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Volver…

Junio de 2013

Las cosas venían mal.

Mucha pelea, mucha discusión. Él sin trabajo, yo trabajando en casa, con un nene chiquito, cruzándonos, tropezándonos, todo el tiempo. Cuentas a pagar, platos a lavar, niño que atender, todo era motivo de gritos y peleas. De vez en cuando yo me sacaba, me enojaba por su falta de iniciativa para salir a buscar trabajo o su poca colaboración en la casa y le gritaba:

-Me quiero separaaaaaar!!! En cuanto consigas un trabajo vemos cómo hacemos pero de acá te vaaaaaasssss!!

Pero así estaban las cosas. Hasta que un día miré a mi hijo que tenía apenas un año y medio, lo miré a él como tratando de recordar porqué estabamos juntos. Me puse a releer las cosas que escribimos cuando recién nos conocimos, aquel cuaderno en el que nos dejabamos notas y cartas en plena época de enamoramiento. Todo me pareció ajeno y distante, pero me puso un poco nostálgica. Porqué no volver a intentarlo, me preguntaba.

Un día en un rato entre paciente y paciente se lo plantee.

-Se que estuve un poco intolerante éste último tiempo, pero estuve pensando… el nene es chiquito, te parece si bajamos un cambio y lo volvemos a intentar?

-No tengo ganas.

Fue toda su respuesta, y por más que hablamos y hablamos no logré que me explicara porqué. Con un nudo en la garganta, más preguntas que respuestas y mucho enojo… esa misma noche descargué la aplicación de Badoo en mi celular y así, de un día para el otro, volvió Desencontrada, esa vieja y querida amiga…

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72. ¿Concubinato?

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Principios de Junio de 2009

A partir de ese momento empezamos a dormir juntos todas las noches. Me encantaba, pero a la vez tenía mis dudas. Él seguía buscando trabajo y no había tenido ni una entrevista. Y yo le había dicho que no íbamos a vivir juntos hasta que no tuviera trabajo, pero ahora… me estaba contradiciendo. No era fácil de resolver. Empezó a quedarse a dormir en mi casa y a traer algunas cositas, pero no todas. Todavía no -le decía- acordate que te dije que cuando consigas trabajo. Durante el día a veces se quedaba en casa, pero casi siempre se iba a lo de su mamá. Nos íbamos juntos cuando yo me iba a trabajar. A la tarde venía y cocinábamos juntos, y ya se quedaba. De tanto en tanto le daba una llave, cuando tenía fiaca de bajar a abrirle, pero él la volvía a dejar en su lugar. O a veces se la llevaba y después la traía de nuevo. Sigue leyendo 72. ¿Concubinato?