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65. Y más dudas…

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Del Otro Lado: Sombras a un costado II. Trigésimoprimero.

Mayo de 2009

A pesar de quejas y preguntas complicadas, la mayor parte del tiempo que compartíamos la pasábamos genial. Nos divertíamos en la cocina, a los dos nos gustaba cocinar y disfrutábamos preparando desde los platos más simples hasta algunos un poco más complejos. Y obviamente después nos deleitábamos saboreandolos juntos. Nos salían bastante bien. El sexo era cada vez mejor, nos íbamos conociendo más y ya empezábamos a entendernos sin hablar. Había momentos muy intensos y otros de relax absoluto, con crema, masajes y velitas. De tanto en tanto una sombra de duda se paseaba por mi dormitorio, o mi cocina y yo en vez de tratar de espantarla me metía a pelear mano a mano con ella. Pero no siempre funcionaba.

A esta altura ya dormíamos juntos casi todas las noches, y cuándo no estábamos juntos nos extrañábamos. Pero él no era el único que tenía dudas. Sigue leyendo 65. Y más dudas…

18. El encuentro, parte 5

Ví ese auto blanco, ahi nomás, a media cuadra de dónde estábamos, y de golpe se me aflojaron las piernas. Me quedé clavada en el lugar y prácticamente me colgué de su espalda, buscando sostén. Interrumpiendo totalmente la conversación, le pregunté:

-Llegás a ver la patente de ese auto blanco de ahí?

-Ehhh? -me contestó.

No entendía mucho lo que le estaba preguntando. Avancé unos pasos más hasta que llegué a divisar la patente del vehículo en cuestión… Y respiré aliviada. No era ese auto blanco, por suerte. Por supuesto que tuve que contarle algo de la historia del enfermito, para que comprendiera mi locura temporaria. Y mientras seguíamos caminando (y yo seguía colgada de sus hombros) le conté resumidamente la historia del enfermito y mis fantasmas. Cuando terminé de explicarle me abrazó él y me dijo:

-Quedate tranquila, yo te cuido. ¿Es muy grandote tu ex?

-No…. por??

-Salvo que sea muy grandote, o profesor de artes marciales, no te va a tocar ni un pelo, si se te acerca lo cago a trompadas…

Me dijo, medio en chiste, medio en serio. Y la verdad me hizo sentir muy cuidada, creo que era la primera vez en mi vida que me sentía así. Le aclaré que no iba a hacer falta que cagara a trompadas a nadie, que mi ex estaba loquito pero no tanto, y que de ser posible se abstuviera de las trompadas porque me enferma la violencia. Pero aún así… me sentí muy cuidada. Era toda una rareza para mí…

Seguimos caminando un rato más hasta que llegamos nuevamente a la puerta de mi casa. Esa noche había quedado con una amiga para acompañarla a un cumpleaños, pero todavía era temprano, debían ser como las diez de la noche. Nos dimos unos cuantos besos en la puerta del edificio, que se iban poniendo cada vez más intensos. Y empecé a dudar. ¿Qué hacer? ¿Subir o no subir? ¿Proponer? ¿Esperar que él proponga? ¿Dejarlo para otro momento? Mientras dudaba, él se separó de mi unos centímetros y me dijo, mirándome a los ojos:

-¿Me vas a invitar a subir? ¿O tengo que usar la vieja excusa del vaso de agua??

Me reí. Pero seguía con mis dudas. Le pedí unos instantes para hablar con mi amiga y ver cómo eran los planes para esa noche. La llamé y quedamos en encontrarnos en mi casa a las doce de la noche, lo que me daba casi dos horas. Tiempo suficiente. Así que finalmente lo invité a subir, con más dudas que certezas…

Ir a Post siguiente: 19. Un vaso de agua.

