jump to navigation

53. Mixed emotions. 19 Noviembre 2009

Posted by ...(des)encontrada... in 2009.
Tags: , , , , ,
15 comments

Del Otro Lado: Y la tarde siguiente. Vigésimosexto.

Domingo 05 de Abril de 2009.

Necesitaba pensar, entender, entenderme. Necesitaba aire. Mi amiga Caro me tocó el timbre y bajé con el mate y el termo. Compramos unas medialunas y fuimos a tomar mates al parque. No nos veíamos desde antes que empezara toda esta historia. Le conté todo. Le conté los cafés y las charlas. Las caminatas. Los mensajes, y los marcadores verdes y los cepillos de dientes. Le conté que se quedó en casa y me había podido dormir. Le conté que me crucé con un auto blanco y su abrazo me calmó la angustia. Le conté de mis ganas y de mis miedos. De sus “tequieros” y sus “teamos” y de los tres puntos suspensivos, y de las preguntas de vivir en Rio o en Londres. Y del blog. (más…)

52. …relevo de pruebas. 16 Noviembre 2009

Posted by ...(des)encontrada... in 2009.
Tags: , , ,
21 comments

Domingo 5 de Abril de 2009

-Hola?

-Hola Des, cómo estás?

-mmm… ahi ando… ¿vos?

-Todo tranquilo -me contesta. -¿Qué te pasa?

Ah… bueno, parece que te vas a seguir haciendo el tontito… en fin. ¿Y ahora qué te contesto? -pensé.

-¿No sabés qué me pasa? -le retruqué.

-No… decime…

Dijo, postergando un poco lo obvio. Pero yo tengo la paciencia corta.

(más…)

51. A confesión de parte… 9 Noviembre 2009

Posted by ...(des)encontrada... in 2009.
Tags: , , , ,
26 comments

Domingo 5 de Abril de 2009

Unos minutos más tarde, llega su respuesta, esa que me dejó con la boca abierta sin saber si matarlo a besos o a trompadas.

Para: Desencontrada

Asunto: Vos me dijiste que me ibas a cuidar…

Mensaje: Creo que no está loco, creo que sencillamente te vio de una manera apasionada, sincera, encrespada y que indudablemente, como yo, encontró la mujer que le llena esos espacios que tenía vacíos en el alma, que le diste vuelo y le sanaste algunas heridas. Sin dudas deberías volar unos metros más, tomarlo de la mano y dejarte, elevarte por el aire mirar todo desde las alturas y comprender que esa luna que tanto te atrae brilla con intensidad inusitada en su cercanía.

Si tu lema es “porque no”, deberías aplicarlo en un momento que quizás sea trascendental en tu vida.

Ah si te vas a enganchar con un loquito preferiría que ese insano fuera yo.

El Viajero.

¿Si tu lema es “porqué no“?? ¿Cabe alguna posibilidad de que sea una mera casualidad? No. No, no, no. Ni en pedo. Me está diciendo que leyó mi blog. Y lo que es peor todavía es que me lo está diciendo sin decírmelo, usando el mismo recurso pedorro que yo y sin hacerse cargo. Lareputamadrequeteparió. Me lo prometiste. Y yo soy tan pelotuda que te crei. O no te creí, no sé. De alguna manera creí que por arte de magia me iba a poder evitar todo esto. La puta madre. ¿Y ahora? ¿Qué habrá leído? ¿Todo? ¿Una parte? ¿Qué parte? Me quiero matar. ¿Y que te contesto? ¿Me hago la boluda y espero que te hagas cargo o te mando a cagar, o…? Todos estos pensamientos se revolvieron por mi cabeza en pocos minutos. Pero en algún momento dejé de pensar. La bronca, y el odio, y el recuerdo de todas las mentiras de mi ex me impidieron seguir pensando y lo único que pude hacer fue contestar.

Para: El Viajero

Asunto: Vos me dijiste que me ibas a cuidar…

Mensaje: y porqué me prometiste que no ibas a leer mi blog, si ya lo leiste??

Y lo envié. No sabía bien qué respuesta esperaba del otro lado. Estaba enojada, desilusionada, molesta, incómoda. Caminaba en círculos por los pocos metros cuadrados de mi departamento pensando qué hacer. Y todo lo que antes era ansiedad por verlo y hablar con él de golpe se había convertido en ansiedad a secas. Y dudas. ¿Esto significa que es un mentiroso? ¿Que me va a seguir mintiendo? ¿O será que le pedí demasiado? ¿Era posible que cumpliera su palabra? ¿Qué esperaba yo, que lo leyera pero no me lo dijera? Mientras dudaba y dudaba, sonó mi celular: era él.

