Archivo de la etiqueta: El viajero

79. ¿Cómo le digo?

Los dos tenemos más de treinta (y el tiempo no corre nunca para atrás) vivimos juntos hace casi un año, nos amamos, planeamos tener una familia. Bueno… un día si, otro día más o menos, otro ni locos. Sobre todo cuando en el colectivo se nos sienta alguna criaturita insufrible de esas que no paran de gritar y hacer caprichitos todo el viaje, o una madre de esas que hablan de cuánto hace que no duermen. Ahí nos miramos con carita de “ni en pedo”. Sigue leyendo 79. ¿Cómo le digo?

78. Being New Poor.

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Del Otro lado: Hasta el papel…

 

Las cosas entre nosotros seguían muy bien. Disfrutábamos de estar juntos y cada vez teníamos más planes. O mejor dicho, él cada vez tenía más planes. Un día nos íbamos a mudar a un departamento más grande, al día siguiente me iba a llevar a recorrer Europa o a las Islas Griegas, otro día se quería comprar una moto, un rato más tarde se conformaba con comprar una cama más grande, al día siguiente nos íbamos a mudar a Rio, para vivir cerquita del mar. Yo a veces me enganchaba y a veces no tanto. Me costaba un poco despegarme de la realidad, de mi cuenta bancaria que cada vez estaba más flaquita. Lo cierto era que los ahorros algún día se iban a terminar. Había que hacer algo. Sigue leyendo 78. Being New Poor.

77. Tiempo II

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Pasaron los días y yo seguía pensándolo, como esperando que algo cambiara milagrosamente. Había una sola decisión posible, pero yo no podía concretarla. Él se impacientaba cada día más y me preguntaba

-¿Y? ¿Qué vas a hacer?

Yo seguía diciéndole que no sabía, que lo estaba pensando, pero era cada vez más insostenible. Sigue leyendo 77. Tiempo II

76. Tiempo

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Fue una semana difícil. No me animaba a tomar la decisión, a pesar de que sabía que no tenía opción. Pensaba y pensaba que podía hacer. ¿Podía seguir escribiendo en otro lado y mentirle? No. No le quería mentir. Además soy de madera, se hubiera enterado tarde o temprano. ¿Había alguna forma de bloquearlo para que no pudiera entrar más? Ni idea. Mientras tanto seguí escribiendo, pero en vez de hacerlo directamente en WordPress lo hacía en un archivo de Word. Se sentía raro. Me había acostumbrado de otra manera. En realidad tenía dos archivos de Word, en uno hacía un tiempo ya, había empezado a escribir para mí la historia de como nos conocimos. Era una historia que me gustaba y quería tenerla registrada para cuando mi memoria ya no fuera la de hoy. Me gustaba la idea de tener algo por escrito. El también había escrito algunas cosas. Algunos besos y pocas escenas. Lo de él era más detallista y descriptivo, lo mío más un recuento de hechos. Durante más o menos una semana no hice nada. No publiqué nada, solo me limité a leer comentarios y contestarlos. A él mucho no le gustaba. -No podés decidir en base a lo que opinen los idiotas que te leen. Obviamente están de tu lado -decía, con su habitual desprecio al mundo bloggeril. Sigue leyendo 76. Tiempo

75. Entre la espada y la pared (2).

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Del otro lado: Sensaciones distintivas. Trigesimoséptimo.

Del otro lado: Llevo…

23 de Junio de 2009

La charla siguió más o menos en el mismo tenor angustioso por un buen rato más. De tanto en tanto nos quedábamos en silencio y me abrazaba como si fuese el último abrazo del mundo, con la mirada triste como si fuera una despedida. Yo no lo podía creer. No lo quería creer. Para mí las cosas no se terminaban ahí. Se lo dije.

 

-No sé -me contestó- Siento que estuvimos en el borde. A punto de que algo entre vos y yo se rompiera.

-¿No me querés más? -pregunté Sigue leyendo 75. Entre la espada y la pared (2).

74. Entre la espada y la pared.

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Del otro lado: Llevo…

23 de Junio de 2009 

Le contesté el comentario pero seguía sin saber que hacer. Iba, venía y caminaba mientras pensaba. ¿Ahora qué hago? Algo tenía que hacer, pero no sabía qué. Odio confesarlo, pero esto me pasa seguido. Sé que algo tengo que hacer pero no se qué. O sí, pero no me gustaba mucho la idea. Lo que estaba claro era que algo iba a tener que perder, por un lado o por el otro. Y había uno de los dos lados que me iba a doler un poco más. Después de dar vueltas como una boluda, chequeando obesivamente las estadísticas del blog, los comentarios, el facebook para ver si veía rastros de él sin resultado, seguía sin saber que hacer. Sigue leyendo 74. Entre la espada y la pared.

73. Basta.

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Del otro lado: Cine, libros y blogs. Trigésimosexto.

 

23 de Junio de 2009 

Estaba en casa, sola. Asi que aproveché y me senté a escribir alguna de mis historias. Esas que recuerdo, y me divierten por lo fallidas que fueron, por los constantes desencuentros. Esas en las que no me encuentro a mi misma ¿Cómo iba a encontrarme con alguien? Escribí, conté las partes graciosas, exagerando un poco el tono cómico, me gusta reirme de mi misma. Cuando terminé de escribir lo revisé, chequee la ortografía (odio las faltas de ortografía, pero eso no quiere decir que no se me escape alguna cada tanto!), lo corregí… y lo publiqué. Un rato más tarde, volví a entrar a ver si alguien había leído, si había comentarios, y me encontré con una sorpresa no tan grata. Sigue leyendo 73. Basta.

72. ¿Concubinato?

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Del otro lado: Cine, libros y blogs. Trigésimosexto.

Principios de Junio de 2009

A partir de ese momento empezamos a dormir juntos todas las noches. Me encantaba, pero a la vez tenía mis dudas. Él seguía buscando trabajo y no había tenido ni una entrevista. Y yo le había dicho que no íbamos a vivir juntos hasta que no tuviera trabajo, pero ahora… me estaba contradiciendo. No era fácil de resolver. Empezó a quedarse a dormir en mi casa y a traer algunas cositas, pero no todas. Todavía no -le decía- acordate que te dije que cuando consigas trabajo. Durante el día a veces se quedaba en casa, pero casi siempre se iba a lo de su mamá. Nos íbamos juntos cuando yo me iba a trabajar. A la tarde venía y cocinábamos juntos, y ya se quedaba. De tanto en tanto le daba una llave, cuando tenía fiaca de bajar a abrirle, pero él la volvía a dejar en su lugar. O a veces se la llevaba y después la traía de nuevo. Sigue leyendo 72. ¿Concubinato?

71. …y una de arena.

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Del Otro Lado: La ciudad de la furia. Trigesimoquinto.

 

22 de Mayo de 2009

Por suerte Gerardo no volvió a tocar el timbre, ni Pablo volvió a llamar, ni Pedro volvió a mandar mensajes de texto. Aunque los hombres de sus fantasías hacían mucho más que eso. Me seguían persiguiendo en sus sueños y en sus pensamientos. A veces me los contaba y a veces no, pero se le notaba. Cuando la mirada se le volvía brumosa,  yo sabía que estaba viendo otra escena. Pero en algún momento tenía que pasar, así que tuve paciencia. O al menos lo intenté. Sigue leyendo 71. …y una de arena.