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Don´t drink and text

Sábado a la noche.

Estas sola, porque la única invitación que tuviste fue la de un señor al que la semana pasada no se le paró y cuya única propuesta fue “querés acompañarme al casino?” definitivamente tienen caca en la cabeza.

Pelis.

Empanadas.

Vino.

Y un poco mas de vino.

Nadie te habla, ni un puto mensaje.

Termina la peli italiana, un poco mas depre de lo necesario y entras a facebook.

Para ver que hay.

Y que hay?

Que el forro que te agrego hace un mes, ese con el que saliste hace un año y medio… sube una foto con su minita.

Sonriente él.

Rubia ella.

Pelo corto, ojos claros.

Parecida a mi, pensás.

Y yo aca sola.

Mirando.

Porqué tengo que verlo? pensas…

Lo borro a la mierda, por forro… O no… Dejo de ver sus publicaciones… Y entonces el alcohol hace su parte. Está en linea el muy forro. Claro, si acaba de publicar. Abrís MP y el tinto escribe por vos.

te voy a eliminar de mis “amigos”. No entiendo realmente para que me agregaste. Para que vea tus fotos con tu chica?
se feliz, pero no es necesario que me lo refriegues por la cara
besos

Se que mañana me voy a arrepentir.

Pero lo envío.

Y lo elimino de mis amigos.

Tengo que dejar de tomar.

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Miguel Angel -El Ansioso- IV

Agosto de 2015.

Pese a su insistencia en que me quedara a dormir con él, finalmente me fui a mi casa. Me acompañó hasta la puerta, nos despedimos con un beso y me fui derechito a mi cama. Tenía muuucho sueño. O tal vez no tanto, pero extrañaba estar sola y tranquila en mi cama. Dormí hasta la mañana siguiente y me desperté con dolor de cabeza. Mal signo, no había tomado alcohol, solo jugo de manzana y habíamos tenido relaciones no una sino tres veces.

Y me desperté con dolor de cabeza.

Era feriado y mi hijo estaba con su padre así que tenía todo el día para mi. Pero no estaba del mejor humor. Decidí ocuparme de mis cosas y relajarme un poco, disfrutar de la paz de estar sola. Desayuné, me di un baño relajante y me disponía a mirar una peli en la cama cuando recibo un mensaje suyo. ¿ya? pensé. Me contó que estaba con sus hijas, preparandoles el almuerzo a lo que le respondí que dejara el celular y se ocupara de darle bola a sus hijas, pero siguió con los mensajitos. Salí a caminar al solcito tratando de despejar mi cabeza de ese dolor molesto que no se iba con nada, mientras él seguía con los mensajitos. Yo le respondía lo más amable posible, pero no tanto, me asustaba que creyera que ya eramos “algo” entre tanta ida y vuelta, recién nos habiamos visto una vez y no había sido el más placentero de los encuentros. Finalmente me cuenta que sus hijas se fueron, y me propone si quería ir a tomar un café.

Lo pienso. Lo pienso, lo pienso y lo pienso.

Por un lado no tenia nada que hacer, y es una persona agradable con la que se puede hablar.

Por el otro evidentemente el no tiene el menor registro de que la noche anterior no había sido perfecta ni mucho menos para mi.

Lo pienso otra vez y le respondo

-Ok, te veo en media hora en el bar. Pero por favor no vayas a creer que porque nos vemos dos veces seguidas ya somos “novios”…

Tras algunos mensajes más, me cambio y salgo para el bar, con una sensación incómoda. No muy convencida de lo que estaba por hacer. Mi cabeza estaba dividida.

Una parte me decía NO NO NO, vos sabes que no. Te cogió mal una vez, culpa suya, si te coge mal otra vez es culpa TUYA. Y encima se está enganchando…

Mientras que la otra parte pensaba, pero pobre, tal vez estaba nervioso, no nos conocemos y hace mucho que no está con nadie, tal vez eso pueda mejorar…

Pero la verdad, la primera hablaba más fuerte.