117. Demasiada Información (2)

Mientras seguíamos hablando me levanté a llenar mi vaso de vino por segunda vez. La angustia estaba cada vez más en el límite de mi tolerancia, pero seguía ahí. Necesitaba saber. Así que seguí preguntándole. Él me contestaba con evasivas, que era un sistema que usaba para averiguar datos de sus empleados en los restaurantes, que no podía tomar a cualquiera, qué era peligroso y blablabla. Pero seguía sin contestarme lo que yo quería saber…

Des

Si, eso lo entendí. Lo que sigo sin saber es como accedes a saber toda esa información. Esos no son datos que estan al alcance de todos, por ejemplo, en un veraz

Yo era empleada bancaria y había cierta información a la que podía acceder, pero esto que él me decía estaba muy por fuera de los límites. Casi diría por fuera de los límites de lo legal… De hecho varios meses atrás me había visto obligada a solicitar un veraz mío por alguno de los problemitas en los que me metió mi relación con El Enfermito, así que sabía bien clarito lo que se sabía de mí…

El Lento

Bueno, es que tengo una clave, que me permite ingresar a cierta información…

Des

¿Qué clave? ¿Cómo es eso?

El Lento

Una clave que me permite acceder a un sistema….

Des

No me des vueltas! Contame de una vez…!

El Lento

Bueno, es que esta clave, que me permite ingresar a cierta información… que está en un sistema… que… Bueno, mi viejo me la dió en realidad

Des

Hablame un poco más claro. A ver. Tu viejo te la dió? ¿A qué se dedica tu papá?

El Lento

Es militar… y…

Des

Ah, bueno… Ahora entiendo. ¿Trabaja en los servicios?

El Lento

Sí. En la SIDE….

Des

Me corrió en escalofrío por la espalda. Justo a éste me vengo a topar en el camino. Un hijo de algún hijodemilputas de la SIDE. Si bien es cierto que no tengo pruebas, y este pobre boludo solo es “hijo-de”, la gente de la SIDE es lejos la mas hijadeputa de la historia de este país. Esos eran los soretes que estiraban el dedito índice para decir: -a este sí, a este no-

Nononono… De ninguna manera puedo salir con alguien así. Llámenme prejuiciosa, me la banco, pero esto yo no lo tolero. De ninguna manera voy a elegir por mi propia voluntad salir con alguien que se crió en un ambiente así, no señor. Y menos que menos con un hijo de puta que usa los sistemas de inteligencia del estado, que se supone que son información super confidencial, para su propio beneficio. ¿Con quién estoy hablando, por dios? Por otro lado… a alguien que tiene taaanta información tampoco sé si quiero hacerlo enojar…. así que tendré que moderar mi boquita para contestarle….

Bajé un cambio y le contesté, que no me parecía correcto que usara esos datos para su propio beneficio, que era información confidencial que tenía que continuar siéndolo. No estar al alcance de la mano de cualquiera por ser “hijo-de”. Que por otro lado me molestaba saber que el estado tenía control sobre todo y tenía información de todo lo que hacemos, sin que nosotros lo sepamos del todo. Él se justificaba, por supuesto, y justificaba la posición del ejército. No iba a ser de otra manera. Las cosas son así… Si a mi me jode es cosa mía…

Terminamos la conversación de la forma más amena posible. Me callé unas cuantas cosas que hubiera querido decirle, solo le expresé mi desacuerdo con su forma de actuar, aunque no sé si le importó. No se lo dije, pero yo ya había tomado una desición, no pensaba volverlo a ver…

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116. Demasiada información

Obviamente no contesté el mail ni volví a hablar con Ishido. Por obvias razones lo bloqueé y lo eliminé de todos lados. No quería volver a saber de mi ex bajo ninguna de sus formas. Después de pensar y pensar qué hacer, y debatirlo con todas mis amigas llegué a la conclusión que lo único que podía hacer era esperar que se cansara de hincharme la paciencia. Cualquier cosa que hiciera solo iba a exacerbar su locura y yo quería que se tranquilizara y dejara de molestarme. Después de hacer un gran esfuerzo logré tranquilizarme un poco, pero no lograba dejar de pensar o hablar de lo que había pasado. Un rato más tarde, esa misma noche, apareció conectado el en msn El Lento. Empezamos a hablar. Ya había pasado más de una semana y no habíamos vuelto a vernos. Yo no tenía muy claro si quería volver a verlo todavía. Obviamente le conté lo que había pasado con mi ex, él ya estaba al tanto de parte de la historia

El Lento

No te lo puedo creer! Es un enfermito…

Des

Si, totalmente. Solo me queda esperar que se canse, no voy a hacer nada, a ver si se cree que es más importante de lo que es… Pero la verdad, no le creo ni una palabra de lo que escribió.

