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No, no somos iguales.

 

Anoche salí con un Senior muy interesante, muy inteligente él. Nos sentamos a tomar un café, conversamos, pasamos un buen momento. Después del café nos levantamos y empezamos a caminar, él proponiendo ir a un lugar más “calentito” porque decía tener frío (no lo hacía y yo estuve un poco lenta al no registrar que era su torpe manera de pretender que lo invitara a mi casa. No lo hubiera hecho por otro lado) Caminamos y caminamos, él diciéndome que eligiera el lugar yo esta vez, yo sintiéndome un poco incómoda por el hecho de que doy por supuesto que en una primera cita ÉL VA A INVITAR y como yo no sé cual es su presupuesto se me complica pensar qué lugar elegir. En algún momento dijo que había visto “una pizzería barata” por la zona y caminamos tratando de encontrarla, pero sin éxito. La situación se puso incómoda, no porque me moleste lo de “pizzería barata” sino porque ya no entendía lo que quería y se me empezaban a ir las ganas. Yo SI tenía HAMBRE. Ya eran las 23.30 y seguíamos caminando sin rumbo. En algún momento le pido que me diga qué es lo que quiere hacer, que ya no entendía y que yo no me sentía cómoda eligiendo por él ni disponiendo de su presupuesto.

-ah… es que yo acostumbro a que cada uno pague lo suyo…

dijo, e hice un silencio. Si me hubiera visto la cara seguro abrí los ojos como el dos de oro.

-Si somos iguales… -siguió- estamos en la misma situación. Yo también estoy separado, me mudé hace poco, tengo mis dificultades económicas – y bla bla bla…

En ese momento no le respondí, pero su frasecita “Si somos IGUALES” me quedó resonando en la cabeza. Creo que detesto el seudo-feminismo más aún que al machismo. NO SENIOR, NO SOMOS IGUALES. No es LO MISMO ser MUJER que ser HOMBRE. No se trata de ESO. No son iguales las posibilidades laborales, ni las de sueldo. Ni te toman en cuenta igual para un puesto, ni te dan los mismos derechos. No es lo mismo en la casa, cuando la que cambia pañales, da la teta y las mamaderas y todo eso es MAMÁ y no PAPÁ, a lo sumo ellos se sienten unos santos si “te ayudan” o “te dan una mano” (dando por supuesto que las responsabilidades son todas tuyas). No es lo mismo cuando vos podes salir a trabajar tranquilo todos los días y yo tengo que hacer malabares cuando hay paro en el jardín, o se le murió el abuelito a la niñera. No es lo mismo cuando vos venís a una cita directo desde el trabajo, porque te quedaba más cómodo en remera deportiva y sandalias y yo antes de salir en una cita me depilo, me compro una remerita o una ropa interior, me doy un buen baño, me perfumo, me pinto las uñas, me peino, me calzo el jean ajustado o la pollerita, me subo a los tacos, me maquillo, me plancho el pelo etc, etc.

No Seniores. No es LO MISMO.

A otra perra con ese hueso.

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78. Being New Poor.

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Del Otro lado: Hasta el papel…

 

Las cosas entre nosotros seguían muy bien. Disfrutábamos de estar juntos y cada vez teníamos más planes. O mejor dicho, él cada vez tenía más planes. Un día nos íbamos a mudar a un departamento más grande, al día siguiente me iba a llevar a recorrer Europa o a las Islas Griegas, otro día se quería comprar una moto, un rato más tarde se conformaba con comprar una cama más grande, al día siguiente nos íbamos a mudar a Rio, para vivir cerquita del mar. Yo a veces me enganchaba y a veces no tanto. Me costaba un poco despegarme de la realidad, de mi cuenta bancaria que cada vez estaba más flaquita. Lo cierto era que los ahorros algún día se iban a terminar. Había que hacer algo. Sigue leyendo 78. Being New Poor.

77. Tiempo II

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Pasaron los días y yo seguía pensándolo, como esperando que algo cambiara milagrosamente. Había una sola decisión posible, pero yo no podía concretarla. Él se impacientaba cada día más y me preguntaba

-¿Y? ¿Qué vas a hacer?

Yo seguía diciéndole que no sabía, que lo estaba pensando, pero era cada vez más insostenible. Sigue leyendo 77. Tiempo II

67. Y más dudas… (3)

Ir a Post siguiente: 68. En problemas…

Del Otro Lado: Luces y sombras. Trigésimosegundo

Fue una noche larga, pero inevitable.

-Te escucho, ¿Qué pasa? -dijo.

-Pasan muchas cosas -empecé- pasa que venimos de estilos de vida muy distintos, que tenemos formas muy distintas de manejarnos con el dinero y si vamos a empezar algo serio juntos tendríamos que ponernos de acuerdo en algunos puntos ¿No te parece?

-¿Y cómo sería eso?

-Y no sé… por empezar tendríamos que ubicarnos en la situación que tenemos. Ser más realistas. Sé que has tenido y has gastado mucho. Sé que recién venis de Europa y te impresionó mucho, pero la verdad, a veces te escucho hablar y me parece que no tenés los pies sobre la tierra.

-¿Qué? Sigue leyendo 67. Y más dudas… (3)

66. Y más dudas… (2)

Del Otro Lado: Luces y sombras. Trigésimosegundo.

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Mayo de 2009

Zapatillas Verdes venía de gastarse lo que no tenía en Europa. Estaba en Buenos Aires sin trabajo y sin un peso, viviendo en la casa de su mamá. Mi peor miedo era que terminara siendo otro enfermito más. ¿Cómo saberlo? Aunque mi sensación era que esta vez era diferente. Creía que había aprendido un par de cosas y que iba a saber reconocerlo si así era. Pero ¿Y si me equivocaba? ¿Si me estaba engañanado a mi misma? ¿Si solo era que tenía tantas ganas de enamorarme que…

El decía que siempre había trabajado. Que había tenido trabajo importantes, con buenos sueldos. Que estaba acostumbrado a ganar bien y a gastar. Cosa que se notaba por otra parte. Sigue leyendo 66. Y más dudas… (2)

65. Y más dudas…

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Del Otro Lado: Sombras a un costado II. Trigésimoprimero.

Mayo de 2009

A pesar de quejas y preguntas complicadas, la mayor parte del tiempo que compartíamos la pasábamos genial. Nos divertíamos en la cocina, a los dos nos gustaba cocinar y disfrutábamos preparando desde los platos más simples hasta algunos un poco más complejos. Y obviamente después nos deleitábamos saboreandolos juntos. Nos salían bastante bien. El sexo era cada vez mejor, nos íbamos conociendo más y ya empezábamos a entendernos sin hablar. Había momentos muy intensos y otros de relax absoluto, con crema, masajes y velitas. De tanto en tanto una sombra de duda se paseaba por mi dormitorio, o mi cocina y yo en vez de tratar de espantarla me metía a pelear mano a mano con ella. Pero no siempre funcionaba.

A esta altura ya dormíamos juntos casi todas las noches, y cuándo no estábamos juntos nos extrañábamos. Pero él no era el único que tenía dudas. Sigue leyendo 65. Y más dudas…