Archivo de la etiqueta: El Rata

30. After Office (5)

Tendría que contar parte de lo que charlamos con Caro en el café, recuerden que yo recién la conocía. Me contó de su relación con El Rata, lo había conocido hace unos meses, por medio de una amiga. Se veían seguido pero la relación era puramente sexual.

-No sirve para otra cosa, es un pendejo tarado y un rata- dijo Caro -pero me encanta como me garcha-.

Y me contó una situación de una de sus primeras salidas. El Rata la llamó y le dijo que la iba a invitar a comer a la costanera. Ella se preparó, se puso divina, escote, maquillaje, tacos. El la pasó a buscar con su auto y la llevó a la costanera… a comer un choripán! Caro casi se muere. Tal vez ahora se entienda el porqué de los seudónimos. Caro no es su verdadero nombre, pero a partir de ese momento empezamos a llamarla así, en algunas ocasiones, por Carolina de Mónaco. Lo cierto es que la relación entre ellos nunca mejoró. Discutían mucho, pero se seguían viendo, él alquilaba una peli, o compraba helado, y se iba a la casa de Caro, nada de salidas, o cada tanto si, pero implicaba recorrer varios restoranes hasta encontrar en cual aceptaban tickets. Vale aclarar que el Rata no vive solo sino con sus padres, y tiene un buen trabajo, pero es así, rata. Continuando lo que contaba antes, escuchamos un bocinazo, nos damos vuelta… y era El Rata. No se como nos encontró, pero lo hizo. Nos subimos al auto y nos llevó, me dejó en casa primero y se fue con Caro. Debo confesar que tenía que darle algo de razón a Caro, no pudo evitar hacer algunos comentarios idiotas por el camino, como por ejemplo, decirle en voz alta a Caro:

-¡Está buena tu amiga, tenemos que conseguirle un novio!

A lo que no pude evitar contestar,

-Es que la amiga no quiere un novio, gracias igual…-

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29. After Office (4)

Se fue el rugbier entonces, medio enojado. Me quedé por ahí, mientras Caro hablaba con un flaco, alto, como a ella le gustan (ella es bastante más alta que yo). El chico le gustaba, pero el problema era que El Rata andaba por ahí y cada tanto aparecía, situación incómoda. Mientras tanto yo me pongo a charlar con un amigo de este chico, que me comenta que me venía observando en mi ir y venir. Me río. Me dice que yo le gustaba pero no estaba bueno que anduviera tanto de acá para allá. Le digo que es un prejuicioso y que solo me estaba divirtiendo, que si fuera él el que lo hacía nadie lo iba a ver mal, pero como era yo que soy mujer… ¡Qué prejuiciosos somos a veces! Estaba lindo el chico, nos dimos unos besos también, me pidió mi teléfono pero nunca llamó. Me lo imaginaba. A mí la gente prejuiciosa igual, no me interesa mucho. Al rato vuelve a aparecer El del Barquito, seguimos dándonos besos un rato, me gustaban sus besos, ya lo dije, no? Le doy mi teléfono. A todo esto Caro se había escapado a donde El Rata no la viera para darse unos besos con el alto, intercambiaron teléfonos. El Rata aparentemente andaba con otra chica. Se hacía tarde ya, nos fuimos (Caro y yo) salimos a la calle. Era una noche hermosa de verano a fines de diciembre y era temprano todavía, debían ser algo más de las dos. Fuimos a la avenida y nos sentamos a tomar un café, antes de ir a tomar el colectivo. Charlamos, nos cagamos de risa, hablamos de nuestras experiencias y de esa noche loca. Fue muy divertida y a la vez muy rara, para mí la primera vez que hacía algo así, pero se sentía… liberador. Cuando nos levantamos para ir a la parada del colectivo, escuchamos la bocina de un auto…

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27. After Office (2)

Sigamos con la historia entonces. Esa noche, antes de bajar a la pista, Caro y yo nos quedamos hablando un rato con el Rubio y su amigo El del Barquito (ya voy a explicar el seudónimo)  El rubio era tatuador, y muy simpático, su amigo decía ser stripper, y decía también, que quería enseñarnos a bailar. Le seguimos la joda y estuvimos hablando un buen rato. A Caro le gustó un poco El Rubio, El del Barquito no estaba mal. Después bajamos a la pista. Caro me había comentado que El Rata, un flaco con el que ella tenía una relación puramente sexual hace unos meses iba a veces ahí los jueves, con sus amigos, y efectivamente, ahí estaba. Fue una situación un poco incómoda porque por ese entonces ella estaba un poco confundida con él. El saludó, y volvió a irse con sus amigos, no estaba claro si estaba con una chica o no. Nos quedamos bailando y tomando algo. Se acerca a bailar un grupo de chicos y empezamos a hablar y bailar con ellos. De alguna manera termino bailando con uno chiquito (nunca me molestó que fueran petisos, yo no soy muy alta) de traje y corbata, que decía que era rugbier. Bastante pendejo, creo que tenía 24, y a mí siempre me gustaron más grandecitos. Pero estaba lindo el rugbier, terminamos dandonos unos besos. Al rato me fui y seguí bailando sola, recorriendo, me encontré con El del Barquito hablamos, estaba buscando a su amigo. Seguí mi camino, por ahí me encontré con algun otro que ya ni recuerdo, nos dimos unos besos también, me fui. Sí, porque en esa época hacía eso, me iba. Ni hola ni chau. Ni vuelvo en un rato, ni te doy mi teléfono, nada de boludeces, me iba y a otra cosa. Me divertía sentir que no era más que eso. Me sentía libre.

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