.

del Otro lado: El blog de Des. Vigesimocuarto.

Ir a Post siguiente: 52. relevo de pruebas.

50. El beneficio de la duda (2) 4 Noviembre 2009

Posted by ...(des)encontrada... in 2009.
Tags: , , , ,
16 comments

Domingo 5 de Abril de 2009

Un buen rato más tarde, recibo un mensaje de texto. Era él respondiendo el mío. Decía:

Yo no dejo de pensar en vos. Definitivamente hay algo que me subyuga, que me enciende el alma. Te necesito cerca y cuando no estás se me nota.

Besos

Sin pensarlo demasiado le contesté

Yo tampoco dejo de pensar en vos…

Escribí timidamente, estaba tratando de soltarme un poco, de liberarme de esos miedos que me seguían atormentando. Su respuesta no se hizo esperar.

Tené cuidado con los “…” Me puedo equivocar y pensar que me querés.

Su mensaje me hizo sonreir. Claro. Tres puntos suspensivos, como tres toques en el hombro, eran ya a esta altura como un código para nosotros. Eran su forma de decirme “te quiero” o “te amo” sin asustarme demasiado, sin esperar una respuesta. Y ahora me estaba invitando a jugar. A jugar al juego de los mensajes ocultos, las metáforas y los dobles sentidos. Un juego para el que siempre tuve cierta facilidad. Contesté entonces:

Ja Ja Ja.. Qué lindo. Y tal vez.. no te equivocarías mucho.

Decir las cosas y no decirlas al mismo tiempo. Ese era el juego. No pude con mi genio. Lo escribí, pero usando un “tal vez” y un condicional. Y dos puntos en vez de tres. Era una lucha entre mi intelecto y mis emociones, y venían cabeza a cabeza. Me respondió con uno o dos mensajes más, uno más dulce que el otro. Si no fuera por lo mucho que lo extrañaba, y por los suspiros que me arrancaba cada vez que sonaba mi celular, tal vez me habrían parecido un tanto empalagosos, pero no: me encantaron. Entonces me senté frente a la computadora y me puse a escribirle un mensaje por facebook. Necesitaba contarle lo que me estaba pasando, pero no podía hacerlo en forma directa, no me animaba. Siempre se me ocurre algún recurso para decir las cosas sin hacerme cargo del todo. Escribí:

Para: El Viajero

Asunto: Vos me dijiste que me ibas a cuidar…

Mensaje: Decime, entonces, qué hago?

Te cuento: hay un loquito que conocí por ahí, que me manda mensajes y me escribe cosas lindas, y me mira a los ojos con una intensidad que me hace temblar un poquito. Y a mí me da un poco de miedo. Me está asustando pensar que me puedo enamorar perdidamente de él…

Si, leyeron bien. Escribí todo eso y con tres puntos suspensivos al final. Y antes de tener tiempo de arrepentirme presioné “enviar”. Y me quedé frente a la compu como una idiota, con el corazón en la mano y esperando una respuesta.

Pero definitivamente no me esperaba la que recibí un rato más tarde…

.

del Otro lado: El blog de Des. Vigesimocuarto.

Ir a Post siguiente: 51. A confesión de parte…

49. El beneficio de la duda. 2 Noviembre 2009

Posted by ...(des)encontrada... in 2009.
Tags: , , , , ,
19 comments

No basta que todos sepamos que una persona es culpable de un delito. Sólo se lo puede condenar si se puede probar -más allá de toda duda razonable- que fue él quien cometió la fechoría.*

Domingo 5 de Abril de 2009.

Si bien sabía que habían entrado a mi blog desde facebook, no tenía forma de comprobar que efectivamente se tratara de él. Podía ser cualquier otro de mis contactos de facebook, o cualquier otra persona. Mi intuición me decía que sí, mi razón me decía que no. Que no era seguro al menos, así que había que sostener el beneficio de la duda. Según el derecho todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario (o al menos así debería ser). Con éste tipo de estupideces intento acallar a mi intuición para poder dormir en paz a la noche. Y así lo hice. Me fui a dormir pensando que no puedo ser tan paranoica. Que si me prometió que no lo iba a leer tendría que creerle. Mmmm… Tendría que… en fin. No estaba tan convencida. Sospechaba que en algún momento lo iba a leer y se iba a armar, pero esperaba que no fuera tan pronto. Todavía no sabía como iba a seguir esta historia. Dí unas cuantas vueltas en mi cama mientras pensaba estas cosas.