El Lento

¿No querés que te ayude a averiguar? Pasame el nombre completo de él y…

Des

No, para qué? ¿Además que vas a averiguar?

El Lento

Puedo averiguar algunas cosas, confiá en mi, pasame el nombre, no seas tonta.

Des

No me parece, además en serio… ¿Qué es eso de que podés averiguar?…

Le dije, un tanto desconfiada…

El Lento

Puedo averiguar. Un ejemplo. La dirección xxxxxxxx xxxx xxx ¿te suena? ¿y el número de teléfono xxxx-xxxx? ¿Y este xx-xxxx-xxxx?

Y me pasó una dirección y teléfonos que habían sido los míos en algun momento. Que no estaba registrados en ningún lado… Yo empecé a temblar. De verdad podía acceder a algunos datos, pero ¿Cómo?…

Des

¿De dónde sacaste esos datos???

El Lento

Y además te puedo decir que cobras el sueldo en xxxxx banco, que te aumentaron el sueldo a fines de diciembre pasado…

Des

Ey, esperá. Ya me estoy empezando a poner nerviosa. De dónde tenes acceso a tantos datos???

Le dije y la tranquilidad que había conseguido con tanto esfuerzo se esfumó. Me levante y fui hasta la heladera a servirme un vaso de vino. Había quedado de la cena del sábado con mis amigas. Jamás tomo vino sola y menos un día de semana, pero la ansiedad empezaba a sobrepasarme, y no consumo ansiolíticos. El vino me pareció una buena opción.

El Lento

Puedo decirte algunos datos más…

Dijo y enumeró algunas otras direcciones, fechas, etc. Todas reales, aunque no necesariamente actuales. Una gota fría me corría por el centro de la espalda. ¡Dios! Zafo de un loquito y me encuentro con otro! ¿Qué me pasa? ¿Es que los atraigo? ¿Me gustan de alguna manera loca y retorcida? ¿Me los busco? ¿Sentiré que me los merezco??? Pero la curiosidad pudo más, ahora necesitaba saber. Necesitaba saber cómo sabe. Así que seguí preguntando y preguntando. Tuve que insistir bastante para que soltara la verdad. Y me encontré con lo último que quería saber en ese momento…

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115. Confirmaciones

Unas horas más tarde, abro mi casilla y me encuentro con esto:

(en negrita, mis pensamientos…)

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From: elenfermito@ciudad.com.ar
To: desxxx@hotmail.com; desxxxx@gmail.com

Subject: Hola
Date: Mon, 7 Apr 2008 14:00:03 -0300

Hola como estas?

Mira te escribo para contarte que ayer termine de mudarme, me compre un departamentoQué te vas a comprar si nunca tuviste dónde caerte muerto y seguís andando con la misma chatarra inservible de auto!- en xxxxx (mi calle) al 2400.
Te escribo esto para que no pienses que te estoy persiguiendo, ni algun otro delirio. -Ningún otro delirio? Jajajaa…. ¿Cómo te habrás enterado?- De hecho no estoy viviendo solo ahi, sino con mi actual pareja.  -Cómo si a mí me importara… no te creo nada!– Solo para que lo sepas ya que, es mas que seguro, que en algun momento me cruces, a mi, a mi auto, no por mucho, pero que de momento sigue siendo el mismo.

Saludos.
Que andes bien.

ElEnfermito.

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De hecho no nos escribíamos mails desde diciembre, la ultima vez que lo mandé a la reconchadesumadre. ¡Qué casualidad! Justo ahora se le dió por escribirme, solo para que no me asuste… ¡Qué considerado de su parte!