Puede que la segunda fuera más sensata pero la primera estaba gritando.

Y me hacía doler más aun la cabeza…

(des) Moro (nada) …IV

Agosto de 2013.

Siguieron unos cuantos mensajes en los que intentamos ponernos de acuerdo, pero era al pedo. Parecía que hablábamos dos idiomas diferentes. Yo intentaba explicarle que no iba a ir a su casa porque no lo conocía, que me parecía bastante cómoda su postura y que de última yo iba a ir a su casa cuando estuviera segura de lo que quería hacer, y no antes. Que invitarme a su casa para mi era casi, casi como citarme en el telo. El me decía que no era tan así, que por ir a su casa no estaba obligada a nada y que si yo quería cenaba y me iba. Pero no entendía que yo no lo conocía. Y que no iba a ir a su casa. Yo le decía que hagamos algo antes. Y que si nos daban ganas no iba a tener problema en ir a su casa. El se puso en cabezadura. Que no, que ya nos conocemos, que no es necesario.

Y así siguió la conversación un rato hasta que me harté, puteé, revoleé el teléfono, lloré. Si, como ustedes bien leen. Lloré. Me juré que no iba a llorar por el padre-de-mi-hijo y estaba llorando (de bronca) por un pelotudo que ni siquiera conocía. Así de chiflada estoy.

No le contesté más. Y no nos vimos.

No voy a ir a la casa de un tipo que no conozco.

Es el colmo de la comodidad y yo no soy el delivery del 0-800-Minita.

He dicho.

(Des) Moro (nada) …III

Agosto de 2013.

Mientras mi vida seguía cayéndose a pedazos y la convivencia con El padre-de-mi-hijo se hacía cada vez más insoportable, yo pensaba en los besos del Moro, y en la salida que íbamos a tener el siguiente fin de semana. Me preguntaba como sería estar en la cama con otra persona después de tanto tiempo. Si me iba a animar, si iba a poder disfrutarlo o me iba a angustiar más.

Durante esa semana esos pensamientos me mantuvieron a flote. Había decidido que no estaba en condiciones de deprimirme. Tenía un hijo y una casa que mantener, un laburo del que ocuparme y que no podía darme el lujo de tirarme en la cama a llorar. Así que había que seguir adelante como fuera. Entonces en los pocos ratos que tenía libres, fui, me depilé, me compré algo de ropa decente para salir (con lo poco que podía gastar) y me preparé mentalmente para el fin de semana.

Los mensajes con el Moro iban y venían al principio de la semana y hacia mediados de la semana empezaron a espaciarse cada vez más, hasta que finalmente dejó de responderme. Se iba acercando el fin de semana y yo me ponía cada vez más ansiosa. ¿Será que se va a borrar? pensaba. Y sí, podía ser que se borrara, pero ¿antes de coger? eso era raro.

Ya casi llegando el fin de semana no pude soportar más mi propia ansiedad y le mandé un mensaje. Si me iba a dejar colgada necesitaba saberlo. Escribí:

Y? que hacemos el finde?

Al rato el Moro me respondió

Si querés traete una botella de vino y yo te cocino.

Lei y releí su mensaje una y mil veces. ¿Me estaba invitando a su casa, directamente? ¿Y encima esperaba que fuera sola, que llevara un vino? Me parecía la respuesta más cómoda que podía haber. Vení. Vení vos. Ah y traete un vino. Daaaaale, ¿Y no querés que lleve los forros también?? Dejate de joder….

Me enojé. Dudé varias veces entre responderle, ver si podía proponer alguna otra cosa o mandarlo a la reconchadesumadre, pero despues me acordé de esos besos tan suavecitos, tan dulces… Me tomé un rato largo para pensar mi respuesta y finalmente escribí:

Me estás diciendo que vaya yo a tu casa? ¿Eso es lo más interesante que tenés para proponerme?

A lo que el respondió

Bueno, si querés te paso a buscar.