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85. Los levantes de Anna O.

(Si no te acordás quién es Anna O. fijate acá.)

Mientras todo esto pasaba, Anna O. Seguía de tanto en tanto conociendo gente por internet. Un poco por aburrimiento, otro poco por esperanzas de conocer alguien que realmente valiera la pena. Aunque con poca fe, y ni siquiera sabía si tenía ganas de algo serio, pero aún así… nunca se sabe. Había agregado unos cuantos contactos en el messenger, de esos que pasaron el primer filtro: solteros, sin hijos, preferiblemente con estudios universitarios, que vivieran en capital (cero ganas de viajar!) y de ser posible que vivieran solos (no quería otro nene de mamá!). Y me entretenía los fines de semana en el trabajo y por las noches en casa, hablando con gente más o menos desconocida. En principio, sin animarme demasiado a conocerlos en persona, como pasó con El Periodista. Un día de estos apareció un nuevo contacto en mi msn. “Ishido” era su nombre, supuse que le habría dado mis datos por esa página, aunque nunca lo comprobé. Tuve dos o tres charlas con este sujeto, en las que ambos nos contamos un poco nuestra situación. Los dos estábamos separados recientemente, así que la conversación arrancó por ahí.

Ishido

-¿Cómo la vas llevando?

Anna O.

-Super bien, la verdad es que no me arrepiento para nada, las cosas venían mal hace un tiempo largo y no me la bancaba más! Además me estoy divirtiendo como nunca en mi vida…

Ishido

-¿Mucha joda?

Anna O.

-Y… bastante. La verdad es que siempre me gustó bailar, y mi ex me tenía taaan cortita que ahora estoy recuperando el tiempo perdido…

¿Y vos?

Ishido

-Yo la verdad que no. La extraño un montón y me encantaría volver con ella, pero por ahora no me da bola… Además no me parece bien lo que estás haciendo…

Anna O.

-¿Qué?? ¿Porqué?

Ishido

-No sé, no te conozco mucho, pero me parece que siempre es mejor estar en pareja, tranqui que andar revoleando la chancleta por ahí…

Anna O.

-Me parece que sos medio prejuicioso…

Y la charla siguió más o menos en el mismo tono. Siempre me sentí medio juzgada, como si él creyera que lo que yo hacía estaba “mal” desde un punto de vista moral, un poquito excesivo. Y él siempre contándome lo mucho que extrañaba a su ex y pidiéndome consejo de cómo volver con ella… ¿Y entonces que carajo hacés hablando conmigo? pensaba para mis adentros, pero por algún motivo insistía. No ponía fotos y la cosa empezaba a tornarse sospechosa…

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12. Cosas raras…

Los fines de semana en el trabajo, y algunas noches en casa, empecé a meterme en esa página y conocer gente. Si alguno parecía interesante le daba mi msn y empezábamos a hablar. Hubo uno que me gustó. Era periodista, ya no recuerdo el nombre. Hablamos un par de veces, intercambiamos fotos y no estaba mal. Un día entro a mi msn desde el trabajo (usábamos un web messenger porque el acceso estaba bloqueado) y no lo veo conectado. Raro, pienso… hace un par de días que no lo veo. Tenía su mail porque nos habíamos pasado fotos, me fijo entonces y Oh, sorpresa! No estaba entre mis contactos. Qué raro, pensé, será por usar estos webmessenger de mierda… Pero un par de días después volvió a pasar lo mismo. Lo agregué, hablamos y a la vez siguiente no estaba entre mis contactos. Mmmm… esto ya se estaba poniendo sospechoso, alguien lo estaba borrando, imaginen quién. Pero yo soy bastante cabeza dura, así que lo volví a agregar por tercera vez. Mientras tanto con el flaco habíamos quedado en vernos, yo tenía ganas de conocerlo, me caía bien, pero por algún motivo me daba terror darle mi teléfono. ¿Y si era otro loquito? ¿Y si no me gustaba y después no podía sacármelo de encima? Yo me puse un poco cabeza dura en no darle mi celular, y el se puso un poco cabeza dura en no encontrarnos si yo no le daba mi teléfono, así que el encuentro se pospuso. Nuevamente no lo vi conectado por un tiempo. Me animé y le mandé un mail con mi celular, para ver si todavía quería que nos encontráramos pero nunca contestó. Me fijé en mis contactos y ahí estaba, tal vez se había cansado de mis pendejadas y me había eliminado. Me lo merecía, por tonta. Pero me fijé bien… entre mis contactos, y ahí me di cuenta. Estaba ahí un mail casi, casi igual al de él, pero con una letra diferente. Qué hijo de puta mi ex. Y me voy a quedar siempre con la duda de que pasó con el periodista…

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