Ahora sí que se confirmaban todas mis sospechas y no podía creerle una sola de sus palabras. Ni que se hubiera mudado, ni que estuviera en pareja, ni que se hubiera comprado un departamento. De hecho nunca le había gustado demasiado mi barrio… o al menos eso me decía. Y si tenía pareja o no, realmente me tenía sin cuidado. Ojalá, así dejaba de molestarme de un puta vez. Lo pensé un buen rato, lo consulté con mi amiga Caro, en medio de un ataque de angustia que ya casi ni me dejaba respirar. No podía quedarme quieta ni pensar. Vinieron a mi mente y a mi mano una cantidad innumerable de epítetos con los que pensaba contestarle. De hecho escribí y borré varias veces un mail, con insultos de toda calaña. Pero finalmente entré en razones e hice lo que había que hacer: no contesté. Para qué. Si era posiblemente todo mentira. No valía ni siquiera un insulto mío, y menos una demostración de interés. En lo que a mi respectaba, ese mail nunca lo recibí. Lo que sí hice fue entrar en su blog nuevamente, solo para chequear… y me encontré con la última confirmación:

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Este blog solo admite a lectores invitados.

http://www.el-enfermito.blogspot.com/

Si eres lector de este blog, cuéntanos algo de tí. Accede a través de tu cuenta de google

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¿Hace falta decir más…?

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112. El Regreso… (3)

Algún fin de semana de mediados de marzo de 2008.

Seguíamos bailando y charlando con El Lento, pero no pasaba nada. Me cansé de esperarlo y me fui a bailar con mis amigas, pero él andaba por ahí, con los suyos. Cada tanto pasaba y me hacía algún comentario y volvía a irse. Un buen rato más tarde volvió y seguimos hablando un rato. Nos fuimos a sentar juntos a un silloncito. Hablamos de la vida de cada uno, de lo que es vivir solo, hasta me mostró fotos de su gato, y yo de la mía. Ya estaba empezando a hartarme de tanto blablabla. Me le quedé mirando fijamente, entre los ojos, y nada. Me acerqué un poco… y nada. No había caso, definitivamente era un Lento. Y cuando estaba a punto de levantarme e irme, me agarró de la mano y me dió un beso. Al fin! Era un beso suavecito, casi tímido, se podría decir. Estuvimos besándonos un rato hasta que le dije que me tenía que ir, al otro día como siempre (bah, en un rato…) me tenía que ir a trabajar. Se ofreció a acompañarme y se lo agradecí. Después de lo que había pasado la semana anterior casi que me daba un poco de miedo volver sola a casa. Durante el camino le conté un poco la historia del enfermito. Tuve que hacerlo cuando sin darme cuenta de lo que decía, le estaba hablando del terror que me daba encontrarme con un auto blanco en la puerta de mi casa. Y así, charlando y caminando, llegamos hasta la esquina de mi casa. Era una noche fresca, todavía no amanecía. Cuando cruzamos la calle y nos aproximamos a la puerta sentí que de golpe empezaba a faltarme el aire. Ahí, a dos pasitos adelante mío, el maldito auto blanco. Sentí que se me aflojaban las rodillas y la angustia se apoderaba de mí. Me agarré de el como pude y a las puteadas, como podía, llegué hasta la puerta de mi casa. Casi sin poder hablar me senté en los escaloncitos de la puerta y le hice señas para que se sentara al lado mío.

-Es ése EL AUTO…

Le dije, señalando a la esquina en cuanto pude articular palabra. Todavía con las rodillas temblando, no estaba en condiciones de subir a mi casa. Nos quedamos ahí, hablando. Me pidió que le contara un poco más de la historia, de cómo habíamos llegado a esto pero no se si se habrá entendido algo, no estaba muy lúcida en ese momento. Lo que si creo que se entendió fue que estaba angustiada, que en ese momento odiaba a mi ex más que a nada en la tierra, pero que no podía hablar de otra cosa. Pobre El Lerdo, no le dí mucha bola, solo lo necesitaba ahí para acompañarme en ese mal momento. Se quedó un rato más dándome charla.

-¿Será que se mudó por acá? ¿Estará saliendo con alguna vecina? ¿O sólo se viene hasta acá para molestarme?