Me desperté a la mañana siguiente, sacudiendo aquellos pensamientos como si se tratara de un mal sueño. No podía ser él. No podía defraudarme de esa manera… me lo había prometido. Relajada después de una noche de sueño tranquilo, me preparé el desayuno, y noté con sorpresa que no dejaba de pensar en él, y en todas las cosas que habían pasado ese fin de semana. ¿Sería posible algo más? Todo parecía encaminarse hacia ese lado. No paraba de pensar en la noche que dormimos juntos, en Girondo y sus poesías, en el marcador verde, y en esa pizza que se me quedó atragantada de la sorpresa. ¿Podría ser real todo eso? ¿O sería puro chamuyo? Todavía me costaba un poco confiar en él… Pero definitivamente no pensaba en otras cosas, solo en él. Era uno de esos días en que los suspiros se hacen constantes, y uno siente el alma hinchada, que casi no entra en el pecho. Necesitaba comunicarme con él, de alguna manera. Aún con esa duda clavada en el pecho, no pensaba preguntar. Así que lo llamé. Agarré mi celular y marqué su número, casi por primera vez. Hasta aquí la iniciativa siempre había sido suya. Sonó… una, dos, tres… y cuatro veces. No me atendió, y no me animé a insistir. Esperé un rato, una hora o tal vez menos, sin novedades. Entonces le mandé un mensaje de texto. Escribí:

Solo te llamé para decirte que te extraño.

Des.

Y aún medio indecisa y sin pensarlo demasiado, lo envié.

.

*http://neuro.qi.fcen.uba.ar/ricuti/Tonterias/beneficio.html

Ir a Post siguiente: 50. El beneficio de la duda (2).

48. To sleep or not to sleep? (5). 28 Octubre 2009

Posted by ...(des)encontrada... in 2009.
Tags: , , , , ,
18 comments

Pedimos la pizza finalmente, y comimos mirando un poco la luna y charlando de lo loca que había sido la última semana. Es  sorprendente la cantidad de cosas que pueden pasar en tan pocos días, y tantas otras veces pueden pasar semanas enteras y que no pase absolutamente nada. Terminamos de comer, y volvimos caminado para mi casa abrazados. O más bien, yo colgada de su espalda. En cada esquina nos frenábamos para besarnos y disfrutar de nuestra cercanía. Pero había un par de cosas que aún daban vueltas por mi cabeza. Por un lado lo del blog, por el otro lo que acababa de pasar un rato antes. ¿No era demasiado pronto? Ya habíamos dormido juntos ayer, y ya era tarde. ¿Daba para dormir juntos dos noches seguidas? Esto empezaba a asustarme un poco. Además todavía necesitaba un poco de libertad, un ratito de espacio para mí. ¿Cuándo iba a escribir en mi blog entonces? ¿Con él ahí? No, eso no daba. ¿Iba a dejar de escribir por él? No, tampoco me parecía…

Llegamos hasta mi casa y subimos. Nos abrazamos y nos besamos, tomamos un café y me dijo:

-Me voy a ir yendo…

Y se me quedó mirando. Supongo que esperaba que le pidiera quedarse, pero ya a esta altura necesitaba un descansito. Tanto amor de golpe satura un poco, o todavía no estaba preparada, no sé.

-Ok, terminemos el cafecito y te acompaño.

Nos despedimos en la puerta con un beso y un abrazo, y la promesa tácita de hablar al día siguiente. Antes de irse me besó, y me tocó tres veces seguidas el hombro con su dedo índice. Casi como un código, en clave morse. Ya lo había hecho antes y yo no le había prestado demasiada atención. O sí y me había hecho la tonta. Pero después de esa noche era imposible no entender. Tres puntos, como tres puntos suspensivos. … Obviamente era una forma de decirme lo que yo le había pedido que no me diga, cuando dije -no me apures. Seguramente lo mismo que me había dicho en la pizzería. Pero me daba la chance de hacerme la tonta y no contestar, y así lo hice.

Volví a subir pensando que al fin iba a tener toda la camita para mí, para dormir toda despatarrada como siempre. Solo que antes de irme a la cama, no se me ocurrió mejor idea que sentarme frente a la PC, que estaba apagada desde el viernes. Abrí la página de WordPress. Era muy tarde para ponerme a escribir, y tenía la cabeza llena de pájaros y de dudas, no había chance de concentrarme. Pero entré a curiosear, cuántas personas habían entrado, desde dónde… y para mi sorpresa veo que había una entrada desde facebook…

.

