Archivo de la etiqueta: El Rayado

54. Mixed emotions. (2)

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Domingo 05 de Abril de 2009.

Llegué del parque con las ideas y las sensaciones aún más mezcladas. O tal vez no tanto. Mi amiga Caro siempre tan fóbica y a la defensiva contra cualquier atisbo de enamoramiento, me había permitido darme cuenta un poco que yo ya no quería eso para mí. Me había ocupado de discutirle ideas que bien habrían podido ser las mías, poco tiempo atrás. Me empezaba a dar cuenta que ya no quería estar tan a la defensiva. Me daban ganas de jugarme un poco por lo que (creía que) me podía estar pasando. Además él me hacía sentir cuidada. Bah… casi siempre, porque el temita del blog… Bueno, no era fácil. Y no iba a ser fácil tampoco. Decía… llegué del parque, y aunque le había dicho que lo llamaba al llegar, no lo hice. Necesitaba aquietar un poco mis pensamientos y acomodar las ideas. Estirar un poco esos momentos para mí. ¿Estaba preparada para resignar todo eso? ¿Mi soledad, mis libertades, mis tiempos? Entre duda y duda, un sonido metálico insistente me despertó de mi letargo.

Era el timbre. Sigue leyendo 54. Mixed emotions. (2)

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81. El Rayado (2)

Miércoles 6 de febrero de 2008

Volví de trabajar y estaba aburrida en casa, sin saber qué hacer. El Rayado no había vuelto a dar señales de vida desde el sábado. Le mando un mensajito de texto:

Hola, como estás?

Simple, solo una señal para ver si lo de “nos vemos” en la semana se iba a dar en algún momento. Me hincha la paciencia esperar a que el otro de el primer paso. Sé que debería hacerlo, pero no me sale. Y menos cuando lo que yo buscaba era cualquier cosa menos un novio. Un largo rato más tarde, recibo su respuesta:

Todo bien, perdoná, estaba jugando al futbol. vos?

Me rompió un poco la paciencia pero había un justificativo creíble. Y sin faltas de ortografía, cosa que no me siento capaz de soportar, ni siquiera por un buen polvo…

Le contesto:

Todo bien… acá aburrida. Tus cosas todo bien?

Pensaba para mis adentros, nene a ver si te decidis y me decis de vernos ¿O tengo que hacer todo yo?? Contesta:

Bien, acá.. cansadito. Mucho laburo…

Ufffff… nene, me estas jugando al difícil?? Bueno, vamos al punto…

¿Cómo vienen tus horarios en la semana? ¿Nos vemos?

Le escribo en un último intento a ver si entiende. Nunca contesta. Debo aclarar que me fui a dormir de muy mal humor. Al día siguiente recibo un mensaje de él:

Perdón, ayer me quedé sin crédito y no pude contestarte. Después te llamo y arreglamos. Besos!

Ok, segunda excusa en poco tiempo, y encima “me quedé sin credito”?? Eso me pasa por andar con pendejos! Ya estaba empezando a perder la paciencia. Pero de última, no estaba buscando un novio. Respondo:

Ok, hablamos. Te mando un beso.

De más está decir que no recibí un llamado de él en el resto de la semana. Dí la historia por terminada. Pero para ser sincera debo decir que eso no quedó así…

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80. El Rayado

Sábado 2 de febrero de 2008

Apenas se fue me metí en la ducha, en un ratito tenía que salir para el trabajo. Él se tenía que ir a un partido de futbol con los amigos. Cuando me pidió mi número me dijo que me iba a mandar un mensajito así yo también tenía el de él. Un rato más tarde, mientras estaba en el subte viajando para el centro recibo un mensaje de texto:

No sabés lo que me pasó! Me quedé dormido en el colectivo y me pasé mal. Me dejaste muerto!

Le respondo entonces:

Uh, pobrecito… Bueno, al menos espero que haya valido la pena ;).

Me contesta él al ratito, cuando ya estaba bajando del subte:

Sí, más vale, llegué tarde pero todo garchadito =), vos? la pasaste bien??