Me preguntaba yo, en voz alta.

-¿Él vive lejos? -me preguntó.

-Hasta donde yo sé, vive con su mamá en la otra punta de la capital, pero no sé que puede haber pasado en estos meses, supuestamente se iba a quedar en España, pero yo ya no le creo nada. -contesté.

-Vos decime el nombre y apellido completo de él y yo te averiguo… -dijo él.

– … ¿Qué??

-Que me des los datos de él y te averiguo… -repitió.

-¿Qué querés averiguar???

Le pregunté, cada vez más angustiada. Yo salgo de un loquito y caigo en otro, pensaba…

-No sé, lo busco a ver que sale, si trabaja, si se mudó, si vendió el auto… -contestó él como si nada.

-Nooooo… te agradezco, prefiero que lo dejemos así. Gracias por acompañarme. Me voy a dormir…

Le contesté. ¿Que quería decir “yo averiguo”? ¿A que tipo de información tenía acceso este flaco? La verdad no lo conocía, y por más que odiara al enfermito no le iba a dar sus datos a alguien que no conocía…

-Ok, ¿me das tu mail? -me preguntó.

Se lo dí y me fui a dormir, o a intentarlo al menos…

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111. El Regreso… (2)

Esa noche como contaba no pude relajarme, ni siquiera ingiriendo cantidades exageradas de alcohol. Intenté la mezcla pero nada me hizo efecto, así que me cansé y me fui a dormir. Tampoco me resultó facil, pero finalmente lo logré. Unos días más tarde recordé que hace unos meses El Enfermito me había enviado la dirección de un blog en el que supuestamente escribía para mí. No había vuelto a ingresar desde noviembre, pero se me ocurrió que podía haber escrito algo que me confirmara o descartara algunas ideas. Busqué la dirección e ingresé. En aquella época yo no tenía ni la menor idea de lo que era un Blog, pero entré y leí con mucha curiosidad y un poco de morbo. Lo que el posteaba eran poemas más o menos horrorosos (debería aclarar que me rompe la paciencia la poesía, y más cuando la escritura es retorcida y complicada) en castellano y algunos en inglés y hasta alguno en un intento de francés. No me gustaba, sonaba muy pretencioso. En fin. Encontré exactamente lo que buscaba. Cerca de la fecha en la que lo había visto al lado del colectivo encontré un poema titulado “la puerta azul” o algo por el estilo, en el que contaba algo así como que había estado dando vueltas por ese barrio en el que había sido feliz, pasando por esa puerta por la que había entrado y salido tantas veces y “le pareció verse salir de ahi, todavía enamorado” y blablabla…. Y unos días después de aquel incidente de la puerta de mi casa salía publicado otro poema bastante incomprensible, pero en el que lo único que se llegaba a entender era que le hablaba a una mujer, a la que insultaba bastante y la llamaba mentirosa, supuse que iba dirigido a mi, aunque hubiera preferido no hacerme cargo. Pero… ¡yo no te mentí! -pensaba para mi- Aunque me debe haber visto saliendo de noche, muerta de risa con mis amigas, con la pollera corta, el escote y los tacos altísimos. ¿Justo esa noche tenía que estacionar en la puerta de mi casa? Que se joda, -pensé- se lo merece por pelotudo. Cada vez me ponía más nerviosa. Encima mi amiga Caro me insistía en que hiciera la denuncia, que me cuidara, a ver si me pasaba algo… Cada vez que entraba o salía de mi casa miraba para todos lados a ver si veía su auto por ahí. Estaba empezando a sentirme perseguida. Pero por unos días no volví a tener noticias suyas y todo se tranquilizó.