Del otro lado: Des-atragantando antes de atragantarse, vigésimoterceros.

Ir a Post siguiente: 49. El beneficio de la duda.

47. To sleep or not to sleep? (4). 23 Octubre 2009

Posted by ...(des)encontrada... in 2009.
Tags: , , ,
22 comments

Ya había dicho que era un noche hermosa y templada de los primeros días de abril, con una luna perfecta. Elegimos una mesita afuera y nos sentamos. Debería aclarar que tengo la mala costumbre, desde chiquita, de sentarme en cualquier lado con las piernas cruzadas. No sé porqué, pero estoy cómoda en esa posición. Algo bastante inconveniente cuando una usa pollera, pero por suerte no era el caso de esa noche. Me había puesto un jean clarito, bien ajustado, una camisa negra cruzada y botas largas negras. Así que me senté, crucé las piernas arriba del asiento como era mi costumbre. En ese momento la voz de mi vieja empezó a retumbar en mi cabeza: -nena, que hacés sentada así? No ves que ni entrás en la silla? Estás acompañada, comportate como un señorita! Mierda, mamá, callate, ¿qué hacés acá? -pensé para mí. Pero era cierto, era sillas con apoyabrazos y mis piernas cruzadas no entraban del todo.

–Uh, ni me doy cuenta y ya me siento toda despatarrada, debería comportarme como una señorita, ser un poco más femenina… pero no me sale!

Dije mientras ojeaba la carta, un poco en broma, un poco en serio. En realidad poco me importa la imagen que doy, suelo hacer lo que me hace sentir cómoda, sin pensarlo demasiado. Pero la respuesta no se hizo esperar…

-Vos sentate como quieras, yo te amo igual…

Dijo sin casi darse cuenta de lo que decía. Me quedé mirándolo con los ojos abiertos como platos. Cerré la carta instantáneamente. ¿Qué??? ¿Qué me dijiste??? Pensé, pero de mi boca no salió ni una sola palabra. Ahora sí que me dejaste muda, ésta no me la esperaba. Hasta ese momento venía relajándome de a poquito, pasándola bien, disfrutando, tratando de controlar los miedos. Pero ésto había sido como un baldazo de agua fría. ¿Y ahora? ¿Qué te contesto? Decir -hace más de 24 hs. que estamos juntos y la estamos pasando divino, pero…. yo todavía no…  No. Definitivamente no. No quería ni podía decir algo así. Así que opté por callarme. Me mantuve en silencio durante un minuto o dos (aunque tal vez fueron segundos, pero se sintieron como minutos), lo miré, miré para abajo… Y volví a abrir la carta.

-¿Vos te diste cuenta de lo que me acabás de decir?

Pregunté mirando solo a la carta. No podía mirarlo a los ojos.

-Ehhh… no del todo. Creo que se me escapó…

-Ah… ok… No sé si te puedo contestar…  …¿Pedimos?…

Dije, tratando desviar la conversación hacia otros rumbos. Pero esas palabras seguían resonando en mi cabeza, y calculo que también en la suya. ¿Sería verdad? ¿Era posible? Pero si nos conocíamos hace ¡sólo una semana! Pero tambien era cierto que hacía más de un día que estábamos juntos, que habíamos dormido juntos, y que la estábamos pasando genial. ¡Mierda! ¿Qué necesidad había de arruinarla así? ¿Cómo puede ser que solo dos palabritas tengan el poder de cambiar tanto las cosas?

Ir a Post siguiente: 48. To sleep or not to sleep? (5).

del otro lado: Quedarse. Vigesimosegundos.

46. To sleep or not to sleep? (3) 22 Octubre 2009

Posted by ...(des)encontrada... in 2009.
Tags: , , , ,
20 comments

Sábado 4 de Abril de 2009

No apto para… diabéticos.