¿Todo garchadito? ¡Qué ordinario que es este pendejo!, pensé para mis adentros, mientras bajaba del subte y caminaba toda apurada por Florida, esquivando turistas y tratando de no llegar demasiado tarde al trabajo. Y mientras pensaba qué responderle. Habré tardado quince minutos en llegar al laburo, sentarme, acomodarme y agarrar el celu para improvisar una respuesta ante semejante epíteto, cuando antes de presionar el botón “send” recibo un nuevo mensaje de él:

Tan mal la pasaste que no me pensas responder?

Uyuyuy.. pensé para mis adentros, este chico tiene algunos problemitas… Pero le respondí.

La pasé bárbaro, no te pongas ansioso te estaba por responder pero estoy entrando al laburo.

Ok, te parece que hablemos en la semana para arreglar algo?

Me contesta al ratito.

Ok, hablamos. Te mando un beso

Le contesto y doy por terminada la conversación..

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79. Nadie pasa de esta esquina (4)

Advertencia: no apto para menores…

Salimos entonces del boliche, cruzamos la calle y paró un taxi, no quería caminar las diez cuadras que nos separaban de mi casa. En cuanto llegamos empezamos a los besos en la cocina. Ahí nomás empezó a sacarme la ropa, y yo a él. Seguimos besándonos intensamente mientras él me levantaba y me sentaba sobre la mesada, que estaba bastante fría, por cierto. Y ahí mismo se agachó y empezó a chupármela, con bastante dedicación durante unos minutos. Luego se puso un preservativo y mientras me miraba fijamente a los ojos me la metió. Por la ventana abierta de mi cocina, todavía podía verse la luna, y seguramente podían escucharse mis gritos de placer. Mis vecinos deben odiarme un poco. Un rato más tarde y ya un poco más transpirados ambos me bajó de la mesada de la cocina y me puso de frente contra la pared, mientras él seguía cogiéndome con fuerza por detrás. De alguna manera, creo que terminé agachada contra el marco de la ventana, hasta que él con su último aliento terminaba lo que había empezado. Nos quedamos abrazados en la cocina, mirando la luna. ¿Ya conté que me puedo quedar horas mirando la luna? Me encanta. En el fondo debo ser una romántica. Tomamos agua y recién en ese momento pasamos a mi cuarto. Nos acostamos en la cama abrazados acariciándonos, empezaba a amanecer. Con esa luz rara del alba lo miré. Tenía varios tatuajes y un cuerpo hermoso, flaquito y muy musculoso, lindos abdominales. Empecé a acariciárselos y poco a poco mis manos fueron deslizándose para abajo. Su cuerpo respondía. Luego mi boca acompañó a mis manos durante un rato y todo volvió a empezar. Era realmente muy fogoso y yo me dejé llevar. Se tomó su tiempo para ensayar unas cuantas posiciones diferentes, todas con la misma incansable intensidad. Para cuando terminamos, ambos agotados y totalmente transpirados, ya era de día. Se levantó a buscar agua a la cocina y a la vuelta abrió la ventana que esta al lado de mi cama y ahí se quedó, apoyado sobre el marco de la ventana, fumándose un cigarrillo. Lo acompañé mientras fumaba y hablamos de música. Me sorprendió con algunos de sus comentarios, le gustaba la música clásica! ¡No era tan brutito como parecía! Pero ya se hacía la hora de ir a trabajar, así que lo acompañé hasta la puerta, y antes de irse me pidió mi teléfono. Se lo dí. No era mala idea repetir un encuentro de esos. Nos despedimos en la puerta de mi casa, volví a subir, solamente para darme una ducha y partir para el trabajo, otra vez sin dormir, pero con una sonrisa…

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78. Nadie pasa de esta esquina (3)

Finalmente se fue El Rayado y me quedé hablando con El Profe, que me venía histeriqueando hace rato. Ya sabía por mi amiga que en el trabajo venía preguntando por mí (daba clases en el gimnasio del banco, junto con el que estaba con la colo) pero no se animaba a mucho. Hablamos un rato pero parecía medio tontito, lindo cuerpo pero poca cabeza. Nos dimos unos besos pero la verdad, no me entusiasmaron mucho, ni sus besos, ni su conversación. Esa maldita costumbre que tienen los profes de hacerse los lindos me revienta. Me quedé un rato más con él pero se hacía tarde y como siempre, yo tenía que ir a laburar unas horas más tarde. Así que opté por irme. Les dije:

-Ya vuelvo…

Bajé y enfilé para el guardarropas, a buscar mi abrigo y mi cartera, pero por el camino me cruzo con El Rayado, que me partió la boca de un beso. Buen beso… me quedé pensando. Nos colgamos hablando un rato y dándonos unos besos mientras él insistía en que nos fuéramos juntos, y yo insistía en que no. Era muy chico para mí, decía tener 24 pero aparentaba menos. Además no estudiaba, ni leía ni el diario, cosa que me deserotiza bastante, pero creo que hice demasiadas preguntas. ¿Qué me hizo pensar que eso daba para más de un polvo o dos? Sus besos se ponían cada vez más interesantes, así que a la tercera vez que me dijo de irnos juntos le dije:

-Ok, pero vos esperame acá, yo subo, saludo y nos vamos.

La Colo estaba con su chico así que se iba a ir acompañada, La morocha se había perdido hace rato por ahí con otro pendejito, amigo de El Rayado y parecía que también se iba acompañada, así que no había ningún problema para irme… Salvo El Profe que se ve que no tuvo la misma opinión que yo acerca de nuestros besos. Cuando les dije que me iba, me preguntó:

-¿Tan temprano te vas?

Debían ser las cuatro y algo de la madrugada

-Sí -le dije- Estoy cansada y mañana tengo que ir a laburar.

-¿Pero te vas a ir solita? ¿No querés que te acompañe? ¿O te alcance con el auto? -Arriesgó…

-No, si vivo acá a diez cuadras, no te hagas drama, me voy caminando.

Dije, tratando de zafar, y de que no bajara conmigo para ver que me iba acompañada… por otro.

-Pero estas segura? ¿No querés que te acompañe? Así te vas más tranquila…

-No, estoy tranquilísima, no me va a pasar nada…

Le contesté mientras me escapaba hacia las escaleras chequeando que no me siguiera…

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77. Nadie pasa de esta esquina (2)

Llegamos al boliche entonces, Las Divinas menos una que perdimos por el camino. Estabamos bailando cuando se me acerca un flaco me saluda y me pregunta:

-¿No te acordás de mí?

-Mmmm, no… respondo. -¿Nos conocemos?

-Sí, claro, de la semana pasada, acá.

-¿Vos estás seguro?

-Sí. Ah, tal vez porque me corté el pelo…

-Ahhhh, vos tenías una remera rayada?

-Sí, ahora te acordás?

La semana anterior, antes de irme con El Gallego, me había transado a uno que no me interesaba demasiado. Era muy pendejito, pero insistió mucho y me hizo reir, así que me lo transé y me fui. Y me olvidé totalmente de él. Además es cierto que se había cortado el pelo, estaba rapado. Seguimos hablando.

-Sí, me acuerdo, ¿Cómo andás?

-Todo bien, te fuiste el otro día, no me diste bola!

-…

-Sos mala, eh?

Seguimos hablando un rato, después nos dimos unos besos y me fui otra vez, le dije que iba a bailar un rato con mis amigas, y después por ahí nos volvíamos a ver. Seguimos bailando un rato y me fui a tomar algo a la barra. En eso empiezo a hablar con uno que tenía pinta de más grande. ¡Cómo me gustan los canosos! Tenía un look raro, muy fashion, con una remera estampada con inscripciones, y un blazer rayado. Tenía un estilo muy tano, bastante seductor. Nos dimos un par de besos y le dí mi teléfono. Se tenía que ir, pero quedó en llamarme en la semana. Volví a seguir bailando con mis amigas. La Colo se encontró con su profe, ese que siempre se hacía el lindo, que estaba con otro profe, que me venía tirando onda y yo no le daba bola…

Siguió histeriqueando un rato, miradita va, miradita viene, bailamos. En el medio que estábamos bailando se aparece El Rayado y me mira feo. Me habla al oído:

-¿Nos vamos juntos?

-Después vemos -le contesto -Estoy con amigos ahora…

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