Al fin de semana siguiente volvimos a salir con mis amigas, esta vez sin novedades en la puerta de mi casa, aunque yo seguía bastante loquita por lo sucedido el fin de semana anterior. Bailando empecé a charlar con un morocho, medio petisito, que parecía muy simpático. Tenía una sonrisa hermosa, y hablaba con mucha tranquilidad. Me contó que era del interior, que vivía solo acá hace unos años, y que trabajaba en una empresa que hacía catering de eventos y tenía un par de restoranes. Le iba bien. Bailamos un rato más, y charlamos, pero no avanzaba demasiado. Parecía medio lento. A mí me estaba empezando a gustar, aunque estaba perdiendo la paciencia. Casi podría decir que tenía ganas de transarme a alguien, solo para quitarme el recuerdo de la semana anterior de la cabeza, y el mal gusto de la boca…

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110. El regreso…

Primeros días de Marzo de 2008

Un día como cualquier otro, salía del trabajo, tarde como siempre. Me tomé el colectivo de siempre, en la esquina de siempre y viajaba tranquilamente, hasta que algo raro me nubló la vista. Me refregué los ojos para ver nuevamente: no podía ser. Justo al lado del colectivo de siempre, en la calle de siempre, veo una auto que me resultaba llamativamente familiar. Era el auto del Enfermito. No podía ser, me fijé de nuevo, solo para estar segura. Pero ese auto era inconfundible. Blanco y viejo, bastante roto y con detalles claramente reconocibles. Tenía los faroles de atrás pintados de plateado y recordaba de memoria la patente. Definitivamente era él. Y yendo para el lado de mi casa. El corazón se me salía del pecho de la angustia. ¿Estaba yendo para mi casa? ¿Qué hacía? ¿Me seguía? ¿Tendría la llave de abajo todavía? ¿Me estaba volviendo paranoica? Me paré y me fui para el lado de adelante del colectivo, para ver que hacía. Seguía derecho por la misma calle del colectivo hasta que lo pasó y lo perdí de vista. Al bajar del colectivo en la esquina de mi casa miré para todos lados, para ver si lo veía. Pero no lo ví. Seguía angustiada. Era como ver un fantasma, después de tanto tiempo. Bah, en realidad no era tanto, solo un poco más de tres meses. Pero había pasado tanta agua debajo del puente que creí que no iba a volver a saber de él. En realidad después de los mails no había vuelto a tener noticias suyas. Solamente algunas madrugadas en las que el telefono de mi casa sonó y al atender, solo silencio del otro lado. Solamente podía ser él. Pero nada más. Después de unas horas de asustarme y putearlo y pensar que hacer me tranquilicé y decidí no hacer nada. Por ahora no había pasado nada, solo verlo. O a su auto más bien. ¿Y si lo había vendido? Ahí quedaron las cosas hasta ese mismo sábado. Habíamos quedado en salir con las chicas y nos juntamos en casa. Comimos algo, tomamos unos vinos, nos pusimos lindas y nos divertimos. El plan era ir a bailar a un bolichito cerca de casa en el que conocíamos a uno de los rrpp y entrabamos siempre gratis. Salimos a eso de la 1 y pico con rumbo al boliche y en cuanto abrí la puerta… casi me muero. Ahí nomás, estacionado en la puerta de mi casa, su auto. Se me aflojaron las rodillas y me quedé petrificada mirándolo, mientras mis amigas me preguntaba qué pasaba.

-Colo, haceme el favor, no puedo ni mirar, fijate si la patente es la de él.

Le dije a mi amiga y le indiqué el número de patente. Después de escuchar su confirmación me angustié más todavía.

-¿Qué hace acá? ¡Justo acá! ¡En la puerta de mi casa!! ¿Qué hago? ¿Hay alguien en el auto?

-No hay nadie amiga, lo ves por ahí? -Me preguntó La Colo…

Miré a mi alrededor, la vereda de enfrente y las esquina y no vi ninguna silueta conocida..

-No, no lo veo… andará por ahí? ¿Tendrá la llave de abajo de casa todavía? ¿Estará dentro del edificio?? -pregunté.

-Nena tendrías que ir a hacer la denuncia, mirá si te hace algo?? -dijo Caro.