Agarró un marcador verde de trazo grueso, lo destapó y empezó a dibujarme el cuerpo. Lineas curvas como una planta enredadera en mi pecho, otras en mis piernas, y luego se tomó el tiempo de escribir un pequeño poema en mi abdomen desnudo, que terminaba casi llegando a mi pubis. Me hacía cosquillas pero era un sensación interesante. Era la primera vez que alguien me dedicaba un poema, y más aún de aquella manera. Lo leímos juntos. Estaba bueno, lindas palabras, sin excesivo romanticismo. Bien. Lástima que fuera tan perecedero, no hay forma de recuperar aquellas palabras. La hubo, en realidad. Sacamos algunas fotos, pero tiempo después, en un ataque de locura repentino las borré. Una pena. Una vez que él hubo terminado con mi cuerpo empecé yo con el suyo. Las letras no se me dan a mí tan fácil como a él, no al menos la poesía, ni siquiera la metáfora, lo mío es más literal. Pero siempre me gustó el dibujo, así que lo ilustré. Tomé otros colores, además del verde, azul y rojo. Unos trazos verdes por aquí, flores rojas y azules entrelazadas aquí y allá. Un ojo. Siempre me llamaron la atención los ojos, y siempre me gustó dibujarlos. Un ojo verde, con brillo en sus pupilas, y pestañas largas y curvas. Seguí ilustrando aquí y allá. Dejando mi marca en su cuerpo, mi nombre por acá, otra flor por allá, algunas figuras irregulares más allá. Nos miramos y nos reímos. Era bastante ridículo lo que estábamos  haciendo, pero no por eso menos divertido. Parecíamos dos nenes, entusiasmados. Apropiándonos del cuerpo del otro de toda manera posible. Una vez que terminamos con la sesión de dibujo y fotografía nos miramos.

-¿Y ahora?

Dijimos entre risas.

-Vamos a darnos una ducha, así nos sacamos todo ésto.

Le dije, mientras iba hasta el baño. Abrí la ducha y nos metimos juntos. Nos bañamos mutuamente, frotándonos con la esponja para sacar los restos de tinta que todavía nos cubrían. Pero no salía del todo. Nos reímos en la ducha, y nos besamos, y tal vez algo más…

Una vez que terminamos de ducharnos y secarnos nos percatamos que ya se había hecho de noche, otra vez. Empezábamos a tener hambre y en mi casa ya no había nada de comer.

-Te invito a comer ¿Querés?

Dijo. Y no pude más que contestarle que sí. Nos vestimos y salimos a caminar por el barrio. Era una noche hermosa, cálida, con una luna perfecta. Empezamos a caminar por el bulevard Charcas hasta que encontramos una pizzería…

Ir a Post siguiente: 47.To sleep or not to sleep? (4).

45. To sleep or not to sleep? (2) 20 Octubre 2009

Posted by ...(des)encontrada... in 2009.
Tags: , , , ,
14 comments

Sábado 4 de Abril de 2009.

De golpe, un destello claro… la luz del día que se filtraba por la ventana daba de lleno en mis párpados. Abrí los ojos y miré el reloj, eran más de las diez de la mañana y él dormía plácidamente al lado mío. Increíblemente me había quedado dormida -con él en mi cama!- y habíamos dormido abrazados toda la noche. Era la primera vez en nosecuánto tiempo y se sentía bien. Raro, pero bien. Tengo que levantarme antes que se despierte y lavarme los dientes, así no da…- pensé, pero ya era tarde. Se había despertado y volvía a abrazarme.

-Estas acá -dijo, todavía somnoliento -menos mal que no te fuiste al living…

Y me besó. Me quiero morir, todavía no me lavé los dientes -pensaba, mientras lo besaba. Pero no estuvo tan mal. En fin, a todas esas cosas ibamos a tener que acostumbrarnos, si ésto seguía. Nos abrazamos un rato más en la cama, disfrutando de la fiaquita matinal y casi sin darnos cuenta nos fuimos acercando cada vez más, hasta que me encontré arriba de él, y él adentro mío. No estaba mal esto de dormir juntos, me había olvidado lo interesante que puede ser el sexo matinal, esos momentos en que uno todavía no distingue entre el sueño y la realidad y todas las defensas están relajadas.

Cerca del mediodía nos levantamos para para desayunar. Debo confesar que en todo ese día sólo salimos del cuarto para preparar algo de comer. Un rato al mediodía, un rato a la tarde. El resto del día transcurrió entre sexo, mimos y sábanas arrugadas. Genial. Como debería ser un fin de semana perfecto. Cada minuto que pasaba me iba sientiendo más y más estupidizada.  No podíamos estar un minuto sin estar uno cerca del otro. Ya bien entrada la tarde, en un momento que él se levantó de la cama para ir al baño, me encontré sola y respiré profundo. Totalmente relajada y depatarrada en mi cama. Se sentía genial. Manoteé mi biblioteca (que está arriba de mi mesa de luz) y me encontré con un librito que no leía hace mucho, uno de mis favoritos. Espantapájaros, de Girondo. No soporto la poesía pero en éste caso hago una excepción. No es romanticona ni empalagosa, y tiene una sonoridad genial, buenísima para leer en voz alta. Me hace llorar de la risa cada vez que lo leo. Cuando volvió me puse a leerle en voz alta. No lo conocía pero le gustó. Leimos juntos el resto de la tarde, desnudos los dos, muriéndonos de la risa y disfrutando de cada palabra. Jamás podría estar con alguien que no sepa disfrutar de un buen libro- pensaba para mí, y sonreía. Cuando terminamos de leer dijo:

-¿Tenés marcadores?

