que antes de entrar. C. tenía razón. No podía perder una oportunidad solo por miedo, de última ya tendría tiempo para arrepentirme. Llegué hasta mi casa, agarré el celular pero no me animé a llamarlo. Entonces le escribí un mensaje de texto. Lo pensé un rato. ¿Qué poner? Escribí y borré varios mensajes, no me salían las palabras y todo me parecía demasiado rebuscado. Así que resumí. Escribí:

Perdoname.

Des.

Y apreté SEND.

.

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89. Ciega a Citas… (3)

Tan idiota me sentí esa noche que no pude parar de pensar, una y otra vez, en todas las idioteces que había dicho. No podía evitarlo. esa noche me costó mucho dormir. Al otro día no podía dejar de pensar lo que había pasado. A media mañana agarré mi celular y escribí:

Anoche me porté como una idiota y hablé de más.

Te pido disculpas.

Des.

Y lo envié sin pensarlo demasiado. Y un buen rato más tarde, cuando ya pensaba que nunca me iba a contestar recibí su respuesta:

No te hagas problema. Nos vemos otro día.

Besos.

Fue una respuesta bastante ambigua, y con poquísima onda, pero al menos fue una respuesta. Peor hubiera sido el silencio total.

“Nos vemos otro día” había dicho… ¿Qué querría decir con esto? ¿Te llamo? ¿Llamame? ¿No me rompas más las pelotas?? Qué dificil es entenderlos a veces. Decidí esperar e hice el esfuerzo de no mandarle ningún otro mensaje, aunque la verdad, estaba tan avergonzada por lo que había pasado que no me costó tanto. Sentía que si no me daba más bola me lo merecía por pelotuda. No dió señales de vida en todo el fin de semana. Ese martes como todos, tuve sesión con C. (mi analista). Le conté lo sucedido, y lo tarada que me sentía y su respuesta me desconcertó:

-Llamalo e invitalo a cenar a tu casa. Si te parece que vale la pena comprá una botella de vino y cocinale. Que conozca otra parte de vos.

Yo sentía que mi idiotez no tenía vuelta atrás, pero tal vez tenía razón… contesté:

-Tenés razón, lo voy a llamar, pero cocinarle ¿no te parece demasiado?

-No seas cagona… -me contestó.

Pero lo soy. Esa tarde lo estuve pensando, una y otra vez hasta que lo llamé…

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64. En Sesión…

Martes 15 de enero de 2008…

Habían pasado poco más de dos semanas desde el inicio del año y yo ya había tenido sexo en un barquito, me había transado a medio mundo incluído el ex de mi amiga, el flaco que se transó otra amiga y me había acostado con un ex compañero de la facu que ni sabía si me gustaba. Las cosas empezaban a hacerme ruido. Si yo no era así… ¿Qué pasó? Pensando todas estas cosas llegué al consultorio de C. (mi analista) que me conoce hace largo rato ya, y sabe de mis timideces e inhibiciones. Me recosté en el diván y empecé a hablar.

Des.:

Desde que pelée con F. en vez de estar deprimida, sola y comiendo helado del tarro, como se supone que hacen las que están en duelo, no paro de salir, conocer gente y divertime. Primero amigas, después flacos. No sé que me pasa, C. todos me parecen lindos, ¿dónde estaban cuando yo estaba en pareja? ¿O es que yo vivía en un taper?

C. (mi analista):

D.:

Primero el del barquito, ni sé si quería hacerlo, pero había que probar, fui y lo hice, no una sino dos veces. No la pasé mal, tampoco super bien. Pero está bueno saber que puedo hacerlo. Después año nuevo. Me transé a medio boliche y ni se porqué, parece que me daba lo mismo uno que otro, y encima me terminé transando al ex de mi amiga. ¿Pero qué me pasa?¿Es que no tengo códigos? ¡Si yo no soy mala mina! Es como que no tengo límites! Después El Alto, ni sé si quería pero lo hice igual. Mis amigas me dicen que no sé decir que no, pero sí sé! El tema es que no quiero decir que no! Es como que me decido que quiero hacerlo y lo hago, me sale. Siento que me estoy poniendo a prueba. Este finde fue lo último, me transé al flaco que se había transado antes mi amiga! Bah… no somos amigas en realidad… y ella estaba con otro esa noche, pero me pregunto ¿Hasta dónde quiero llegar? ¿Es que no tengo límites?

C. (Mi analista):

D.:

¿Será que esta es mi forma un poco maníaca de elaborar el duelo? Yo siento que ya lo venía elaborando de antes, pero tal vez…

C. (Mi analista):

D.:

Decime una cosa, ¿No será que estoy en acting? Tengo la sensación de que estoy poniéndome a prueba, ¿para qué, para quién estoy haciendo todo esto? ¿Para él, para mí? ¿Tengo algo que probarle a alguien? ¿O será que siempre fuí medio perra y no me animaba?

C. (mi analista):

(entre risas) Yo me inclino por la segunda…

Fin de la sesión.

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