-No, Caro… ¿qué me va a hacer? Es un enfermito pero no es un violento… No creo que me haga nada. Tal vez vendió el auto y no es él… Aunque sería mucha casualidad que se lo haya vendido a algún vecino…

Con la ayuda de mis amigas junté fuerzas, respiré hondo y salimos para el boliche, aunque la onda ya no era la misma. No podía dejar de pensar en distintas hipótesis y el efecto del alcohol se había desvanecido como un suspiro. Y por más que lo intenté y lo intenté, esa noche no hubo caso de volver a emborracharme…

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23. Festejos y amigas nuevas

22 de Diciembre de 2007

A mediados de Diciembre es el cumpleaños de La Colorada. El festejo se iba a hacer el sábado siguiente, en su casa, con la idea de pasar después por un boliche donde festejaba el suyo otra compañera del call, D. No conocía mucho a las amigas de La Colo, salvo a una, La Chica de la Tele, que me caía bastante mal. Igual fuí. Comimos algo, tomamos, charlamos. Estaban ahí varios amigos de ella. La Chica de la Tele, como siempre, acaparaba la conversación, hablando de sus tetas hechas y de anécdotas de cómo es trabajar en la tele. Claro que son temas que a todos le interesan en general, dan curiosidad. Pero para toodo lo que se decía ella tenía algo que acotar, y todo se relacionaba de alguna manera con su Maravilloso Trabajo. Y además no dejaba de aclarar que:

Tampoco es tan maravilloso, la gente se cree que uno se rasca pero es mucho trabajo, a veces no dormís, a veces madrugás mucho y hay que estar siempre pendiente y es mucha responsabilidad y blablabla…

Bueno, se nota que la chica no me caía bien, pero para que se entienda bien porqué debería aclarar que nos habíamos cruzado antes en unas vacaciones, cuando yo todavía estaba enamoradísima del enfermito. Nos habíamos ido juntos a la costa unos días, y un fin de semana vinieron unos cuantos compañeros del call, entre ellos La Colo y La Chica de la Tele (que no era del call pero fue con La Colo porque sus novios se fueron juntos a brasil y las dejaron colgadísimas). Nos divertimos mucho, salimos, comimos asados, picadas, etc. El Enfermito “trabajaba” en cine, y parece ser que para los que trabajan en la tele, el cine es algo más maravilloso todavía. No sé si hace falta aclarar que esta chica despechada (pero con los pechos hechos) hizo varios intentos descarados por levantarse a F. en mi propia cara, incluso le dió su tarjetita y le pidió su número y su mail enfrente de mis ojitos. A lo cual yo no dije nada de nada pero si las miradas mataran… supongo que se entiende porqué no me cae bien.

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16. Seguridad Informática? (4)

Sábado 25 de Noviembre de 2007

Pocas horas después, recibo su respuesta. Escueta, solo tres palabras:

NO SOY YO

Así, todo en mayúsculas, sin siquiera un signo de puntuación. ¿Y qué? ¿Ahora tengo que creerte?? Jajajaja, no ni loca. Yo ya no le creía nada. Además internet tiene sus beneficios. El mail que recibí primero me informaba la dirección IP desde la cual se intentó cambiar mi clave. Solo había que compararla con la dirección IP desde la cual él me contestó. Por suerte esta casilla de mail te permite ver esas cosas. A veeeeeeeer…….. ¡Bingo! la misma IP. Este pibe me está tomando por boluda, mmmmmmm. Contesto su mail entonces:

From: desencontrada.xxx@mail.com
To: xxxxxxxx@hotmail.com>
CC:
Subject: MIRA esto por favor
Date: Sun, 25 Nov 2007 18:31:05 -0500
Show Full Headers

Como vos sabes, porque usas el mismo sistema de mail que yo, tiene una función que dice “show full headers”
entre ahí y fijate que casualidad…
te copio el mail que me mandaste ayer.
seamos adultos y dejémonos de joder, que puedo parecer medio tonta pero no soy.

Desencontrada

Y lo que seguía era copia del mail que el me había enviado, con los datos del encabezado que da la web. Mucho blablabla… de datos informáticos que no entiendo entre los cuales está la dirección IP desde la que se envía el mail, que casualmente era igualita a la dirección desde la que se quiso entrar a mi casilla. Obviamente, nunca obtuve respuesta de ese mail. Fin?

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