Archivo de la etiqueta: El Rugbier

29. After Office (4)

Se fue el rugbier entonces, medio enojado. Me quedé por ahí, mientras Caro hablaba con un flaco, alto, como a ella le gustan (ella es bastante más alta que yo). El chico le gustaba, pero el problema era que El Rata andaba por ahí y cada tanto aparecía, situación incómoda. Mientras tanto yo me pongo a charlar con un amigo de este chico, que me comenta que me venía observando en mi ir y venir. Me río. Me dice que yo le gustaba pero no estaba bueno que anduviera tanto de acá para allá. Le digo que es un prejuicioso y que solo me estaba divirtiendo, que si fuera él el que lo hacía nadie lo iba a ver mal, pero como era yo que soy mujer… ¡Qué prejuiciosos somos a veces! Estaba lindo el chico, nos dimos unos besos también, me pidió mi teléfono pero nunca llamó. Me lo imaginaba. A mí la gente prejuiciosa igual, no me interesa mucho. Al rato vuelve a aparecer El del Barquito, seguimos dándonos besos un rato, me gustaban sus besos, ya lo dije, no? Le doy mi teléfono. A todo esto Caro se había escapado a donde El Rata no la viera para darse unos besos con el alto, intercambiaron teléfonos. El Rata aparentemente andaba con otra chica. Se hacía tarde ya, nos fuimos (Caro y yo) salimos a la calle. Era una noche hermosa de verano a fines de diciembre y era temprano todavía, debían ser algo más de las dos. Fuimos a la avenida y nos sentamos a tomar un café, antes de ir a tomar el colectivo. Charlamos, nos cagamos de risa, hablamos de nuestras experiencias y de esa noche loca. Fue muy divertida y a la vez muy rara, para mí la primera vez que hacía algo así, pero se sentía… liberador. Cuando nos levantamos para ir a la parada del colectivo, escuchamos la bocina de un auto…

Ir a post siguiente: After Office (5).

Anuncios

28. After Office (3)

Seguí paseando por ahí entonces y me volví a encontrar con El del Barquito, nos quedamos charlando un rato. No sé si me gustaba pero era simpático, y tenía una linda sonrisa. Finalmente nos besamos. Fueron unos besos muy intensos, fuertes. Me mordía un poco, pero en ese momento me gustó. Casi podría decir que me calentó. Hacía rato que no me pasaba eso, sólo con unos besos. Al rato se fue, seguía buscando a su amigo. A todo esto volvió a aparecer el rugbier. Se enojó porque me había ido, y estaba obsesionado en que le dé mi teléfono y me vaya con él y sus amigos a una fiesta. ¿Qué les pasa a los hombres? Cuando estamos pendientes de ellos, desaparecen, cuando no les damos bola, se obsesionan! ¿Cómo explicarle que no? No me interesaba darle mi teléfono ni seguirlo conociendo, y menos irme con él, si este lugar estaba de lo más divertido! De una manera u otra le expliqué. Se enojó, obvio. Siguió insistiendo un rato, pero si hay algo que no soporto es la insistencia. ¿Quién les hizo creer a los hombres que cuando una mina dice que no en realidad quiere decir que si? ¡Por dios! Cuando digo que no, es NO. Podes insistir una vez… dos, si no pongo mucha cara de culo, pero más? eso ya es de pesado.

Ir a post siguiente: After Office (4).

27. After Office (2)

Sigamos con la historia entonces. Esa noche, antes de bajar a la pista, Caro y yo nos quedamos hablando un rato con el Rubio y su amigo El del Barquito (ya voy a explicar el seudónimo)  El rubio era tatuador, y muy simpático, su amigo decía ser stripper, y decía también, que quería enseñarnos a bailar. Le seguimos la joda y estuvimos hablando un buen rato. A Caro le gustó un poco El Rubio, El del Barquito no estaba mal. Después bajamos a la pista. Caro me había comentado que El Rata, un flaco con el que ella tenía una relación puramente sexual hace unos meses iba a veces ahí los jueves, con sus amigos, y efectivamente, ahí estaba. Fue una situación un poco incómoda porque por ese entonces ella estaba un poco confundida con él. El saludó, y volvió a irse con sus amigos, no estaba claro si estaba con una chica o no. Nos quedamos bailando y tomando algo. Se acerca a bailar un grupo de chicos y empezamos a hablar y bailar con ellos. De alguna manera termino bailando con uno chiquito (nunca me molestó que fueran petisos, yo no soy muy alta) de traje y corbata, que decía que era rugbier. Bastante pendejo, creo que tenía 24, y a mí siempre me gustaron más grandecitos. Pero estaba lindo el rugbier, terminamos dandonos unos besos. Al rato me fui y seguí bailando sola, recorriendo, me encontré con El del Barquito hablamos, estaba buscando a su amigo. Seguí mi camino, por ahí me encontré con algun otro que ya ni recuerdo, nos dimos unos besos también, me fui. Sí, porque en esa época hacía eso, me iba. Ni hola ni chau. Ni vuelvo en un rato, ni te doy mi teléfono, nada de boludeces, me iba y a otra cosa. Me divertía sentir que no era más que eso. Me sentía libre.

Ir a Post siguiente: After Office (3).