-Tengo… ¿para qué?

-Vos traelos… -dijo haciéndose el misterioso.

Fui a buscar la caja donde guardo los materiales de mis pacientitos y saqué un par de marcadores de trazo grueso. Se los dí.

-¡Buenísimos! -dijo- Vení, acostate acá. ¿Puedo?

-Dale…

Dije entre risas. No podía decirle que no a nada y la idea me parecía divertida, así que me dejé hacer. Me hacía cosquillas…

Ir a Post siguiente: 46. To sleep or not to sleep? (3).

Más de Girondo (mis favoritos):

Espantapájaros nº2

Espantapájaros nº6

Espantapájaros nº7

Espantapájaros nº8

Espantapájaros nº11

Espantapájaron nº12

Espantapájaron nº13

Espantapájaros nº18

Espantapájaros nº 21

44. To sleep or not to sleep? 19 Octubre 2009

Posted by ...(des)encontrada... in 2009.
Tags: , ,
16 comments

No sé como me había animado, pero lo había dicho. Lo había invitado a dormir, con todo lo que eso implica para mí. Hacía mucho que no podía dormir con nadie. Ni siquiera con una amiga. Las últimas veces que algún osado compañero ocasional se había invitado solito, no había podido pegar un ojo en toda la noche, o simplemente me había llevado una almohada y una frazadita al diván del living y había dormido plácidamente ahí, en paz y solita. No sé porqué será que algunos hombres tienen esa maldita costumbre de auto-invitarse. Dicen boludeces como -uh! qué tarde se hizo… qué cómoda está tu cama… es que acá estoy más cerca del trabajo… o simplemente se acomodan y se duermen sin  más invitación. Como si la casa de una fuera un hotel que ni siquiera se sienten en la obligación de pagar. Por suerte eso no había pasado hasta ahora con El Viajero. Siempre se había portado como un caballero, diciendo -Bueno, me voy… – a la hora indicada, y yo lo acompañaba hasta la puerta sin más. Hasta ese día.

Unos segundos más tarde su respuesta.

-¿Estás segura?

-Sí, quedate -le dije- lo que sí, te aviso, me cuesta un poco dormir acompañada últimamente, así que no te asustes si en la mitad de la noche me levanto y me voy a dormir al living.

- … Espero que no… No me gustaría…

-Bueno, veamos qué pasa.

Le dije, mientras le ofrecía un cepillo de dientes nuevito. Por suerte tengo la costumbre de comprarlos de a dos, y tenía uno guardado por ahí. Me daba un poco de verguenza lavarme los dientes delante de él, pero me hice la valiente, saqué pecho… e hice como si fuera lo más natural del mundo. Y él también. Cuando terminamos de lavarnos los dientes se metió desnudo en la cama y yo hice lo mismo. La verdad es que no soporto dormir desnuda. No me banco la sensación de las sábanas sobre la piel, el roce. Me es muy incómodo. Pero no tenía nada decente para ponerme, para dormir acompañada. Las dos gotitas de “chanel nº 5″, baby dolls o camisones sexies son lo más alejado de mi estilo que puede existir. A mí me gusta dormir cómoda. Nada mejor que una musculosa vieja, o a lo sumo un camisoncito de algodón, seguramente medio desteñido. Así que estuve dando vueltas en la cama un buen rato. Abrazándolo para un lado, y para el otro. Se sentía bien estar cerca suyo pero a la vez estaba incomodísima, el roce constante de piel con piel no me permitía relajarme. Así no me voy a poder dormir -pensé -y no quiero pasarla mal, mejor que se vaya acostumbrando a verme como soy. Me levanté, saqué del último cajón del placard una musculosa vieja, una bombachita, me los puse y volví a la cama. Lo abracé una vez más, pasé el brazo por debajo de la almohada y ahora sí, traté de relajarme un poco, finalmente y …

.

Ir a Post siguiente: 45. To sleep or not to sleep? (2).